Editorial del Semanario El Popular N° 460: ”Unidad e ideas para organizar la esperanza”

Este año es especial. Las y los uruguayos participaremos en las elecciones nacionales y en ellas se plebiscitarán dos proyectos de país. Por un lado, el proyecto de Uruguay con desarrollo productivo y justicia social, profundización democrática y construcción de soberanía. Por el otro, el del bloque del poder, el de la restauración neoliberal, concentración de la riqueza, recorte de derechos, degradación democrática y subordinación al capital y el imperialismo.

Eso es lo que está en juego en octubre. Nada más y nada menos. Las elecciones son un momento importante en el proceso de lucha por transformar la sociedad. En ellas se procesa una síntesis política e ideológica en la mayoría de nuestra sociedad. La tarea es construir el tamaño de pueblo organizado que permita que esa síntesis sea a favor de una perspectiva emancipadora.

Eso pasa, necesariamente, por la conquista de un cuarto gobierno nacional del Frente Amplio. Pero no solamente. La izquierda, el movimiento popular todo, enfrentan la elección más difícil desde que el Frente Amplio accedió al gobierno nacional. No es que las otras tres hayan sido sencillas. En lo más mínimo. Pero esta elección tiene cinco características que le agregan complejidad y dificultad: la crisis del capitalismo, que persiste, provoca que hayan caído los precios de los principales productos de exportación de nuestro país; la especulación financiera y la manifestación de la crisis en los países capitalistas centrales han generado un desvío del flujo de inversiones, han caído en toda América Latina; la aplicación de la restauración neoliberal salvaje en Argentina y Brasil han generado crisis muy graves en esos países, con recesión económica, inflación, aumento de la pobreza y del desempleo, lo que impacta también en nuestra economía; el recrudecimiento de la ofensiva del imperialismo y las clases dominantes en nuestro continente ha logrado éxitos políticos, hay una tendencia muy fuerte a la restauración neoliberal en todo el continente y al retroceso de los procesos populares que se habían abierto; todo ello ha generado la radicalización de la derecha y las clases dominantes en nuestro país que están decididas a reconquistar el espacio de poder político que han perdido y hacer retroceder los avances económicos y sociales conquistados por los gobiernos del Frente Amplio y la lucha de nuestro pueblo.

Ese es, muy resumidamente, el escenario político y económico en el que vamos a dar la lucha por conquistar un cuarto gobierno nacional del Frente Amplio.

El precandidato presidencial del Frente Amplio, Oscar Andrade, definió el miércoles en La Teja el desafío que tenemos planteado de esta manera: “Tenemos una tarea titánica este año que es construir las ideas que nos permitan sembrar la esperanza, organizar la esperanza de nuestro pueblo. En la memoria, porque la historia de las luchas populares de la izquierda está repleta de dignidad, hay una pista muy importante para organizar esa esperanza”.

Y es exactamente así.

Para ganar la elección, que es el gran objetivo político del movimiento popular uruguayo todo en este 2019, para hacer fuerza material transformadora el Programa único de gobierno del Frente Amplio, que es la única fuerza política que lo tiene, y para defender la perspectiva popular luego, realizando las transformaciones que faltan y defendiendo las que hemos conquistado, se necesita pueblo organizado, luchando, construyendo democracia en los hechos, es decir ejerciéndola.

Esto que vale para la perspectiva general, vale también para cada tema de la realidad nacional. También para la democracia misma y, particularmente para lo que estos días ha tomado relevancia pública nuevamente: la impunidad, la lucha por verdad y justicia y su implicancia con la democracia y la libertad.

La defensa de la democracia, su realización plena, la construcción del Nunca Más Dictadura y la condena al Terrorismo de Estado, es parte de la disputa entre dos proyectos de país.

En el Uruguay que queremos construir no hay lugar para la impunidad, por el pasado, por el presente y por el futuro.

Jair Bolsonaro en Brasil, celebrando el aniversario del golpe de Estado, homenajeando a los torturadores y clausurando por decreto la búsqueda de información sobre los asesinados y los desaparecidos, es una muestra bestial, prístina, de lo que implica la impunidad para la restauración neoliberal. Hay que tomar nota que a ese Bolsonaro saludaron y apoyaron Guido Manini Ríos, hoy candidato de un partido militar; Edgardo Novick, el del partido sin la gente; y buena parte de los candidatos de la derecha.

Hay que decirlo con claridad, la impunidad es parte orgánica de la degradación democrática que promueve la derecha.

La lucha por construir memoria histórica, conquistar verdad y justicia, fortalecer la democracia y construir el Nunca Más Dictadura y el Nunca Más Terrorismo de Estado, es, a su vez, parte orgánica del proyecto popular.

La impunidad y sus consecuencias nefastas en el presente y en el futuro son parte del debate imprescindible con todo nuestro pueblo sobre los dos proyectos de país. Por eso no hay ningún candidato de la derecha que defienda la verdad y la justicia. Por eso ese tema, trascendental, no está en ninguno de los discursos o caricaturas de programa de gobierno que han presentado. Hay que afirmarlo sin cortapisas, si gana la restauración neoliberal gana la impunidad.

Eso no implica no asumir que hay insuficiencias e inconsistencias en la acción de los gobiernos del Frente Amplio en este tema. Que se ha avanzado, pero falta mucho. Y duele e interpela lo que falta.

Pero, para avanzar en la lucha contra la impunidad, y de esa manera fortalecer la democracia y ampliar la libertad, es imprescindible la conquista de un cuarto gobierno nacional del Frente Amplio.

Por eso hizo bien Oscar Andrade en afirmar: “La unidad de la izquierda, hija de las luchas sociales dejó de ser solamente un criterio para luchar más eficazmente, que lo sigue siendo, para tener un carácter de principios. Porque tanto la unidad del movimiento sindical como la de la izquierda luego de 12 años de dictadura en la que esta intentó partir la unidad de la izquierda una y otra vez, fundar centrales paralelas, quebrar la FEUU, fragmentar al Frente Amplio, cuando la defendes ya estas defendiendo a las compañeras y compañeros que bancaron ese martirio. Por eso también defender la unidad de la izquierda es defender la memoria de esos compañeros y compañeras y combatir la cultura de la impunidad”.

Hay que colocar el combate a la impunidad como un eje de la campaña electoral, la disputa por la agenda pública, por los temas que articulen el debate nacional y electoral, es parte de la lucha entre los dos proyectos de país.

En los días pasados el gobierno del Frente Amplio, con el compañero Tabaré Vázquez a la cabeza, destituyendo dos comandantes en jefe del Ejército y pasando a retiro a cinco generales; el Frente Amplio respaldándolo; el movimiento popular convocando a la manifestación en Plaza Libertad, dieron muestras claras de compromiso democrático.

Y en estos días que vienen hay momentos claves para reafirmar ese compromiso. El sábado se realiza el acto por el 47 aniversario del asesinato de Cervelli, Mendiola, Sena, Gancio, Fernández, Abreu, González y López, los ocho obreros comunistas asesinados en abril de 1972, en la Seccional 20. Reafirmando que la unidad es central y de principios el PCU invitó al presidente del Frente Amplio, Javier Miranda, y a los tres precandidatos y la precandidata presidencial a hablar en el acto. Pocos días después las y los trabajadores expresaran su palabra, su perspectiva, en el 1° de Mayo. Y el 20 de Mayo, ante la convocatoria de Madres y Familiares de Desaparecidos, nuestro pueblo dará otra respuesta de lucha a los fantasmas golpistas y del Terrorismo de Estado.

Así se construye y se materializa la perspectiva popular.

Se necesita una síntesis de la mayor amplitud y profundidad posible en el movimiento popular y en la izquierda, en el Frente Amplio, para luego, con ideas, con propuestas, con el programa único del Frente Amplio, con organización, con militancia y con convicción, construir la síntesis más amplia en la mayoría de nuestro pueblo.

Las internas de junio son un paso, muy importante, hacia la instancia central de octubre. Desde hoy mismo estamos construyendo la posibilidad de la victoria popular. Con amplitud, con unidad, con un programa de cambios, con organización y con lucha. Con mucha lucha. Ese es el camino.