Editorial del Semanario El Popular N° 470: “A redoblar”

Las elecciones internas dejan gran cantidad de conclusiones políticas para sacar; la principal: permiten dimensionar el tamaño del desafío que la izquierda y las fuerzas populares tienen en octubre, y, junto a ello, las dificultades y las fortalezas que se tienen para resolverlo a favor del pueblo.

No es baladí empezar por lo obvio, son elecciones internas de los partidos, por lo tanto lo que se dilucidaba en ellas, y lo único que quedó totalmente definido, son las candidaturas presidenciales. Todo lo demás está abierto y empieza a definirse en octubre, cualquier proyección mecánica de los resultados generales sería un error grave y además un ejercicio puramente especulativo.

Los datos generales

Dicho esto hay algunas señales políticas generales que hay que incorporar necesariamente. En primer lugar, votaron más del 39% de las y los habilitados para hacerlo, más de un millón de personas, esto implica que creció la participación con respecto a junio de 2014. No es un dato menor.

En el Frente Amplio, cuya interna analizaremos en detalle más abajo, pone una nota de preocupación la pérdida de 45 mil votos con respecto a junio de 2014, haber quedado tercero en varios departamentos e incluso cuarto en Rivera, superado por Cabildo Abierto. Hay que analizar estos datos con preocupación y sin dramatismo, el Frente Amplio confirma una vez más que las internas no lo movilizan grandemente, el FA fue segundo en todas las internas desde 1999, salvo en 2004 donde concurrió con la candidatura única de Tabaré Vázquez. Ganó Daniel Martínez, con claridad, pero es la primera vez que el candidato electo en el Frente Amplio no logra el 50% de respaldo. La novedad de estas internas fue, en el plano de las candidaturas presidenciales, la irrupción con mucha fuerza y respaldo de Oscar Andrade, que rompió todos los vaticinios.

En el Partido Nacional se impuso con mucha contundencia Lacalle Pou, Sartori salió segundo, con mucho menos votación que la que se auguraba y Larrañaga confirmó su declive quedando tercero lejos.

En el Partido Colorado la sorpresa fue Ernesto Talvi, por su triunfo y por la contundencia del mismo.

Entre los partidos de menor influencia hubo cambios importantes: el más claro la irrupción con fuerza de Cabildo Abierto, el partido militar encabezado por Guido Manini Ríos, que logró 45 mil votos y una proyección importante en la zona norte y de la frontera con Brasil. El Partido de la Gente, de Edgardo Novick, parece confirmar su declive y votó muy mal el Partido Independiente, que logró la mitad de los votos de 2014 y fue superado por los dos anteriores y también por la Unidad Popular, el PERI y el Partido Animalista.

El Frente Amplio

El dato de la pérdida de 45 mil votos es relevante y no se puede omitir, pero sería errado políticamente, y además injusto, quedarse solo con él.

El Frente Amplio encaraba enormes desafíos en estas elecciones internas. La renovación de liderazgos es un proceso complejo, traumático y muchas veces, lamentablemente, dramático, sobran ejemplos de ello en las izquierdas del mundo entero. El Frente Amplio salvó la segunda etapa de este desafío, la primera fue el Congreso de diciembre, con buena nota. La campaña unitaria desarrollada por Carolina Cosse, Oscar Andrade, Mario Bergara y Daniel Martínez pudo haberle restado sal y pimienta a la interna e incluso impactar sobre la convocatoria del domingo, pero en la perspectiva estratégica, donde la unidad de la izquierda es de principios, fue un gran logro y un aporte a la construcción de la fuerza necesaria para una victoria popular en octubre. Es más, es el fortalecimiento de la unidad, y su proyección, la gran fortaleza que puede esgrimir el Frente Amplio hacia octubre.

El triunfo de Daniel Martínez es claro e inobjetable, pero también lo es que es la primera vez que el candidato electo no llega al 50%. No es menor que tanto Carolina Cosse como Oscar Andrade lograron porcentajes de votación mayores a los conseguidos en elecciones internas anteriores por Danilo Astori, cuando compitió con Tabaré Vázquez, y por Constanza Moreira, cuando compitió contra el mismo Vázquez. También es significativo el porcentaje logrado por Mario Bergara. Parece claro el mensaje dado por las y los frenteamplistas en las urnas, la renovación de los liderazgos en la izquierda se está dando, y se dará, con un reparto de fuerzas mucho más equilibrado, y demanda, y demandará, mucho trabajo político y mucha construcción de consensos. Y eso está bien.

Pero hay otro factor por el que sería injusto quedarse solo con la baja de votos: el enorme esfuerzo político y militante de las y los frenteamplistas desplegado en esta campaña. El Frente Amplio realizó un gran Congreso con la definición de un Programa de Gobierno, elaborado democráticamente, con la participación de cientos de técnicos y de miles de militantes a lo largo y ancho del país, con un contenido profundo de transformaciones, y habilitó unitariamente las cuatro precandidaturas presidenciales. Movilizó miles en todo el país con los actos unitarios, en el Parque Rodó, en Paysandú, en Melo y en Las Piedras. Pero, lo que es más importante aún, activó una militancia de miles en todo el país, en los Comité de Base, en las barriadas y el día de la elección, esto es un capital político inmenso de cara a octubre.

Es cierto que no alcanza, que la realidad así lo demuestra, pero no es menos cierto que el Frente Amplio está hoy mejor de lo que estaba en diciembre del año pasado y que su despliegue militante empezó antes que en 2014. Se trata de dar señales políticas claras, fortalecer la unidad y encabezar la lucha y el diálogo con nuestro pueblo, para que esa militancia se mantenga y se incremente de aquí a octubre.

En esta construcción se inscribe la resolución de la fórmula presidencial. Al cierre de nuestra edición continuaban los contactos del candidato electo, Daniel Martínez, para presentar una propuesta que deberá ir a consideración del Plenario Nacional del FA. Esperamos que se logre una síntesis unitaria y rápida, pero no apurada, que potencie al FA hacia octubre. Que contemple el carácter paritario de la fórmula, resuelto por un Plenario del FA, también los equilibrios políticos, la voluntad expresada en las urnas y la potencia política necesaria. No nos sumamos al manejo de nombres que se ha visto en estos días porque no nos parece correcto ni que sume a los objetivos planteados.

Oscar y la 1001

Es imprescindible y de justicia dedicar un espacio a lo logrado por la campaña de Oscar Andrade, su candidatura, las listas que la acompañaron y por la 1001.

Oscar logró 58.817 votos y casi el 24% dentro del Frente Amplio. La 1001 fue la segunda lista más votada del Frente Amplio a nivel nacional; tres listas de las que acompañaron su candidatura están entre las 15 más votadas, la 711, la 1808 y la 567; la 205 y la 6009 lograron también una buena votación y las dos departamentales, la 363 en Canelones y la 3010 en Paysandú, hicieron un aporte significativo.

Pero lo principal que logró la candidatura de Oscar fue entusiasmar, convocar, organizar y poner a militar a decenas de miles de frenteamplistas y militantes populares en todo el país. La candidatura de Oscar se planteó recuperar el vínculo político entre el Frente Amplio y los movimientos sociales, defender el programa del FA y centrar el debate con la derecha, explicitando el enfrentamiento entre los dos proyectos de país, y, además, fortalecer al Frente Amplio y su unidad.

Y allí está la principal victoria, ese aporte, planteado como objetivo, se concretó en la vida. Lo logrado en una campaña sin un peso, la única que no pautó un segundo de publicidad en televisión, que reivindicó un planteamiento ideológico de izquierda, unitario, con la militancia y el protagonismo popular organizado como método, es formidable y es otra de las fortalezas hacia octubre de todo el Frente Amplio.

Dentro de estas consideraciones generales es imprescindible destacar lo logrado por la 1001, es la segunda lista más votada del Frente Amplio a nivel nacional, duplicó su votación con respecto a junio de 2014, pasando de 15.736 votos a 34.248. Fue la lista que más creció en el Frente Amplio.

La campaña de la 1001 fue basada en la militancia y una propaganda y comunicación que apostó a organizar pueblo. Miles de frenteamplistas se sintieron identificados con su propuesta y su despliegue militante.

Tanto el resultado obtenido por la candidatura de Oscar, como el de la 1001, aumentan la responsabilidad hacia octubre, en grado sumo.

A redoblar

Por eso queremos terminar con un abrazo fraterno a las y los miles de frenteamplistas que se pusieron al hombro la campaña y dejaron el alma. A los Comité de Base del Frente Amplio. A todas y todos los que componen ese torrente de pueblo organizado que puede construir la victoria popular y que debe ser el sostén y el protagonista de un cuarto gobierno nacional del Frente Amplio.

Es mucho lo construido, en estos 48 años de historia, en estos quince años de gobiernos nacionales y en estos meses de campaña electoral. Pero no alcanza. Este 30 de junio nos mostró que todavía no es suficiente el tamaño de pueblo organizado políticamente para enfrentar y derrotar la ofensiva conservadora.

Quedan 115 días para construir una victoria popular y derrotar la restauración conservadora. Hay que colocar en el centro el enfrentamiento de los dos proyectos de país, y hay que hacerlo con pueblo organizado y luchando. A eso convocamos.