Emotivo homenaje a mujeres que resistieron la dictadura

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Con un gran calor popular se colocó una placa de la memoria en la ex cárcel de Cabildo

Walter Cruz

El viernes pasado cambió la fisonomía de La Comercial. Allí donde la fisonomía en otros tiempos cambiaba por ruidos de frenadas locas o sonidos de sirenas nocturnas, fue el día de los reencuentros, de los abrazos y de las fraternidades.

De a poquito fue llegando gente al barrio, para en pocos minutos formar una multitud. Y hasta la ex Cárcel de Mujeres Cabildo parecía más linda. Quienes hace 40 años estaban adentro, ahora estaban afuera para recibir un más que justo homenaje. No es difícil imaginar que esas mujeres, quizás casadas y con nietos, fueran aquellas muchachitas combativas que lucharon por un Uruguay y un mundo mejor.

Fue un placer enorme compartir la tarde noche con esas mujeres sin sueños rotos y con muchas esperanzas compartidas. El acto de colocación de una placa recordatoria en la ex Cárcel de Cabildo fue organizado por la Comisión Especial de la Ley 18.596, en conjunto con el grupo de ex presas políticas que desde hace algunos años trabaja por el tema memoria.

Hicieron uso de la palabra, María Luz Osimani, ex presa política, Carlos Varela, alcalde del Municipio B, Daniel Martínez, Intendente de Montevideo, Eduardo Bonomi, Ministro del Interior y Edith Correa, sub secretaria del Ministerio de Educación y Cultura. La jornada culminó con una exhibición de audiovisuales, música y danzas.

A continuación, EL POPULAR publica los aspectos principales de algunas de las intervenciones.

Osimani: “El objetivo de los represores era nuestra destrucción total”

“Buenas tardes a todas y todos. Agradecemos mucho que estén aquí presentes acompañándonos. Somos un grupo de mujeres, ex presas políticas, que estuvimos recluidas en la Cárcel de Cabildo, entre los años 1968 y 1977. Período en que, entre otros hechos, se protagonizan dos fugas: La Paloma, el 8 de marzo de 1970 y La Estrella, el 30 de julio de 1971.

En cumplimiento de la Ley 18.596, la Comisión Especial de la misma, instaló esta placa recordatoria que hoy vamos a descubrir. Para nosotras convergen varios significados simbólicos que nos identifican.

Primero, un reconocimiento de que en este lugar funcionó la primera cárcel para mujeres presas políticas en el país, donde se recluían una vez que la justicia civil o militar nos procesaba por nuestra condición de militantes políticas. Unas 200 mujeres, o quizás más, pasamos por aquí.

También una reparación social y barrial para quienes vivimos en aquel momento. Nunca fue fácil tratar el tema y desde lo social se ha silenciado.

Esta placa es un recurso público, trascendente, que visibiliza los hechos integrándolos a nuestra vida cotidiana.

El poder expresarnos y poner luz en los vividos es un proceso sanador y reconciliador, en lo individual y colectivo. La brecha ha sido grande. Como sociedad hemos demorado mucho en este proceso. Por eso, hoy es fundamental rescatar, recordar e integrar, esta parte de la historia para que nunca más se vuelva a repetir.

La memoria nos da identidad y pertenencia como mujeres por todo lo vivido juntas durante estos años. Y no solo a nosotras, sino a los vecinos en su conjunto, ya que tener una cárcel enclavada en el corazón del barrio La Comercial imponía una presencia permanente de la represión en su vida cotidiana.

En palabras de algunos vecinos encontramos un símbolo común: era un sopapo en la cara para todos los que vivíamos acá. Era como enfrentarse a la realidad de la dictadura todos los días.

Esta placa también simboliza nuestra resistencia ante las arbitrariedades a las que estábamos permanentemente expuestas. En un régimen que se manejaba con la incertidumbre, amenazas de llevarse a compañeras a nuevos interrogatorios y torturas y sentencias extremadamente largas e inconcebibles para nosotras, muy jóvenes en aquel entonces.

El objetivo de los represores era nuestra destrucción total, No sólo como militantes políticas sino como mujeres, en toda su amplia significación.

Resistir era mantenernos lo mejor posible. Tanto en lo físico como anímicamente. Sin perder nuestros ideales y valores, procurando estar informadas de lo que acontecía en nuestro país y en el mundo. Estudiar, aprovechar al máximo nuestro tiempo en prisión. Cada pequeño espacio ganado era fruto de nuestra lucha constante por mejorar las condiciones de vida. Alimentación, recreos, atención a la salud, situación de nuestros hijos, que convivían con nosotras o nos visitaban.

Queremos hacer una mención especial a nuestros familiares que, en aquella época, semana a semana, llegaban a darnos toda su solidaridad y amor. Soportando largas esperas, muchas veces infructuosas, controles policiales, visitas vigiladas y la angustia de no saber verdaderamente como estábamos.

Al decir de un vecino: “recuerdo haber visto en varias oportunidades a los familiares de las detenidas, haciendo silenciosamente cola para poder ver a sus hijas, hermanas o madres”.

Ver a esta gente despertaba dolorosas emociones y un profundo respeto. Hoy están nuestros hijos, hijas, nietos y nietas, que han tenido y tendrán que integrar a sus vidas una historia familiar muy dura. Sin haber elegido protagonizarlo puesto que eran niños en aquel entonces o aún no habían nacido. Pero esta historia los marca inexorablemente.

Queremos expresarles, públicamente también, nuestro amor y agradecimiento por la comprensión y apoyo que siempre nos brindan.

Y, por último, y no menos importante, esta placa simboliza también la resistencia de aquel movimiento ciudadano de blancos, colorados, independientes, frenteamplistas, que resistieron. Jóvenes, adultos, mujeres y hombres, unieron fuerzas, se apoyaron, buscaron salidas, logrando finalmente la derrota de la dictadura.

Han pasado 40 años desde que se cerró esta cárcel para mujeres presas políticas. Cuando las que aquí quedaban fueron trasladadas al Penal de Punta Rieles.

Fue necesario un período de decantación para tomar distancia y poder hablar con menos angustias. Armar el puzle de esas vivencias, reconstruyendo la resistencia y el presente. Mucho hemos logrado como sociedad y como país en estos últimos años, pero sin embargo tenemos que seguir avanzando hacia una sociedad justa, libre, igualitaria y solidaria. Donde los derechos humanos sean una realidad incondicional, sin exclusiones. Este sentido expresamos nuestra total adhesión a los reclamos planteados por nuestra asociación, Crysol, el 14 del corriente, en el Día de los ex presos políticos.

La colocación de esta placa nos impulsó a entretejer, a trabajar con el barrio para que ellos mismos se apropiaran de ella y se dio un movimiento solidario, junto con el Municipio B, el alcalde Carlos Varela y su gente, las organizaciones sociales, los centros de enseñanza que funcionan en este mismo local, fuera de la cárcel, el Museo de la Memoria, Crysol y vecinos de esta zona, que con mucha emoción nos brindaron sus vivencias de aquella época.

A todos y todas, nuestro agradecimiento, por su participación comprometida en esta etapa. Quienes vivimos aquel período histórico, esa tragedia nacional, por el bien del país y de su gente, queremos expresar una vez más, junto a las nuevas generaciones: Verdad y Justica, Memoria y Reparación. Nunca más Terrorismo de Estado”.

Varela: “Un pasito más para recuperar la memoria de un barrio”

“El tema de los municipios obviamente son los servicios públicos, pero la construcción de la ciudad se hace construyendo ciudadanía. Y esa es la vocación que hemos tenido en estos siete años que llevamos de gestión.

Y este colectivo de mujeres vinieron a plantearnos un proyecto en el cual estaban embarcadas que es recuperar la memoria. Nos sentimos representados, sentíamos que teníamos que estar acompañando así sea con un granito de arena ser socios de este proyecto, y es lo que hoy estamos logrando. Un pasito más, de un proyecto mucho más importante para la recuperación de la memoria de un barrio para que nunca más haya lo que generó esto.

Martínez: “Hay un futuro, pero sabiendo lo que pasó en el país”

“Queridas compañeras, queridos compañeros, la verdad se me llena la memoria de recuerdos. Los años de la resistencia, la formación del PIT-CNT cuando el movimiento sindical empezó a tomar, desde el primer momento, la bandera de verdad, justicia y memoria. Y pensaba: Pucha, cuantos años, cuantas luchas.

La emoción de los compañeros liberados, tantas historias. La lucha por el Voto Verde, que fue un duro golpe para muchos. Creo que pocas veces en mi vida sentí tanto dolor como aquella noche, aunque estábamos casi seguros en la previa, yo presidía la Comisión de Organización del Voto Verde por el PIT-CNT. El dolor que uno sentía que esa lucha tuviera un tropiezo.

Si algo tuvimos claro, y por eso estamos viviendo el momento que estamos viviendo, por eso estamos compartiendo con las compañeras que sufrieron en este lugar la privación de libertad y las peores consecuencias de la represión, es que la lucha seguía. La lucha del pueblo uruguayo siguió porque al otro día de la derrota del Voto Verde sabíamos que había que seguir luchando.

Creo que se dice: sin dolor no hay historia, no hay futuro. No podemos nunca dejarnos robar el pasado y el conocer lo que pasó como única garantía de que no vuelva a pasar. La organización de la gente, la lucha de la gente y la memoria, la presencia vivida de saber lo que pasó y plasmarlo en las marcas como lo hemos plasmado, en este caso en este lugar, tan simbólico, es la única garantía para que el pasado no se repita.

Por eso el mismo hecho de darle un contenido tan diferente a este lugar, que albergó tanto terrorismo, tantas vejaciones, una función que apunta al futuro de la recuperación. A pensar que podemos reincorporar a la sociedad a gente que de alguna manera empujada por la misma sociedad ha quedado fuera de ella. Es una forma simbólica de decir: hay un futuro, pero sabiendo lo que pasó en este país.

Por eso, como dice la canción: uruguayos, nunca más”.

Bonomi: “Las compañeras estuvieron acá sufriendo, peleando, resistiendo”

“A mi realmente estar acá me produce algunas cosas. Primero, porque como decía la compañera el día de la segunda fuga, La Estrella, a mí me tocó estar por acá tomando un café con dos compañeros hasta que nos dijeron que todo se terminó. Entonces me queda un recuerdo muy caluroso de eso.

La otra cosa, también para contribuir a la memoria, es que hace 45 años que asesinaron a ocho compañeros comunistas en la Seccional 20, y también creo, que el recuerdo y el homenaje es para ellos.

Esta cárcel fue cerrada en setiembre de 2011, cuando quienes estaban adentro no estaban por pelear por solidaridad, por cooperación y una sociedad igualitaria para todos. Estaban porque cometieron errores o porque estaban viviendo de una cosa que no corresponde. Pero hubo una alarma respecto a la construcción y posibilidades de derrumbe. Entonces aprovechamos para cerrarla y para que no corrieran peligro quienes estaban acá, pero, además, como homenaje a las compañeras que estuvieron por pelear por una sociedad más igualitaria.

Por una sociedad de iguales entre los iguales, y que, de alguna manera, constituía una especie de homenaje, que nosotros querríamos seguir, cerrando, en algún momento, si es que queremos y si queremos poder, la cárcel de Liberad.

Ese fue un intento en aquel momento. Ahora nos llena mucho más de contento este homenaje, la placa que se va a poner en breves instantes.

Así que, en honor a la brevedad, un gusto, un honor y un saludo a las compañeras que estuvieron acá, sufriendo, peleando, resistiendo y ahora están asistiendo a este homenaje”.

Moraes: “No me tiembla la voz para gritar, tiranos temblad”

“Es un honor que me haya correspondido hacer uso de la palabra en esta oportunidad. Y es un honor, y un orgullo, que siento como uruguaya poder hacer este reconocimiento.

Es un honor también poder identificarme con estos acontecimientos heroicos, con estas acciones, con estas actitudes que desde la resistencia mostró este grupo de mujeres.

Y quiero ser muy firme, ven que aquí la reparación, el reconocimiento da una contribución en varios aspectos. Y sin dudas, que las palabras que Luz estuvo diciendo en esta noche emocionan, embriagan, trasmite con todo el cuerpo como llevaron adelante, con qué valor, con qué fuerzas, pero sobre todo con qué persistencia, la resistencia, lo que hace a la dignidad humana.

Lo que hace a los principios, tradición de nuestro país: libertad, respeto, lucha por los derechos humanos.

Y eso, eso es la memoria que sin dudas debe transitar de generación en generación. La memoria es necesaria para la identidad decía Luz. Sin duda, y como educadora, no podemos quedarnos con nuestros recuerdos, tenemos el deber de transmitirlos de generación en generación.

Tenemos el deber que se sepa cómo, con qué fuerza, se luchó por esos principios. Los tiempos cambian, sin dudas muchas cosas cambian en 40 años. Pero los principios no y entonces es cuando les digo que esta emoción me hace temblar la voz. Pero segurísima que no me tiembla la voz para gritar tiranos temblad. Segurísima que no me tiembla la voz para gritar nunca más. Y eso que sea el orgullo de los uruguayos. Eso que sean las lecciones aprendidas. Y eso, que sea el reconocimiento a estas mujeres”.

 

 

 

 

 

 

 

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