Nueva Ley Orgánica Militar deroga decreto de la dictadura

Mariana Arias

Luego de meses de discusión entre los sectores del Frente Amplio, y del trabajo de una Comisión Bicameral de los parlamentarios de esa fuerza política, finalmente el proyecto para la nueva Ley Orgánica Militar se discutirá en la Cámara de Representantes el próximo martes 21 de mayo, para pasar luego a la Cámara Alta.

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Empleo y salarios en la coyuntura

 Por Bruno Giometti

 

En las últimas semanas se han publicado datos de cierre del año 2018, referidos a la evolución de los salarios y el empleo, temas por demás relevantes para los trabajadores y el conjunto del pueblo uruguayo. En este artículo intentaremos analizar estos datos y hacer algunas reflexiones sobre el tema.

Empleo

 

El tema del empleo está siendo uno de los más importantes en la campaña electoral del presente año. Veamos en primer lugar los datos.

En el año 2018 la tasa de empleo se ubicó en 57,2% a nivel nacional. Eso quiere decir que del total de la población en edad de trabajar (mayores de 14 años) un 57,2% está ocupado. Ese porcentaje implica que en Uruguay en 2018 hubo (en el promedio de todo el año) alrededor de 1.631.000 personas ocupadas. 

En el año 2014 se llegó al pico máximo de ocupados del presente ciclo económico y de la historia del país: ese año hubo en promedio 1.678.000 ocupados a nivel nacional. A partir de estos datos podemos ver que en estos cuatro años se perdieron 47.000 puestos de trabajo en la economía.

De este período los dos años más complicados fueron 2015 y 2018, donde se perdieron 28.300 y 11.000 puestos respectivamente. En los años 2016 y 2017 hubo pérdida de empleo, pero en cifras significativamente menores.

Un primer elemento de reflexión refiere a cuál es la comparación que se realiza. Si comparamos con el año 2004, vemos que en lo que va de los tres gobiernos del Frente Amplio se generaron más de 300.000 puestos de trabajo netos, aun considerando la caída en el empleo de los últimos cuatro años. Además, en este período largo de 14 años la expansión del empleo fue acompañada de crecimiento de los salarios (con énfasis en los más bajos), aumento de la formalización del empleo, expansión de los derechos laborales, etc.

Un segundo aspecto bajo análisis tiene que ver con las explicaciones de por qué se perdieron empleos en los últimos cuatro años. Hay que tener en cuenta que en este período (tercer trimestre de 2014 a tercer trimestre de 2018) el Producto Bruto Interno creció un acumulado de 7%. ¿Cómo se explica que la economía siguió creciendo, pero el empleo comenzó a caer y ya lleva cayendo cuatro años? Para ello es necesario profundizar el análisis sectorial.

En estos últimos años hubo sectores intensivos en mano de obra que se estancaron o tuvieron caídas en su nivel de actividad, como las actividades primarias, la industria manufacturera y la construcción. Básicamente estos tres sectores explican la caída del empleo en estos cuatro años: 24.000 ocupados menos en la industria con relación a 2014, 14.500 menos en la construcción y 17.800 menos en las actividades primarias. El sector más dinámico de la economía en estos cuatro años ha sido Transporte, Almacenamiento y Comunicaciones, cuyo PBI crece un acumulado de 30% en el período; pero se trata de un sector menos intensivo en empleo. Los sectores que muestran expansión en el empleo en estos últimos cuatro años (y permiten compensar en algo la caída en los sectores mencionados anteriormente) son básicamente de servicios: salud, alojamiento y servicios de comidas, actividades administrativas y de apoyo.

 

Salarios

 

Se viene planteando que los “desmedidos” aumentos de salarios que imponen los sindicalistas en la negociación colectiva serían la causa del cierre de empresas y la consecuente pérdida de empleo. Veamos el tema más de cerca.

En el año 2018, comparado con el promedio del año anterior, el salario real general tuvo un crecimiento de apenas 0,18% (compuesto por una expansión de 0,49% de las remuneraciones reales en el sector público y solamente 0,02% en el privado). Esto contrasta con las afirmaciones que se hacen desde algunos sectores políticos y empresariales: a nivel macro, los salarios prácticamente se han mantenido estancados, sin crecimiento significativo, este último año. En una economía cuyo PBI crece a una tasa del 2% aproximadamente, no tiene sentido afirmar que los salarios tienen la “culpa” de la caída del empleo, en términos macro, cuando los salarios han crecido apenas 0,18% en ese año.

Un razonamiento similar puede realizarse para el período de los últimos cuatro años, donde el PBI crece a una tasa de alrededor del 7% acumulado y los salarios acumulan un crecimiento de 6,4% en igual período.

Sobre este crecimiento “magro” de los salarios en 2018 y en el período más reciente, cabe hacer una reflexión de contexto, para ver tanto la parte vacía como la parte llena del vaso.

En Argentina el salario real ha caído un 13% en los tres años de gobierno de Macri, mientras que en Brasil ha sido una caída del 10% desde que tomó el gobierno Temer. En ambos casos, fueron períodos donde no disminuyó el desempleo en estos países, si no que aumentó, lo cual refuta la idea de que la baja general de los costos laborales lleva a la creación de más empleo.

En este contexto regional, el mantenimiento del salario real de los trabajadores y la expansión de este, aunque sea leve (focalizada en los ingresos más sumergidos) es un logro más que significativo. El camino de la “competitividad espuria” es decir, empresas competitivas en base a la reducción de los costos laborales, no es el camino del Frente Amplio, porque la competitividad de las empresas no puede sustentarse en empeorar la vida del pueblo trabajador, sin mencionar que es un camino que no se sostiene en el tiempo y provoca más turbulencias que una solución real, como muestran los casos recientes de Argentina y Brasil.

Todo el análisis anterior no implica que no pueda haber sectores de actividad o empresas en particular donde realmente los costos laborales están siendo un problema, incluso que los aumentos salariales previstos puedan comprometer el funcionamiento de dichas unidades productivas y por ende los puestos de trabajo. Pero queremos dejar claro en primer lugar, que los aumentos salariales pautados en los convenios colectivos vigentes no son descabellados ni mucho menos: como se explicó apenas aseguran el mantenimiento del salario real al cabo del período del convenio y en algún caso permiten incrementos reales muy menores. En segundo lugar, tener en cuenta que para los casos específicos donde las empresas demuestren que los costos laborales están generando un riesgo para el funcionamiento de la empresa existe el mecanismo de los descuelgues, donde los trabajadores y la empresa pueden acordar un ajuste salarial distinto al que establece el convenio de rama, con el objetivo de mantener el funcionamiento de la empresa y los puestos de trabajo.

Conclusiones

 

El tema del empleo no tiene una solución sencilla. Una reducción generalizada de los costos laborales, como plantean algunos, no es una solución positiva ni como medio ni como fin: mejorar la “economía” empeorando la vida de la gente no tiene sentido ni tampoco ha demostrado dar resultados sostenibles. Para atender el tema del empleo, se han implementado algunas medidas de corto plazo, como las leyes de subsidio al empleo votadas el año pasado, que pueden tener efectos importantes; aunque a la larga es un problema que tiene raíces en la matriz productiva de nuestra economía. Necesitamos una matriz productiva más intensiva en trabajo calificado, con sectores que sean innovadores y al mismo tiempo generen nuevos empleos, si queremos transitar el camino de ampliación del empleo de calidad, con buenos salarios y condiciones para nuestra gente. Es un camino largo, del cual se han dado pasos en estos 14 años de gobierno del Frente Amplio y que solamente puede continuar con otro gobierno de izquierda. Una victoria de la derecha, más allá de los discursos, será de caída de los ingresos de los trabajadores, caída del gasto público social y no nos asegura ni mucho menos la recuperación de los puestos de trabajo perdidos en los últimos cuatro años.

Un nuevo ciclo de transformaciones es posible y necesario.

 

Justicia para Plef

Sigue sin aclararse el asesinato de Felipe Cabral, emotivo homenaje colectivo en un muro de Avenida Italia

Agenda (pre) electoral en camino

 Por Pablo Da Rocha

No parecen haber dudas al respecto. La campaña electoral se instaló en la agenda pública. Desde hace meses empiezan a circular nombres de futuros candidatos, en cada uno de los partidos políticos. Aunque sean pocos lo que lo aprovechen y presuman para difundir su eventual programa de gobierno. Los que estamos pendientes de la proximidad de las elecciones nacionales y sobre todo preocupados por la instalación de una ola conservadora, con epxresiones facistas en la región y en el mundo, vemos con recelo, cómo se desarrollará en lo que queda de este año preelectoral el debate de ideas.

Que año!

Que año.. para la historia del Uruguay y su gente. Es que van 14 años del Gobierno del FA, después de haber vivido mas de 170 años de gobiernos blancos, colorados y dictaduras. Breve periodo histórico que ha permitido dejar una marca que destaca lo positivo de una concepción de Gobierno  que en nuestro país no se había experimentado, a pesar de Gobernar y no tener el poder. Sera tiempo seguramente el venidero inmediato de marcar diferencias, en un discurrir polémico con nuestros adversarios y enemigos donde podremos mostrar todo los logros positivos obtenidos, marcar nuestras autocriticas y nuestro futuro compromiso adquirido en las recientes medidas programática aprobada por nuestro VII congreso, única fuerza política que hasta el momento se prepara para rendir cuentas y ofrecer un programa único, con candidatos únicos.