La obsesión de Almagro

por Pablo Siris Seade, consejero de la Embajada de la República Bolivariana de Venezuela en Uruguay

El secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), Luis Almagro, ha demostrado una suerte de obsesión enfermiza en contra de la Revolución Bolivariana. Al estilo de un “moderno” McCarthy -que perseguía comunistas hasta en sueños y los veía incluso en la sopa-, el nuevo procónsul imperial está obnubilado por su antichavismo, que lo aísla cada vez más de los pueblos que se supone que representa en el organismo hemisférico.

Este martes 14, Almagro presentó una “actualización” del informe que había presentado anteriormente al Consejo Permanente el pasado 30 de mayo y en el que busca la activación de la Carta Democrática Interamericana en contra de Venezuela. Ese informe -de 75 páginas- puede ser consultado completo en http://www.oas.org/documents/spa/press/informe-VZ-spanish-signed-final.pdf, pero le adelanto que no es mucho más interesante que su versión anterior que superaba las 132 páginas y que está disponible en http://www.oas.org/documents/spa/press/OSG-243.es.pdf.

Ambas versiones constituyen un fárrago de prejuicios que son todo menos objetivos en torno a la situación de Venezuela.

Para muestra un botón: “Hoy en Venezuela ningún ciudadano tiene posibilidades de hacer valer sus derechos; si el Gobierno desea encarcelarlos, lo hace; si desea torturarlos, los tortura; si lo desea, no los presenta a un juez; si lo desea, no instruye acusación fiscal. El ciudadano ha quedado completamente a merced de un régimen autoritario que niega los más elementales derechos. Estos atropellos han sido instrumentados y ejecutados en paralelo a un proceso de mediación que vio por esta razón socavada su credibilidad.”

¿Cuál es la fuente para tan tremebunda afirmación? Pues las declaraciones realizadas por Mitzy Capriles de Ledezma (esposa de Antonio Ledezma, ex alcalde metropolitano de Caracas, quien fuera detenido por verse implicado en la planificación de un plan golpista que involucraba aviones bombardeando una manifestación de estudiantes y que se encuentra actualmente en prisión domiciliaria), Lilian Tintori (esposa de Leopoldo López, quien cumple una sentencia de 14 años por las acciones terroristas que convocó y que resultaron en 43 personas muertas y cientos de heridas), Henrique Capriles (gobernador del estado Miranda y candidato presidencial opositor vitalicio), María Corina Machado (ideóloga de los sectores más radicales del fascismo venezolano y captadora de fondos de entre lo más rancio de la derecha mundial) y otras bellezas por el estilo.

No exagero; las fuentes y los enlaces respectivos de las notas de prensa están al pie de la página 3 del infundio. Léalas, si tiene buen estómago.

En este documento Almagro se pronuncia en contra de cualquier forma de diálogo y para ello dedica cinco extensas páginas. En ellas deja entrever su posición respecto a que los expresidentes José Luis Rodríguez Zapatero (España), Martín Torrijos (Panamá) y Leonel Fernández (Dominicana), que funcionaron como facilitadores del proceso de diálogo bajo los auspicios de la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur) y el Vaticano, son en realidad chavistas encubiertos que le hacen los mandados al presidente Nicolás Maduro.

Luego dedica diez páginas más a refutar las acciones del Consejo Nacional Electoral (CNE) de Venezuela, en extraño desconocimiento de la Constitución y las leyes del país y poniéndose en un carácter -que la Convención Interamericana no le da- de fiscal, juez y testigo en el debate interno de uno de los países miembros y tomando claro partido por la oposición venezolana y asumiendo como propias las posturas por ella adoptadas.

Dedica otras cinco páginas a reclamar la liberación de los responsables de los hechos de violencia del año 2014, particularmente de Leopoldo López, a quien el mismo Secretario General le escribió una carta que puede ser leída en http://www.oas.org/fpdb/press/osg-441.pdf y que exime de mayores comentarios. Nuevamente Almagro tomó en este caso un claro partido que le impide un mínimo de imparcialidad, no hablemos de la supuesta objetividad que proclama al inicio del informe.

Ocho páginas más del informe son dedicadas al análisis de la situación económica y social de Venezuela, la cual es ciertamente compleja, pero las fuentes de Almagro no son estadísticas públicas ni organismos internacionales. No. Son la Voz de América, BBC, diarios de la derecha como El Nacional, Infobae, The Wall Street Journal, Associated Press, el ultraopositor portal La Patilla, entre otros.

Luego hace recomendaciones sobre seguridad ciudadana, equilibrio de poderes, funcionamiento del Estado de derecho, etc; 24 páginas de lo mismo: prejuicios, afirmaciones sin fundamento, malintencionadas o retorcidas interpretaciones de las normas venezolanas, toma de partido desembozada, fuente parcializadas, en fin… lo mismo de antes.

A partir de la página 59 señala que el Tribunal Supremo de Justicia debe ser modificado para que ingresen más cantidad de opositores y pone en duda el honor y reputación de los actuales magistrados. Así como lo lee. La fuente es la ONG Acceso a la Justicia, conocida ampliamente en… desconocida, pues.

Luego propone lisa y llanamente la intervención extranjera para “combatir la corrupción” (¿le suena?), también para integrar la Comisión de la Verdad que investiga los sucesos luctuosos ocasionados por las “guarimbas” (protestas callejeras muy violentas asociadas a acciones terroristas que se produjeron entre febrero y junio de 2014) y -por supuesto- para verificar unas “elecciones generales completas a la mayor brevedad” que no están contempladas en la legislación venezolana con la previa condición del nombramiento de un nuevo CNE.

Exige también Almagro que se mantengan y profundicen las sanciones norteamericanas en contra de autoridades venezolanas y de la economía del país e incluso lo amplía sugiriendo “sanciones bilaterales por cualquiera de los países a personas vinculadas al Gobierno o a autoridades del Gobierno involucradas en casos de corrupción o narcotráfico”. Se olvidó de la presunción de inocencia, del debido proceso, del derecho a la defensa, del juicio imparcial, de todo… peor todavía, pareciera haber olvidado observar la mínima decencia y decoro en su tarea política y diplomática.

En la penúltima página de su bodrio, Almagro sostiene:

Entiendo, en consecuencia y por todo lo expuesto, que, si no se realizan elecciones generales bajo las condiciones estipuladas, pasaría a ser el momento necesario para aplicar la suspensión a Venezuela de las actividades de la Organización en función del Artículo 21 de la Carta Democrática Interamericana. (…)

Es claro que los valores de la Organización y de nuestros países no permiten compartir la mesa del Consejo Permanente ni de otros órganos de la OEA con un gobierno que rompe el orden democrático, que viola con impunidad los derechos de sus nacionales, que mantiene presos políticos sólo por el hecho de disentir, que tortura, que roba, que corrompe, que trafica drogas y que mantiene a su población sometida a la falta de alimentos, de medicinas y de dinero para subsistir.

Al muy objetivo y ecuánime Secretario General le faltó únicamente halarse los pelos, lanzar rayos por los ojos y espuma por la boca.

Venezuela se respeta

Inmediatamente a la publicación de este brodo (en lunfardo, fraude o estafa), el Gobierno Bolivariano emitió un firme comunicado (disponible en http://www.mppre.gob.ve/index.php?option=com_content&view=article&id=48882:2017-03-15-00-25-58&catid=3:comunicados&Itemid=108) en el que expresó su repudio al mismo y lo consideró ilegítimo e ilícito, además de acusar a Almagro de desconocer los procesos institucionales y principios de la OEA, así como de forjar “falsos supuestos contra la República con el solo objetivo de promover la intervención internacional de nuestro país y acentuar la guerra económica contra la sociedad venezolana”.

“Es el rencor despreciable de los conversos lo que mueve sus acciones, sus aberrantes escritos se perderán en la noche de la historia como ejemplo de hasta qué punto una persona doblegada es capaz de destruir la función de un organismo”, señala el comunicado.

El mismo día, el presidente Nicolás Maduro advirtió: “No nos vamos a quedar callados frente a la agresión del Secretario General; de este inepto llamado Luis Almagro, Venezuela no se quedará de brazos cruzados (…) Nadie amenaza a Venezuela. Responderemos en los planos políticos, diplomáticos y más allá, porque nos asiste la razón, la moral (…) y lealtad a un proyecto histórico”.