Editorial del Semanario El Popular N°454: “Balance necesario”

Este 1° de marzo, el presidente de la República, Tabaré Vázquez, realizó una rendición de cuentas pública de los cuatro años del gobierno del Frente Amplio que encabeza.

En una hora y 14 minutos, en un Antel Arena con miles de personas presentes, realizó un amplio y documentado balance estos cuatro años, y en algunos casos, de los 14 años de gestión frenteamplista porque los temas ameritaban esa proyección en el tiempo.

Fue un hecho político central, de gran impacto y repercusión. Por su forma y por su contenido.

La derecha, política y social, ha acusado el impacto y desató una furibunda campaña de críticas para intentar desacreditar el acto. El balance presentado fue de tal contundencia que no polemizaron con él, es más intentaron hacer como que no hubiera existido. En realidad, las críticas se concentraron en la pertinencia del acto, al casi infaltable recurso de denunciar una inconstitucionalidad agregaron un cuestionamiento político: el acto era una indebida interferencia de Vázquez en la campaña electoral.

El propio presidente Vázquez enfrentó las críticas y definió con absoluta claridad que era el acto. “Este es un acto político, un acto de gobierno, y complementa el que realizamos hace pocas horas, de enviar la Rendición de Cuentas del año 2018 en dos tomos al Parlamento Nacional cumpliendo con la constitución”, dijo.

Y así es. Es absurdo que se pretenda que el gobierno se calle hasta que pasen las elecciones. Es más, es una paradoja, por un lado, se sostiene que el gobierno está ausente, sin respuestas, y cuando las da se lo critica por hacerlo. La derecha lo que quiere es borrar del mapa al gobierno y con él al presidente de la República, Tabaré Vázquez.

Cabe señalar que estos actos públicos de Rendición de Cuentas no son una novedad, fueron una constante en los gobiernos del Frente Amplio, en particular en los encabezados por Tabaré Vázquez. A la realización de decenas de Consejos de Ministros abiertos en todo el país, práctica democrática inédita en la historia, Vázquez agregó actos públicos de Rendición de Cuentas, en su primer período estos mayoritariamente fueron en la calle, varios en 18 de Julio, este se realizó en el Antel Arena.

La Constitución establece como obligación presentar una Rendición de Cuentas anual por escrito al Parlamento y en ningún lado prohíbe la realización de actos públicos para rendir cuentas ante la ciudadanía.

Por supuesto que es un acto político. Es que un gobierno gestiona, pero su labor no es administrativa ni gerencial, es política, es parte y expresa un proyecto político.

Tres claves

Hechas estas puntualizaciones vayamos al acto y a su contenido.

El balance realizado mostró de forma contundente los avances conquistados y el cumplimiento del Programa de Gobierno. Fue un balance correcto, preciso, documentado. Es claro que no estuvo todo. Es claro que hubo un enfoque determinado de los temas que no coincide con el que todos los días reproducen la mayoría de los medios de comunicación y que es el que promueven la derecha y las clases dominantes.

No es intención de este editorial agotar el repaso de todo lo dicho, sino intentar colocar algunas de las claves principales y dimensionar su impacto político.

En primer lugar, fue un acto que fortalece la democracia. Siempre es un aporte a la democracia apostar al contacto con la ciudadanía, con el pueblo, informar, enriquecer el debate público.

En segundo lugar, dio un amplio panorama de la situación del país y de los logros de este período y de la falacia de la derecha cuando califica a los gobiernos del Frente Amplio como “la década perdida”. La disminución de la pobreza de más de 30% a 7%. El crecimiento económico durante 14 años consecutivos, tanto con situaciones internacionales favorables como campeando las crisis del capitalismo y sus impactos y además por encima de la media de América Latina, que como bien recordó Vázquez tuvo el mismo viento a favor y el mismo viento en contra. El crecimiento con distribución, porque crecieron los salarios y la calidad de vida de nuestra gente, a diferencia del resto de la región y también a diferencia del pasado en nuestro país, con los gobiernos blancos y colorados. La reivindicación de la negociación colectiva como un instrumento democrático y de distribución del ingreso, con números contundentes. El mantener en todo este período la inflación controlada. El logro del índice de mortalidad infantil más bajo de la historia, junto con la cobertura universal de la salud. Tener hoy en Uruguay el mayor número de estudiantes de la historia, más de 1 millón, en todas las áreas de la educación pública y privada, junto con la descentralización de la educación terciaria en todo el país. El fortalecimiento de la Policía, la dignificación de sus sueldos y dotarla de mejores herramientas, la concepción de colocar el combate al crimen organizado como una necesidad sin “generar una espiral de violencia”. El haber logrado que por primera vez en la historia Uruguay no se desplome en la crisis y el caos cuando se caen abruptamente y están en crisis, ellos sí, Brasil y Argentina. La reafirmación de una posición soberana y de respeto a la soberanía, la autodeterminación y la defensa de la paz en la realidad internacional y en particular con respecto a Venezuela.

Esos son algunos hechos incontrastables que el gobierno puede mostrar. Es un gran contraste, por ejemplo, con el mensaje de rendición de cuentas de Mauricio Macri en Argentina, agotados los globos de colores no mostró un solo dato positivo, nada. Que se entienda bien, no es sólo un problema de relato y de eficacia en comunicación, que también lo es, es un problema de realidades, de hechos.

En tercer lugar, hay que hablar del propio Tabaré Vázquez, protagonista central de esta Rendición de Cuentas. Tirios y troyanos concuerdan en que se vio al mejor Vázquez, que convenció y entusiasmó. Un solo dato, hubo más de 90 aplausos en al Antel Arena, reflejaron la atención conque se siguió el discurso y el entusiasmo y aprobación que generó.

¿Esto quiere decir que el discurso fue perfecto? Por supuesto que no. Hubo temas que no estuvieron presentes. Por ejemplo, la lucha contra la impunidad, por verdad y justicia, o hacer más profunda la autocrítica en algunos temas, como educación y seguridad, o reconocer que los logros son del gobierno, pero también de la lucha de la sociedad organizada y su impulso, en particular del movimiento popular. Y no es que no hubiera hechos para mostrar, ni definiciones para defender. Hay y muchos. En algunos casos la explicación está por el lado de que hubo que acortar la exposición porque el tiempo previsto se rebasó y en otros, sencillamente es que hay visiones distintas y ópticas diferentes.

Pero nada de esto opaca las tres claves anteriores. Y en todo caso, será tarea del Frente Amplio y del movimiento popular profundizar con acción política y con lucha lo planteado por el Gobierno.

Una perspectiva

Las clases dominantes en Uruguay intentan instalar tres elementos centrales para la campaña: que Uruguay está en crisis, que hay un caos económico y social; que el gobierno está paralizado y que tenemos un presidente ausente, sin fuerza; y que el Frente Amplio está agotado, que no tiene propuesta de futuro y que está desmovilizado y en crisis.

El acto en el Antel Arena mostró, con hechos, que el caos y la crisis no son tales, sin ocultar los problemas. También mostró un gobierno con logros y con avances, actuando y un presidente activo y con mucha fuerza y convicción.

Para el tercer elemento que plantea la derecha es necesario ampliar el panorama. Es que en octubre se enfrentarán dos proyectos de país y dos bloques políticos y sociales que los expresan y los impulsan. La ofensiva, internacional y nacional, material, ideológica, política y mediática del bloque de poder, de la derecha, de las clases dominantes es inmensa y no se detendrá.

Pero si se mira el Congreso del Frente Amplio de diciembre, que resolvió en unidad un Programa de Gobierno, con propuestas importantes para el fututo de Uruguay y cuatro precandidatos que están empezando a desplegar la campaña en todo el país. Si se le agrega un enorme acto por el 49 aniversario del FA el 5 de febrero. Si se suma, en su dimensión y su rol, el acto encabezado por Tabaré Vázquez en el Antel Arena y su impacto, en la sociedad y en la militancia frenteamplista.  Si se agrupa todo eso, se puede decir, sin ningún asomo de conformismo, que se está produciendo un viraje político.

Hay un gobierno de pie y con avances. Hay una realidad que mostrar. Hay un presidente de la República, Tabaré Vázquez, que tiene una enorme fuerza de comunicación y de proyección hacia la sociedad. Y también hay un Frente Amplio y un movimiento popular que comienzan a desplegar su militancia en todo el país.

Todavía falta mucho más, pero hay un viraje en la realidad política nacional y la izquierda, social y política, lo está protagonizando.