Editorial de El Popular N°379: "Un acto de compromiso político"

El domingo, el Frente Amplio conmemoró 46 años de su bautismo de masas. El 26 de marzo de 1971, un Frente Amplio nacido 39 días antes, se presentó ante el pueblo y con el pueblo. Ese acto, el más importante de la historia política nacional hasta ese momento, cambió todo. Hay un antes y un después de ese acto en la política nacional.

No es un detalle menor, es una opción política, es una seña de identidad. El Frente Amplio que nació para transformar el Uruguay, que nació para ser alternativa a la derecha, que nació, al decir del general Líber Seregni, “para retomar la revolución artiguista inconclusa y llevar el pueblo al poder”; dejaba claro, desde el principio, que para hacerlo era, y es, imprescindible el pueblo organizado, haciendo política y movilizado. Que el escenario privilegiado de los cambios sociales es la calle.

El día que el Frente Amplio pierda esa capacidad de convocatoria y de movilización popular, habrá perdido una parte de su ser, una parte fundamental, distintiva.

Lo dijimos en el editorial anterior y lo reiteramos: “El FA es, desde 1999, la principal fuerza política del Uruguay, la derecha tiene que juntarse toda, e incluso con nuevas expresiones políticas, tampoco logra superarlo. El FA es gobierno nacional por tercera vez, gobierna Montevideo desde hace 27 años, Canelones y Rocha por tercera vez, Salto y Paysandú por segunda y Río Negro por primera vez. Tiene la bancada parlamentaria mayoritaria, decenas de alcaldes y cientos de ediles y concejales vecinales. Pero tiene mucho más. Tiene la mayor organización política del país y la mayor capacidad de convocatoria y movilización. Y esto es así a pesar de las dificultades y contradicciones. Lo demuestran las últimas campañas electorales y sin ir más lejos, las elecciones internas del año pasado, el día del Comité de Base y el último Congreso”.

Por ello, una vez más, no como parte de una liturgia vacía, sino reafirmando una seña de identidad, el Frente Amplio salió a la calle este 26 de marzo.

El acto, que estuvo rodeado de polémicas, sustanciales y de las otras, tuvo una buena respuesta popular, y tuvo también, un mensaje político importante.

Es cierto que no fue, como viene pasando hace tiempo, un gran acto de masas. Pero no es menos cierto que fueron miles de frenteamplistas, y lo hicieron en un clima de unidad, de alegría y compromiso. No hay otra fuerza política en Uruguay que convoque, fuera de los períodos electorales, esa movilización política de su militancia.

La alegría fue el rasgo dominante. En las banderas, en los saludos, en los bailes, en todo el acto. Es cierto que ese clima y esa convocatoria no representa a todas y todos los frenteamplistas, y menos aún, a todas y todos los uruguayos que lo votaron en las elecciones nacionales y departamentales. Pero si expresa a la militancia que respondió a la convocatoria. Quizás uno de los desafíos más grandes que tiene el Frente Amplio hoy es como encontrar caminos, más allá del momento electoral, para expresar al conjunto de los frenteamplistas. Cómo en una sociedad híper fragmentada, en la que el poder genera mecanismos materiales e ideológicos de dispersión, de despolitización, de desaliento al compromiso, logra síntesis unitarias que expresen políticamente a la lucha popular.

Y eso no se logra fomentando más dispersión ni renunciando a la política y a la lucha ideológica. Hoy más que nunca, para enfrentar las consecuencias de la crisis del capitalismo, la contraofensiva del imperialismo y de la derecha, la agudización de la lucha de clases, se necesita más política y más ideología. Se necesita más Frente Amplio.

El desafío enorme que está planteado no se puede enfrentar solo con una buena gestión de gobierno, que hay que hacerla y aplicar el Programa de Gobierno apoyado por nuestro pueblo; ni con una labor parlamentaria eficaz, que también hay que hacerla. Se necesita acción política y debate ideológico permanente. Se necesita al Frente Amplio movilizado y abierto al pueblo. Se necesita movilización, debate, organización y lucha.

Y una de las decisiones políticas claves, la que dio nacimiento, continuidad y potencia transformadora al Frente Amplio, es la de construir la unidad de la izquierda.

Por eso es de saludar y reconocer la afirmación del presidente del Frente Amplio, Javier Miranda, el domingo pasado en Las Piedras: “Nuestra unidad se debe al pueblo, nuestra unidad es la del pueblo, por eso debemos mantenerla, preservarla, cuidarla, construirla permanentemente. Tenemos una responsabilidad histórica, 46 años de unidad pesan sobre nuestras espaldas. Hemos atravesado casi medio siglo de historia de este país, hemos vivido nacimientos, dictadura y resistencia, conquista de los espacios democráticos, desgarramientos y triunfos populares. Tanto hemos vivido que no lo puedo contar. Tenemos que cuidar esa unidad, ser responsables del legado histórico que hoy recordamos. Seregni lo decía el FA no es una ocurrencia de dirigentes políticos, es un hecho colectivo, tampoco es una resolución circunstancial de partidos o grupos políticos, interpreta una necesidad objetiva de nuestra sociedad que tiene su bautismo en las calles”.

Otra definición política sustancial, en el surgimiento y la continuidad del Frente Amplio, es la de ser alternativa transformadora, enfrentar el proyecto de la derecha. Y también a eso se refirió Javier Miranda. “Efectivamente hay dos modelos de país”, dijo, reivindicó las transformaciones realizadas por los gobiernos del Frente Amplio y criticó a “la oposición variopinta que expresa un modelo antagónico de reformas neoliberales que ya padecimos y nos llevaron a la crisis más grave de la historia del país”.

Hubo, hay y habrá contradicciones. Algunas de ellas muy importantes. De hecho, las hay en el presente y sobre temas fundamentales. Pero la salida a esas contradicciones debemos lograrla en clave de FA.

Se necesita al Frente Amplio dando respuesta a las demandas populares y construyendo cauce político para las mismas. Desde el Gobierno nacional, sí, desde el Parlamento, las Intendencias, las Juntas Departamentales y los Municipios, sí, pero no solo desde allí.

El gran desafío del Frente Amplio es lograr, en el presente, seguir siendo la expresión política de la unidad del pueblo. Se necesita acción política, debate, iniciativa, movilización y lucha. Se necesita militar la salida popular a las contradicciones. Y militarla mucho. De mil formas, pero militarla.

Es cierto que el acto del domingo en Las Piedras no arregla todo, ni por aproximación. Pero ese acto, y las decenas de actos y encuentros en todo el país, son pasos en la dirección correcta. No es poco.