Resolución Política del Comité Central del PCU - 26/3/17

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Sesión: Ademar Bas, Esteban “Chito” Benedetto, José Franco, Nelson Gómez, Ricardo Zapico.

El Comité Central del PCU, en su reunión de los días 25 y 26 de marzo, analizó la situación política y el proceso del XXXI Congreso del PCU, “100 años de la Revolución de Octubre”, que culminará los días 2, 3 y 4 de junio.

Como hemos definido, y ratificamos, el rasgo dominante de la etapa es la crisis estructural y orgánica del capitalismo y una contraofensiva del imperialismo y las oligarquías nacionales, con especial intensidad en nuestro continente; el impacto combinado de estos dos factores, y la respuesta popular, configuran el escenario de agudización de la lucha de clases, en el que luchamos.

Como hemos definido públicamente, y señalan nuestras bases de discusión hacia el XXXI Congreso, esto se expresa a nivel nacional, en la contradicción central entre dos proyectos de país: el de país productivo, con justicia social y profundización democrática o el de restauración neoliberal con más dependencia, y dos bloques políticos y sociales que los expresan e impulsan.

En nuestro país, en lo que va de 2017, ha continuado la ofensiva de la derecha contra los gobiernos del Frente Amplio, contra el Frente Amplio y contra el movimiento popular. Esta ofensiva ha tenido una respuesta de lucha, de vastos sectores populares, con un enorme protagonismo de las y los trabajadores.

Hubo y hay, enormes movilizaciones populares en Juan Lacaze, en Dolores y en Paysandú, entre otros lugares, en defensa de las fuentes de trabajo; miles de trabajadoras y trabajadores de la construcción se movilizaron junto al SUNCA y el PIT-CNT en defensa de la licencia y el salario vacacional, también en la lucha por el convenio colectivo en extractivas, cerámica, hormigón y peajes; miles de trabajadoras y trabajadores metalúrgicos defendieron su organización y conquistaron derechos en Lifan y Takata; miles en el citrus enfrentaron la intención de la patronal de trasladar los costos de la crisis a los trabajadores; lo mismo hacen los trabajadores de la industria láctea; los del medicamento; los de la Educación, pública y privada, los del Gas, entre otros. La solidaridad organizada fue la respuesta a las catástrofes climáticas en San Carlos y en Rocha. Esa movilización popular, como respuesta organizada a los problemas sociales, tuvo una expresión muy destacada en la histórica movilización, en todo el país, el 8 de marzo, con cientos de miles de mujeres y hombres, luchando por la igualdad.

En esa movilización se inscribe, en otro plano, la celebración en todo el país del 46 aniversario del Frente Amplio, y también, los debates y acciones de la UJC y las decenas de actividades abiertas y cientos de reuniones de debate hacia nuestro XXXI Congreso.

En 2016 cerramos el año con crecimiento económico, enlentecido por el impacto de la crisis del capitalismo, pero con crecimiento por 14° año consecutivo, y también con incremento del salario real, fruto de la lucha de las y los trabajadores y de la sensibilidad del gobierno del Frente Amplio, que llevó a la modificación, tres veces, de la pauta en los Consejos de Salarios.

El gobierno del Frente Amplio, encabezado por su presidente Tabaré Vázquez, tuvo una buena respuesta, haciéndose presente, con propuestas de salida, tanto en Juan Lacaze como en Dolores. También abriendo la discusión con la fuerza política hacia la Rendición de Cuentas.

La derecha golpea todos los días. En este verano hubo 6 interpelaciones, atacando a los puntos centrales de la gestión de gobierno e intentado instalar una sensación de crisis política y caos. Las patronales, y los medios que le responden, mantienen una campaña permanente contra el movimiento popular y en particular contra el movimiento sindical y la movilización. Mantienen una denuncia en la OIT, por la violación de sus derechos, buscando sanciones para nuestro país. La intención es clara, frenar el peso creciente de los trabajadores en la vida nacional, aumentar su tasa de ganancia y recuperar los espacios de poder perdidos. Esto lo hacen ocultando los niveles récord de ganancias, un reciente estudio de Jorge Notaro establece que el capital tuvo 14.100 millones de dólares de ingreso promedio anual entre 2008 y 2014, y seguramente deben ser mayores, a juzgar por lo revelado en la estafa del Cambio Nelson, Panamá Paper, etc.

En ese cuadro, y siendo la unidad y la lucha popular la única respuesta contra esta ofensiva, consideramos inconveniente e innecesario el decreto presidencial que otorgó nuevas potestades y discrecionalidad a la Policía para disolver protestas en determinadas circunstancias. Se sostiene, y es cierto, que el decreto excluye el derecho de huelga a texto expreso. Pero la aplicación discrecional de este decreto ya llevó a acciones policiales contra trabajadores movilizados. La ofensiva de la derecha, y sus expresiones desestabilizadoras, que las hubo y las habrá, como ha pasado en todo el mundo, se enfrentan con pueblo organizado y movilizado, así como con la acción del Estado haciendo uso de los instrumentos legales que ya posee, y no con señales, que objetivamente, desacumulan y confunden los ejes.

Enfrentamos esa contraofensiva en el debate ideológico, en la lucha política y también en las provocaciones, como el espionaje comprobado en los Archivos Castiglioni, las amenazas del denominado Comando Barneix o los ataques y provocaciones que se visten de otros ropajes, pero, objetivamente, van en el mismo sentido.

Toda la acción del bloque político social y de los cambios, en todas sus dimensiones de acción y lucha, tienen que estar dirigidas a enfrentar la contraofensiva del imperialismo y de la derecha, colocando el centro en el enfrentamiento entre los dos proyectos de país.

Así encararemos la discusión sobre la Rendición de Cuentas, con el objetivo de dar cumplimiento al Programa de Gobierno con el que el Frente Amplio se comprometió ante la ciudadanía, en especial con los recursos y la inversión pública para el desarrollo productivo, la distribución de la riqueza, el 6% para la Educación Pública, la vivienda, la salud, el Sistema Integrado de Cuidados. Lo mismo con el impulso al conjunto de leyes populares que están en discusión en el Parlamento y cuya aprobación implicaría avances democráticos importantes. También la convocatoria al Diálogo Social de la Salud, que de nuevo impulso a la Reforma de la Salud. Así como la transformación popular de la seguridad social, eliminando el lucro.

Es en este escenario, y con estas definiciones centrales, que manifestamos nuestra discrepancia frontal con la posición asumida por la Cancillería de nuestro país al firmar un comunicado conjunto con otros países de la región fijando una posición de inadmisible intromisión en los asuntos internos de la República Bolivariana de Venezuela, en el marco de la discusión que se viene dando en la OEA.

Esta declaración no puede tomarse como un hecho aislado. En primer lugar, porque estamos en pleno desarrollo de la contraofensiva del imperialismo yanqui y las derechas nacionales en nuestro continente para impulsar la restauración conservadora y garantizar un ajuste y la disposición de todos los recursos de nuestros países al servicio del gran capital.

En segundo lugar, porque se produce en medio de la campaña obsesiva y militante de Luis Almagro, ex canciller de nuestro país y ahora operador desembozado del imperialismo yanqui desde la Secretaria General de la OEA, contra Venezuela y su gobierno legítimamente electo. Almagro ha presentado informes falsos, sustentados en campañas de agencias de EEUU y financiadas desde Miami. Por si faltaba algo más, se ha prestado, con niveles de servilismo raramente vistos, a una provocación contra Cuba. Sus acciones son muy claras: ataca donde el imperialismo ordena y calla lo que le ordenan callar.

Esta declaración, que firmó nuestra cancillería, suma objetivamente, en la dirección que impulsan EEUU y la derecha.

En Venezuela está en marcha un proceso de diálogo, con la participación de la UNASUR, del Papa Francisco y de personalidades internacionales, buscando construir una salida, política y pacífica a la difícil situación planteada. La OEA, y en particular Almagro, han perdido toda posibilidad de ser actores de una salida, si es que alguna vez la tuvieron, por su declarada y militante parcialidad hacia la oposición de derecha.

La firma de esta declaración, acompañando nada más y nada menos que al gobierno de EEUU, que por boca de Trump ha dicho que “Venezuela está marcada”, y a gobiernos como el de Brasil, Paraguay y Honduras, nacidos de maniobras de desestabilización y golpistas, como la que está en marcha en Venezuela, no solo no contribuye a una salida en Venezuela, la obstaculiza.

Esta declaración se da, además, pocos días después de que el Consejo de Derechos Humanos de la ONU aprobara el Examen Periódico Universal de Venezuela, y destacara su respeto a los derechos humanos. Es paradójico que países, que integran ese organismo de la ONU, digan lo contrario, y mucho más, que nuestro país firme algo así.

Esta acción política de nuestra Cancillería también contradice la afirmación pública del presidente de la República, Tabaré Vázquez, que en febrero de este año afirmó: “En la figura del país y de sus poderes, hay un Poder Judicial funcionando, un Poder Legislativo funcionando, la mayoría de la oposición, y hay un Poder Ejecutivo con su presidente y un vicepresidente recientemente nombrado. En Venezuela hay democracia”.

Impulsaremos un debate en el Frente Amplio para definir claramente quién dirige la política exterior de nuestro país y con qué criterios. Ratificamos la conducta histórica del Frente Amplio, refrendada además en su Programa de Gobierno, defensa de la unidad latinoamericana, antimperialismo y respeto a la soberanía y la autodeterminación de los pueblos. Y expresamos nuestra solidaridad con el pueblo hermano de la República Bolivariana de Venezuela.

Como señala con claridad el material preparatorio de nuestro XXXI Congreso, nos proponemos el objetivo central de derrotar en Uruguay la contraofensiva del imperialismo y la derecha y abrir, con lucha, caminos para avanzar en democracia.

Para ello, es imprescindible, recoger el legado histórico del discurso del general Líber Seregni, hace 46 años, en la Explanada Municipal, en el primer acto de masas de nuestro Frente Amplio: “El pueblo unido, jamás será vencido”.

A esa tarea, los y las convocamos, a construir unidad política y social de pueblo para, con lucha, abrir una perspectiva de liberación social.

 

26 de marzo de 2017
Comité Central
Partido Comunista de Uruguay