Editorial del Semanario El Popular N° 463: “Democracia o impunidad”

Este miércoles en el Senado se dio una discusión de especial relevancia para la democracia. El resultado es claro y no deja lugar a dudas: El Frente Amplio votó por condenar la impunidad y el Partido Nacional, el Partido Colorado y el Partido Independiente votaron por defenderla y amparar a los impunes.

Lo que debía resolver el Senado el miércoles era si apoyaba el pedido del Poder Ejecutivo para destituir a cuatro generales que, cuando integraron el Tribunal de Honor y el Tribunal de Alzada, no consideraron que afectara al honor militar el reconocimiento de secuestros, torturas, asesinatos y desapariciones, realizado por los terroristas de Estado José Nino Gavazzo y Jorge Silveira.

Como ya hemos informado, el presidente de la República, compañero Tabaré Vázquez, destituyó primero al general Guido Manini Ríos, como Comandante en Jefe del Ejército, por presentar un escrito en el que afirmaba que los torturadores Gavazzo y Silveira habían sido condenados sin pruebas, que había una campaña de la Justicia contra los militares, y que quienes defendemos la necesidad de Verdad y Justicia, estamos bajo las órdenes y el financiamiento de organizaciones extranjeras y queremos lucrar.

Posteriormente ante la difusión, en una nota periodística, del contenido de las actas de los tribunales de Honor, Vázquez dispuso el cese y pase a retiro obligatorio del general José González, quien había sido designado en lugar de Manini Ríos como comandante del Ejército y del general Alfredo Erraúm, jefe del Estado Mayor de la Defensa.

En la misma resolución decidió requerir la venia correspondiente de la Cámara de Senadores para promover el pase a retiro obligatorio de los Generales Claudio Romano, Carlos Sequeira, Alejandro Salaberry y Gustavo Fajardo.

También en esa misma resolución envió todos los antecedentes a la Fiscalía para que la Justicia actué sobre todo el procedimiento. La primera consecuencia fue que el fiscal Ricardo Perciballe, al frente de la Fiscalía Especializada en Delitos de Lesa Humanidad, luego de estudiar los expedientes envió 15 escritos a 15 juzgados para que se incorporen nuevos elementos a las causas.

¿Para qué aclarar estos puntos? Para dejar claro que es lo que estaba en discusión en el Senado, porque si uno lee o escucha los argumentos esgrimidos por la oposición para no votar la destitución de los cuatro generales parece que lo que estaba en discusión era otra cosa.

Desde el Partido Nacional el centro de las argumentaciones fue que la responsabilidad de que no se condenara a la tortura en los Tribunales de Honor fue del gobierno y en especial del presidente Tabaré Vázquez. En el Partido Colorado, fueron por un camino parecido, y el inefable y malogrado Pedro Bordaberry, reivindicó el “derecho humano” a la defensa, que por otra parte nadie niega de los generales, y de Manini Ríos y omitió, concienzudamente, los derechos humanos de los torturados, de los desaparecidos, de las víctimas, y omitió también, que la desaparición confesada por Gavazzo en los Tribunales de Honor, fue en 1972, bajo el gobierno de su padre, Juan María Bordaberry, que un año después se transformaría en golpista.

Pablo Mieres, del Partido Independiente, se refugió en un argumento leguleyo y formal, para evitar comprometerse y seguir aferrado a su utopía de ganar trascendencia política en su rol de “bisagra”, abrazando en todo, también en la defensa de la impunidad, su compromiso con el bloque conservador y la restauración neoliberal.

Cabía esperar otro compromiso de la oposición con la democracia, así lisa y llanamente, pero no lo hubo. Primaron los intereses electorales, o mejor dicho electoraleros, y también primó la ansiedad, que se come todo, por desplazar a la izquierda del gobierno.

Esta postura, de gran irresponsabilidad en el plano democrático, más allá de los discursos encendidos y dedos acusadores contra el Frente Amplio y el presidente Vázquez, no es nueva y queda aún más al desnudo si se repasan los dichos anteriores a este debate en el Senado.

Guido Manini Ríos, hoy candidato presidencial por Cabildo Abierto; donde cuenta entre sus operadores a Eduardo Radaelli, un exmilitar condenado en Chile por el secuestro y asesinato en Uruguay del chileno Eugenio Berríos, químico que trabajó para la dictadura de Augusto Pinochet, hecho ocurrido bajo el gobierno del Partido Nacional y la presidencia de Luis Alberto Lacalle; en su primer discurso como candidato acusó a Vázquez de “débil” y calificó de “canallesca” la destitución de los generales integrantes de los Tribunales de Honor.

Cuando Manini Ríos fue destituido por avalar la tortura y las desapariciones, Luis Lacalle Pou se desmarcó de la generalizada condena y dijo que: “Cumplió a cabalidad y lealmente su mandato. Respetó la Constitución y la ley. Fue un digno comandante en jefe, reconocido por la tropa y reconocido por muchos civiles, entre otros quien habla”.

La senadora Verónica Alonso, en ese entonces todavía candidata presidencial, ahora adscripta a la candidatura del multimillonario Juan Sartori, también habló de Manini Ríos, y lejos de condenarlo afirmó que “será un aliado más de la oposición”. “Para mí, sería un gran ministro de Defensa”, dijo, y se lamentó de que el Frente Amplio tiene “un enorme resentimiento con las Fuerzas Armadas”. “No podemos vivir con los ojos en la nuca”, remató mostrando que leyó atentamente los libros del gran arquitecto de la impunidad, Julio María Sanguinetti, ahora candidato nuevamente por el Partido Colorado, que casi tiene patentada esa expresión.

Un paso más allá fueron los integrantes del denominado “Espacio Manuel Oribe”, quienes salieron, en esos días, hace dos meses, a plantearle a Manini Ríos que fuera candidato sí, pero dentro del Partido Nacional. Pero los integrantes del “Espacio Manuel Oribe” no fueron los únicos. Según una nota publicada el 21 de marzo, por el diario El País, vocero casi oficial del Partido Nacional, había más interesados. En la nota se decía que “las agrupaciones Soplan Vientos Nuevos, de Carmelo Vidalín, y Fuerza Nacionalista expresaron de forma privada al entorno del general que les gustaría que se presentara dentro del Partido Nacional”.

La nota del diario, siempre bien informado sobre la interna blanca, agregaba: “el presidente de la agrupación “Ilustres y Valientes”, Gerardo Regueiro, expresó en las redes sociales que, si bien él apoyará al precandidato Juan Sartori en la interna nacionalista, ve con buenos ojos todo lo que sume dentro del Partido Nacional y en particular la participación de Manini Ríos en la interna blanca. Según sus afirmaciones, el Partido Nacional se vería “totalmente renovado con la participación de Sartori y Manini Ríos como precandidatos presidenciales”.

Cuando se lee esto suenan más vacías aún las argumentaciones vertidas en el Senado para no votar la destitución de los cuatro generales.

Desde estas páginas, y también lo hicieron los legisladores del Frente Amplio en sala, hemos reconocido, lo hacemos una vez más, que hubo errores, y no menores, en el manejo de un expediente de la gravedad de este en Presidencia de la República.

Pero no se puede poner en el mismo nivel de responsabilidad a esos errores con la expresa reivindicación de la tortura hecha por Gavazzo, al aval público y reiterado de Manini Ríos y al impresentable fallo y omisión de los generales miembros de los Tribunales de Honor.

Desde Familiares de Desaparecidos, quienes mantienen una fundada y pública posición crítica con el accionar del gobierno en materia de DDHH, lamentaron "hondamente" tener que denunciar ante la opinión pública a los senadores "que pusieron sus rencillas electorales por encima de lo que su investidura les reclama", que recordaron es la "defensa de la institucionalidad democrática con acciones y expresiones que la fortalezcan y no con eufemismos que los conviertan en cómplices de un pasado doloroso".

"Los generales que estos días expresaron su mentalidad golpista, que avalaron con sus fallos de los Tribunales de Honor, los gravísimos delitos de Gavazzo, Silveira y Maurente, no deben bajo ningún concepto integrar y menos aún conducir las Fuerzas Armadas. Pero, nuevamente el Senado no estuvo a la altura de lo que la República exige", señalaron en un comunicado público este jueves.

Reafirman que no comparten, "y lo dijimos en su momento", la "poca transparencia" que tuvo este proceso por parte de todos los involucrados, "incluida la Presidencia".

"Nunca avalaremos ni justificaremos los pactos silenciosos y la poca decisión política con que se han movido todos los partidos que se han sucedido en el gobierno. Pero esto no justifica proteger a los militares artífices de este veredicto", señalaron.

Y eso es así. La votación del Senado mostró, más allá de las operaciones políticas y mediáticas, que la derecha y el Partido Independiente, están dispuestos a defender la impunidad, contra viento y marea, que es parte orgánica de la restauración conservadora que impulsan.

El Frente Amplio, con sus insuficiencias y errores, demostró una vez más, con acciones, que siempre valen más que las palabras, su compromiso con la verdad y la justicia.

Este 20 de mayo, junto a Madres y Familiares de Desaparecidos, nuestro pueblo dará en la calle la respuesta más importante.