Editorial del Semanario El Popular N° 453: “Un año de luchas compartidas”

Estamos terminando el 2018, es momento de balance, ejercicio complejo en esta sociedad donde el inmediatismo es la norma, pero imprescindible. Si hubiera que definir el año en una frase podríamos decir: Los sectores del poder, en el mundo, en América Latina y en Uruguay radicalizaron su apuesta restauradora y nuestros pueblos resistieron.

Por eso es imprescindible trascender la dictadura de la anécdota, del presente perpetuo e inconexo y rescatar las tendencias principales del proceso de este año. Para asumir todo lo que hicimos, lo que defendimos y lo que conquistamos, y también todo lo que avanzó la restauración. Para aprender, para valorar y para asumir qué hace falta más para el año que viene y hacerlo.

¿Qué enfrentamos?

El capitalismo sigue en crisis. La concentración de la riqueza hasta límites obscenos y su contracara, la multiplicación de la marginación y la pobreza para cientos de millones, a límites aún más obscenos, continúa. Está en marcha la guerra comercial más grande de la historia, el fascismo y la ultraderecha consiguen espacios de legitimación en todos los continentes. El poder muestra su poder, valga la redundancia, ejerce hegemonía. Este fue el año en el que la CIA tomó públicamente el control del Departamento de Estado. El de la crisis de los migrantes, murieron por cientos en Europa y en el viaje hacia la frontera de EEUU. El de la consolidación del golpe de Estado en Brasil, en el que encarcelaron a Lula y Bolsonaro ganó la elección. El de la devaluación, la hiper inflación y la represión del gobierno de Macri. El año en que se violaron los acuerdos de paz en Colombia y mataron a más de 300 compañeras y compañeros. El del proceso de represión en Guatemala con decenas de muertos. El de tensiones y muertes en Nicaragua. El de la continuidad del hostigamiento a Venezuela. El del incremento de las provocaciones contra Cuba. El de los intentos de desestabilización en Bolivia.

Y en Uruguay se manifestó, inequívocamente, la radicalización de sectores de la derecha; empezamos con los autoconvocados reclamando devaluación, recortes de derechos y rebaja de salarios y lo terminamos con un lockout patronal que dejó al país tres días sin combustible. En el medio, la Asociación Rural y la Federación Rural no fueron a los Consejos de Salarios, la Cámara de Comercio y la de Industrias presentaron una plataforma que denominamos la utopía conservadora e intentaron vaciar de contenido la negociación colectiva. Fue el año en que hubo que sancionar al Comandante en Jefe del Ejército porque salió públicamente a hacer política. El de ataques a locales sindicales y de la izquierda, agresiones a las placas de la memoria, o espacios de los DDHH como el Memorial del Cerro o el Memorial del Penal de Libertad, agresiones a personas Trans, el ataque a la Radio Canelones, la aparición del ¨Bolsonaro¨ de Salto, en filas del Partido Colorado, uno de cuyos lemas es “Mano dura y plomo”.

En el mundo, en América Latina y en Uruguay, los sectores del poder dan muestras claras de que quieren todo el poder; al que ya tienen y nunca perdieron, el económico, el del dinero, el del manejo de los medios de comunicación, quieren agregarle, a cualquier costo, el del control del Estado. Quieren hegemonía absoluta, sin fisuras. Todo debe ser puesto al servicio del dinero y de la tasa de ganancias.

¿Qué hicimos?

Esa ofensiva ha tenido repuesta, en todos lados, y también en Uruguay. Miles lucharon y resistieron en todo el mundo. Los migrantes se organizaron y marcharon juntos para defenderse. Fue el año del triunfo de Andrés Manuel López Obrador en México. El año del relevo de la generación histórica al frente de la Revolución cubana.

En nuestro país, la respuesta se expresó con tres elementos que caracterizan a nuestro proceso popular: la unidad sindical y el peso relativo enorme de las y los trabajadores; la unidad de la izquierda en el Frente Amplio y el gobierno de izquierda y la perspectiva, cierta, de poder mantenerlo.

Para empezar, en medio de la crisis del capitalismo, de la recesión y estallido de las economías de Brasil y Argentina, Uruguay mantuvo el crecimiento y la acción del gobierno del Frente Amplio permitió que, por primera vez en la historia, la debacle de nuestros vecinos no nos arrastre con ella.

Todas las luchas son importantes, hay que reivindicar cada milímetro defendido y cada pasito de avance. Pero cuando uno de los objetivos centrales de la derecha y el imperialismo es erosionar esos tres factores que distinguen a nuestro proceso popular hay que valorar, especialmente, la resolución unitaria y de avance de los dos acontecimientos políticos centrales de este año: el Congreso del PIT-CNT y el Congreso del Frente Amplio.

Un breve resumen alcanza para medir la dimensión de lo que peleamos. Empezamos en enero con un paro general parcial del PIT-CNT, ese mismo mes, es asesinado Marcelo Silvera, dirigente del SUTCRA de Rivera. El 8 de marzo decenas de miles salimos a la calle en el Día Internacional de la Mujer Trabajadora. En abril se inauguró el Memorial del Penal de Libertad, con una multitud. Ante la injusta prisión de Lula, se realizó una gran movilización frente a la embajada de Brasil y una delegación del movimiento sindical y del PCU llevó solidaridad al campamento en Curitiba. Meses después fue otra delegación cultural, sindical y política. El 1º de Mayo hubo actos en los 19 departamentos del país y se entregaron 500 mil firmas reclamando la aprobación de la Ley de Empleo para Personas con Discapacidad. A finales de ese mes se realizó un gran Congreso del PIT-CNT. El 20 de mayo nos movilizamos en todo el país, reclamando Verdad y Justicia. El PIT-CNT realizó grandes movilizaciones en el marco de la lucha por el Presupuesto y los Consejos de Salarios, 6 paros parciales con marchas. El PIT-CNT también organizó un enorme paro general en agosto, del que participaron más de 1 millón de trabajadores y trabajadoras. En agosto el movimiento estudiantil realizó una gran movilización conmemorando los 50 años del asesinato de los primeros mártires estudiantiles, Líber, Hugo y Susana. También en agosto fue la gigantesca asamblea general del SUNCA que desbordó el Teatro de Verano. En setiembre se realizó una gran marcha en el Día de la Diversidad. Se sumaron los cientos de asambleas en los Consejos de Salarios de decenas de gremios. Las marchas y actos de los gremios de la industria. El largo y difícil conflicto de los compañeros del Gas. La agresión a una asamblea de la UNTMRA en Santa Clara de Olimar, el trabajo que se realizó con todo el pueblo y luego la victoria con la restitución del compañero despedido. En el Parlamento se logró la confirmación y condena unánime del espionaje en democracia de los servicios de inteligencia. Con la lucha de todo el movimiento popular y con la acción del Frente Amplio, se logró la aprobación de 7 leyes de contenido popular, como el fondo de insolvencia patronal, ley de empleo para personas con discapacidad, la ley trans, la de uso de inmuebles desocupados, la de fomento del empleo, la reforma de la Caja Militar. En ellas no se logró el 100% de lo que se planteaba y habrá que seguir peleando por ello, pero en un escenario regional y mundial de recorte de derechos estos avances valen triple. El Frente Amplio ha desplegado por momentos su capacidad de lucha: el acto del 5 de febrero en Piriápolis, convocando a miles de frenteamplistas; la movilización lograda el 25 de Agosto, con el Día del Comité de Base, lo muestran. Las juventudes del Frente Amplio, el Partido Nacional, el Partido Colorado y el Partido Independiente, realizaron un homenaje al “Río de Libertad” de 1983 y en defensa de la democracia, hecho muy valioso en el panorama regional actual. El año termina con una formidable votación de la herramienta gremial de las y los estudiantes de formación en educación del interior del país, la FEFEU. Y con el Congreso del Frente Amplio, unitario, democrático, votando un programa de avances populares y proclamando cuatro precandidatos para dar la pelea electoral.

Un balance del año de EL POPULAR no puede omitir decir que las y los comunistas estuvieron en todas estas luchas y protagonizaron las propias, los actos de memoria por sus mártires, la colocación de diversas placas, la de la Memoria en la 20, en la que fue la sede del Comité Central antes de la dictadura, por Alvaro  Balbi y la última por Miguel Mato; el acto de la 20, en Montevideo y en todo el país, y muy especialmente la campaña 98 aniversario, con más de 20 actos en todos los departamentos y en Argentina. También la UJC con su XVI Congreso y su campaña de crecimiento. Y, además, en conjunto con otros compañeros y compañeras frenteamplistas, aportamos al Frente Amplio la candidatura presidencial de Oscar Andrade.

EL POPULAR ha acompañado, modestamente, todas esas luchas, allí están nuestras tapas y las 1.114 notas de este año para testimoniarlo.

Deseamos a todas y todos nuestros lectores felices fiestas y les expresamos nuestro compromiso de que el 2019 nos encontrará juntos y firmes para construir el tamaño de pueblo organizado necesario para derrotar en nuestro país la restauración conservadora y avanzar.

Porque los sueños se conquistan con lucha.