¿Quién se queda con los huevos de oro?

Destacado ¿Quién se queda con los huevos de oro?

En el quinto número de “Valor!!”, nos enfocamos en el análisis de la desigualdad en la distribución del ingreso y la riqueza. Es la causa de muchas de las injusticias y desigualdades que observamos a diario en nuestras sociedades, en el acceso a la educación, la salud, la vivienda, el trabajo, y es a su vez producto de un modo de producción que combatimos: el capitalismo. Está claro que vivimos en el capitalismo y por lo tanto persistirán esas injusticias, pero desde un gobierno de izquierda se puede alterar la distribución del ingreso y la riqueza, y así avanzar en términos de justicia económica.

En el primer artículo, a cargo del equipo de “Valor!!”, se presenta la desigualdad del ingreso y la riqueza como una característica inherente al modo de producción capitalista, mostrando su lógica y reproducción. Se definen conceptos y se plantean las posibilidades de acción desde el gobierno.

Mauricio De Rosa nos ilustra en un segundo artículo la relación entre clases sociales, desigualdad y distribución en la economía, y su evolución. En particular se destacan las cifras sobre concentración de la riqueza para el caso uruguayo, marcando su relación con el capital, y sus implicancias en términos de poder.

Finalmente, Gabriel Oyhantçabal y Martín Sanguinetti analizan la distribución del ingreso entre las clases sociales del agro uruguayo entre los años 2000 y 2015, mostrando el crecimiento de la renta del suelo, la dependencia del valor de la fuerza de trabajo con respecto al ciclo económico, y el rol que ha jugado y puede jugar el Estado. 

En el mes de marzo la Asociación Rural del Uruguay (ARU) hizo público un informe que presentó a Tabaré Vázquez con recomendaciones de política económica para el actual gobierno. Estas tienen como argumento principal impulsar el crecimiento del sector agropecuario, lo que en criollo significa incrementar sus ganancias. Es una constante de la historia del Uruguay que la ARU, creada en 1871, recomiende e incida sobre la política económica del Uruguay en tanto clase que puja por obtener mayores beneficios económicos y, en particular, apropiar un mayor volumen de renta del suelo.

Aprovechando este contexto, en estas líneas queremos aportar una mirada al problema de la distribución del ingreso entre las clases sociales del agro uruguayo. Partiendo de los resultados de una investigación publicada recientemente que aborda las fuentes y la magnitud del ingreso que perciben las sujetos que participan del proceso de producción agrario, discutimos la necesidad de jerarquizar el rol de la renta del suelo en la actividad agropecuaria y presentamos los principales resultados de nuestra investigación.

 

Un breve preámbulo teórico

En el Tomo 3 de El capital Marx aborda el problema de la distribución del plusvalor en la sociedad capitalista considerando a los distintos tipos de capitalistas (productivos, comerciales, prestamistas) y en particular a los propietarios del suelo, para lo cual dedica casi un tercio del tomo a la discusión del problema de la renta del suelo. Es que en el caso de los terratenientes el análisis se complejiza, en tanto la tierra no es capital ni “tiene valor”, porque no es resultado de un proceso laboral, pero sus propietarios obtienen un ingreso que no surge de la inversión productiva de capital sino de la mera propiedad. El dilema al que se enfrenta Marx, es explicar de dónde surge esta remuneración sin tirar por la borda la teoría del valor-trabajo.

La respuesta a esta interrogante es que dado que el suelo es un medio de producción finito, monopolizable y heterogéneo, que no se puede “fabricar” pero es necesario para producir valores de uso, la formación del precio de producción (costos más ganancia media) no puede realizarse como en el resto de la economía en las condiciones medias, porque los capitales en tierras menos productivas obtendrían siempre una tasa de ganancia menor abandonando la actividad. Por esto el precio de producción en estas ramas se fija en las peores tierras, garantizando que los capitales que producen en estas obtengan la ganancia media. La contracara de esta particularidad es que todos los capitales que se ubican en tierras de mejor calidad obtienen un plusvalor extraordinario permanente, denominado renta diferencial del suelo o de la tierra.

De aquí que en las ramas que precisan de medios de producción naturales y no-reproducibles (agrarias, mineras, pesqueras) existan leyes específicas al proceso de acumulación de capital que provocan que los capitalistas cedan una parte del plusvalor a los dueños de estos medios de producción. La apropiación de renta del suelo puede tomar la forma de precio de arrendamiento cuando los dueños del suelo arriendan sus campos, o directamente forma parte de la ganancia cuando los productores son al mismo tiempo terratenientes.

Con este preámbulo teórico es posible comprender mejor las particularidades del proceso de producción y distribución de plusvalor en la economía uruguaya, y en particular en nuestro “sector estrella”, el agro, que se caracteriza por explotar ampliamente medios de producción naturales como la tierra. Incorporar la renta al análisis de la acumulación de capital en Uruguay es una tarea pendiente, en tanto la literatura dominante (tanto desde la tradición neoclásica como desde vertientes del marxismo) ha tendido a desconsiderar el tema, con pocas excepciones como Methol Ferré (1967, El Uruguay como problema) y Fernández Guyer (2009, El país de los fisiócratas).

En el caso de nuestra investigación el avance es parcial, en tanto estudiamos la renta del suelo que queda dentro del sector agrario, pero no consideramos la renta que el Estado “desvía” hacia otros sectores de la economía fruto de la sobrevaluación del peso.

 

Renta del suelo y ganancias en el Uruguay entre 2000 y 2015

El análisis del período bajo estudio se realizó en dos niveles. Primero (Gráfico 1) se abordó la distribución del valor total agrario entre el ingreso laboral que remunera la fuerza de trabajo, la ganancia que remunera al capital y la renta del suelo que remunera a sus propietarios. Posteriormente (Gráfico 3) se abordó la distribución del mismo valor entre las clases sociales que participan del proceso económico: capitalistas, terratenientes, asalariados y productores mercantiles directos (productores familiares), y el Estado que apropia plusvalor para reproducir las condiciones generales de acumulación. Este segundo nivel supone la posibilidad de que un mismo sujeto reciba varias formas de remuneración. Los capitalistas apropian ganancias, pero también renta cuando son dueños de la tierra y salario cuando trabajan; los terratenientes sólo apropian renta del suelo; los productores directos apropian salario como trabajadores y renta cuando son dueños de la tierra; y los asalariados perciben salario por la venta de su fuerza de trabajo. Finalmente el Estado apropia una parte del plusvalor como tributos y otra como renta del suelo a través del Instituto Nacional de Colonización. 

 

 

 

 

 

 

 

En las gráficas anteriores se puede observar el proceso de distribución del valor agropecuario en los dos niveles antes indicados. Si tuviéramos que destacar nuestros principales hallazgos, encontramos que:

1) Queda en evidencia la relevancia cuantitativa y cualitativa de la renta del suelo como forma del plusvalor agrario, en tanto el sector “exige” una masa extra de ganancias para remunerar a los terratenientes. Su magnitud absoluta y relativa en crecimiento de 2003 a 2014, ligado a un contexto de altos precios de las mercancías agrarias y de flujo de inversión extranjera directa hacia la tierra, reaviva una discusión típica de la economía política clásica, en tanto la existencia de renta es evidencia de las particularidades y las limitaciones que imponen las ramas agrarias a la acumulación “normal” de capital pues es necesario trasladar parte del plusvalor a los dueños del suelo.

2) Las series de distribución del ingreso evidencian una tendencia persistente en los procesos económicos de las últimas décadas en América Latina: la dependencia del valor de la fuerza de trabajo con respecto al ciclo económico. La crisis económica (2000-2003) se “resolvió” en el agro ajustando a la baja el valor de la fuerza de trabajo y la participación relativa del ingreso laboral, al tiempo que el periodo de crecimiento económico (2004-2013) permitió incrementar el valor de la fuerza de trabajo y la participación del ingreso laboral en el producto, pero no sin la mediación del Estado que operó empujando al alza los salarios.

3) La actuación del Estado, aunque con nuevas mediaciones desde 2005, parece ajustarse a los requerimientos de la acumulación de capital, en la medida que durante los años de crisis redujo la presión tributaria y permitió la desvalorización de la fuerza de trabajo, y durante el periodo de crecimiento elevó la presión tributaria y presionó al alza los salarios. De hecho, y a pesar de los constantes cuestionamientos que recibieron las modificaciones tributarias y la mayor regulación laboral por parte de los representantes del capital agrario, no se está ante un incremento relativo significativo de la participación del Estado y del ingreso laboral en el producto agropecuario.

Los cambios registrados en el sector agropecuario en los últimos 15 años provocaron el incremento absoluto y relativo de los ingresos de capitalistas y terratenientes en un contexto caracterizado por un nuevo sistema tributario y políticas de crecimiento del salario real. De allí que las iniciativas estatales orientadas a mejorar la distribución del valor lograron mantener la participación de los salarios y del Estado en el PIB pero resultaron ineficaces a la hora de modificar el patrón de distribución. La encrucijada se abre con el inicio de una fase de retracción en los últimos dos años del análisis (2014-2015). La reducción registrada en la participación de las ganancias en el producto, que a igual stock de capital supone una reducción en la tasa de ganancia del capital agrario, ya produjo la retracción absoluta de la renta del suelo, y comienza a presionar para bajar la participación del ingreso laboral. La disyuntiva para quienes conducen el Estado es si expresarán plenamente la necesidad de reducir impuestos y bajar salarios, o enfrentarán con una estrategia superadora las crisis recurrentes de la valorización del capital.

En este sentido, si el desafío es desplegar un proceso de acumulación que no atente contra el valor de la fuerza de trabajo, no parece haber más opción que avanzar sobre la renta del suelo. Para que esta no quede en las manos de siempre, se precisa la correlación de fuerzas necesaria para disputar renta a través del Estado, sea con ajustes impositivos, sea regulando sus precios de transacción mercantil, o avanzando directamente sobre su propiedad.

* Ingeniero Agrónomo. Magister en Ciencias Sociales Agrarias. Estudiante de doctorado en Estudios Latinoamericanos (UNAM) con la tesis “La acumulación de capital en Uruguay: tasa de ganancia, renta del suelo agraria y desvalorización de la fuerza de trabajo 1973-2014". Integra el Comité Editorial del portal de debates Hemisferio Izquierdo.

 

** Licenciado en Economía. Estudiante de la Maestría en Manejo Costero Integrado (UdelaR). Integrante de la cooperativa Comuna.