Jorge Notaro: Trabajo asalariado, capital e ingresos. Uruguay, 2008- 2014

Jorge Notaro (1)

El promedio anual de ingresos del capital comprobado con datos de la dirección General Impositiva (DGI) después del pago de impuestos durante el período 2010 – 2014 fue de 10.551 millones de dólares, casi el 21% del Producto Interno Bruto (PIB), de los cuales 8.473 del capital nacional y 2.078 del capital extranjero. Si se agregan los ingresos de los patrones y de los directores y gerentes de empresas se llega 12.540 millones de dólares, el 25% del PIB. Con una hipótesis moderada de evasión de un 15%, los ingresos del capital pudieron llegar a 14.100 millones de dólares, un 28% del PIB.  

En el mismo período el promedio anual de los salarios cobrados por los obreros y empleados fue de 11.534 millones de dólares, un del 18.1 % del PIB, incluyendo la imputación de una cuota mutual por cada persona cubierta por el Sistema Nacional Integrado de Salud.

1 - Introducción

El objetivo de este documento es analizar algunos aspectos de la distribución del ingreso en el Uruguay con una perspectiva de clase, identificando que parte reciben los obreros y empleados y que parte es apropiada por la burguesía propietaria del capital.

Las estadísticas que las instituciones públicas construyen en el Uruguay tienen en cuenta acuerdos internacionales que incluyen como parte de la masa salarial las remuneraciones de los directores y gerentes de las sociedades anónimas, que, si bien de acuerdo a los criterios estadísticos son salarios, con una perspectiva de clase se tienen que considerar como una forma de ingresos del capital. También forman parte de la masa salarial las remuneraciones de las fuerzas armadas, de los profesionales universitarios y de los cargos políticos, grupos sociales que tienen particularidades. Si sus remuneraciones se restan del total de la masa salarial, queda lo que podemos definir como los salarios de obreros y empleados, los trabajadores representados en los consejos de salarios.

En segundo lugar, es necesario estimar los ingresos del capital con un enfoque de economía política que tenga en cuenta que el Uruguay es un país dependiente y como consecuencia, una parte son apropiados por personas que no residen en el país, quedan fuera de la cobertura de la Encuesta de Hogares y como consecuencia en la encuesta los ingresos del capital se subestiman; como se verá más adelante, también se subestiman los ingresos del capital local.

Con la información sobre recaudación y sobre exoneraciones de impuestos sobre el capital de la Dirección General Impositiva (DGI) se calcularon los montos gravados y exonerados, incluyendo las ganancias de las empresas, los intereses de todo tipo como de depósitos bancarios o de deuda pública y los alquileres (de viviendas, locales comerciales, tierras, maquinarias, vehículos, etc.)(2). El período está delimitado por la disponibilidad de información, el primer año con la información completa es 2008 y el último con el monto de los ingresos exonerados de dichos impuestos es 2014.

De ese total es posible diferenciar los ingresos del capital nacional y del extranjero, estos segundos o rentas del Resto del Mundo (RM) se registran en la Balanza de Pagos que construye el Banco Central del Uruguay (BCU) y comprenden los dividendos y las utilidades de la Inversión Extranjera Directa (IED) así como los intereses de la deuda externa, de préstamos entre las matrices y sus sucursales en Uruguay, o cualquier otro interés devengado hacia el exterior. Son ingresos de personas que no residen en el Uruguay y tienen como precondición la propiedad de recursos naturales o de capital en nuestro país.

2- La generación y la distribución del ingreso en la actividad económica

Los fundadores de la economía política (Adam Smith, David Ricardo y Carlos Marx) consideraron la existencia de tres clases sociales principales (pero no únicas) en el capitalismo, cada una de las cuales percibía un ingreso por su forma de participar en el proceso de producción de bienes y servicios, en el que se generan, al mismo tiempo, ingresos. Del trabajo en relación de dependencia o asalariado, en forma de sueldos y salarios. Del capital, para los propietarios de medios de producción en forma de ganancias o dividendos de acciones de sus empresas; intereses de los depósitos bancarios, de créditos o préstamos que otorgan; de valores públicos o de obligaciones emitidas por empresas privadas. Los dueños de la tierra se apropiaban de la renta que cobraban por ceder su uso; para Smith cuando surge la propiedad privada de la tierra, el propietario exige una parte de la producción que se puede obtener de la misma (1789, I.8.6). Para la economía política las categorías de ingresos se corresponden con la estructura social.

Marx descubrió que en el capitalismo la capacidad de trabajar se convierte en una mercancía que tiene un valor como cualquier otra mercancía, que es el tiempo de trabajo socialmente necesario para producirla. El trabajador asalariado vende su capacidad de trabajar durante cierto tiempo para realizar determinadas tareas, por ejemplo, una jornada de ocho horas o un mes trabajando 30 o 48 horas por semana, por una cantidad de dinero que se define como “salario”. Tiene que hacerlo porque para acceder a los bienes necesarios para subsistir, que no son gratis, precisa un ingreso y porque no tiene tierra, materias primas o máquinas para usarlas con su trabajo y producir bienes; puede hacerlo por qué no es un esclavo.

Para producir capacidad de trabajar se precisa que el trabajador reponga su energía y mantenga una familia, de modo que los hijos lo sustituyan cuando sea viejo o se muera, lo que incluye bienes imprescindibles para la subsistencia como la alimentación, la salud y la vivienda, así como los conocimientos imprescindibles para trabajar que aumentan con los cambios en la tecnología. El salario se fija aproximadamente en lo necesario para la subsistencia del trabajador y su familia, pero en una jornada lo que produce el trabajador tiene un mayor valor del que recibe como salario, esa diferencia o mayor valor se llama plusvalía y se la apropia el capitalista que compró la capacidad de trabajar.

La distribución entre salarios y plusvalía puede cambiar entre dos límites. Por una parte, el salario no puede ser menor a lo imprescindible para la subsistencia del trabajador y su familia; por otra, no puede eliminar la plusvalía porque el patrón no tendría interés en contratar trabajadores y pagar salarios si no hace una diferencia.

Con sindicatos organizados o gobiernos progresistas que generen condiciones favorables para la lucha sindical, los salarios pueden aumentar por encima del nivel de subsistencia y reducir la plusvalía. En cambio, como conocimos en el Uruguay durante la dictadura, la persecución a la actividad sindical y un gobierno represor llevó los salarios al nivel de subsistencia y aumentó la plusvalía.

Han transcurrido casi dos siglos desde la publicación de los trabajos de Marx y durante ese período se produjeron profundos cambios en la economía y en la sociedad entre los que se destacan la mayor complejidad de la estructura social, las desigualdades de ingresos en el interior de las tres clases identificadas, la importancia de grupos sociales que venden el resultado de su trabajo y el aumento de las transferencias internacionales de ingresos; estos dos últimos, de gran importancia en los países latinoamericanos. Las tres clases sociales y las tres formas de ingresos subsistieron en las economías capitalistas, pero es necesario un enfoque que tenga en cuenta los cambios en el proceso histórico que generaron particularidades en las economías latinoamericanas y entre ellas a la de nuestro país, a principios del siglo veintiuno, que las hacen diferentes al contexto histórico de los fundadores de la economía política.

Como grupos diferentes a capitalistas, terratenientes o asalariados, es necesario tener en cuenta a los pequeños propietarios de medios de producción que los utilizan con su trabajo, a veces con familiares y transitoriamente con trabajadores asalariados; por ejemplo, los productores agropecuarios familiares, los patrones de micro empresas, los trabajadores de cooperativas y los trabajadores por cuenta propia. En el Uruguay a principio del siglo XXI este grupo incluye casi un tercio del total de trabajadores, que no tienen patrón ni organización sindical, que no cobran un salario y sus ingresos dependen de la venta de los bienes o servicios que producen, con una gran diversidad de actividades y de niveles de ingresos. En las estadísticas oficiales, los trabajadores por cuenta propia son un grupo heterogéneo que integran la modista y el sastre, algunos profesionales universitarios que venden sus servicios en forma independiente y los limpia vidrios de los semáforos.

Para tener un panorama completo de la distribución del ingreso sería necesario agregar los ingresos de estos trabajadores no asalariados o por cuenta propia, así como el papel de Estado en la redistribución, por ejemplo, con el pago de jubilaciones y pensiones.

3 - Los principales antecedentes

Desde que se difundió el libro de Pikkety señalando que las encuestas de hogares subestiman los altos ingresos y que estos se registran mejor en la información fiscal (2013, p.40), se puso de moda utilizar esta información en estudios sobre distribución del ingreso en varios países de América Latina incluyendo el Uruguay. La mayoría de estos trabajos se ha dirigido estimar la distribución personal poniendo énfasis en los ingresos considerados altos. Ese objetivo es diferente al de este trabajo y es útil destacar que los ingresos del capital que se miden en este trabajo tienen como condición necesaria la propiedad y pueden ser altos o bajos, por lo tanto, se diferencian de los altos ingresos que se identifican por una magnitud y pueden ser del capital, del trabajo o de la combinación de ambos.

Los trabajos que utilizaron la información fiscal no tuvieron en cuenta las exoneraciones, es decir, ingresos que no están gravados y por lo tanto no generan recaudación; las utilidades reinvertidas o los intereses capitalizados se consideran ingresos de personas jurídicas sin tener en cuenta que sus propietarios son personas físicas; no consideran relevante los porcentajes de evasión y de elusión. Afirmar que las encuestas de hogares no captan bien los “altos ingresos” no es exacto, los altos salarios y otros ingresos de los directores de sociedades anónimas, así como del personal político se captan con precisión; se subestiman los ingresos del capital con independencia de su magnitud.

Como antecedentes en Uruguay de la búsqueda de un camino alternativo a los enfoques predominantes en los trabajos sobre distribución del ingreso, con un enfoque de economía política contemporánea que mantiene la correspondencia entre las categorías de ingresos y la estructura social pero no se limita a tres clases sociales, corresponde destacar dos trabajos. Juan Pablo Terra analizó una “distribución social”, estimó el ingreso medio y algunos indicadores de condiciones de vida (energía eléctrica, agua potable, saneamiento, refrigerador) para catorce categorías socio profesionales y finalizó su investigación con una: “descripción morfológica de las clases sociales a partir de las categorías socio – profesionales de los estratos de ingresos.” (1983, p. 155).

Bruno Giometti estimó la participación de las clases populares en el PIB entre 2001 y 2013, considerando tales a “los distintos tipos de asalariados no directivos, por los trabajadores por cuenta propia sin local o inversión, los trabajadores de los hogares no remunerados, los cooperativistas, los miembros de programas sociales de empleo y todos los desocupados, además de los jubilados y pensionistas que perciben hasta cierto umbral de ingresos” (2015).

4 - Los ingresos de los obreros y empleados

La heterogeneidad de los ingresos entre los integrantes de las tres clases destacadas por los fundadores de la economía política fue el principal fundamento para centrar la atención en los ingresos de las personas y las familias, sin considerar relevante su inserción en la actividad económica.

La solución adoptada por la corriente predominante en la academia no es la única ni la mejor, con un enfoque de clase se puede desagregar la masa salarial que registra el Sistema de Cuentas Nacionales (BCU 2009) y la Encuesta de Hogares. Diferenciar los directores y gerentes de las sociedades anónimas que están directamente ligados al capital, así como las fuerzas armadas, los profesionales universitarios y los cargos políticos, que tienen condicionantes particulares en la formación de sus salarios; como resultado final se identifica un grupo de obreros y empleados, así como los salarios que perciben, lo que mantiene la relación entre los ingresos y los grupos sociales. Estos grupos se delimitan de acuerdo a la Clasificación Internacional de Ocupaciones que utiliza el INE y procesando los microdatos de la Encuesta de Hogares se obtiene información sobre el número de personas que lo integran y sus niveles de ingresos.

El grupo de directores y gerentes de empresas privadas, de producción, de operaciones y de servicios que tienen la función de orientar y coordinar la política y la actividad de una empresa o de sus departamentos y servicios internos. Son el soporte de la gestión, actúan en nombre del capital para fijar los salarios de los obreros y empleados y en muchos casos son también propietarios de parte del capital en forma de acciones. En el período 2008 – 2014 fueron aproximadamente 10.000 personas que percibieron los mayores salarios, entre 2.500 y 3.500 dólares mensuales.

El grupo de profesionales, científicos e intelectuales incluye a los profesionales universitarios y otros son formación terciaria. Predominantemente no están sindicalizados y tienen altos ingresos que en casi todos los casos se fijan en negociaciones individuales y no en los consejos de salarios. La inserción social depende de una opción ideológica de cada uno, cubre una amplia gama que va desde los abogados de la sala del PIT – CNT y los economistas del ICD, que asumieron un compromiso con las luchas de los trabajadores, hasta los abogados y los economistas de la consultora CPA Ferrére y otras similares, que asumieron un compromiso con los intereses del capital.

Las fuerzas armadas se componen de las personas que prestan servicios en las diferentes armas y en los servicios auxiliares y no pueden aceptar un empleo civil. Quedan excluidas las personas que ocupan un empleo civil en los establecimientos públicos relacionados con la defensa. Según la información del INE en el período fueron aproximadamente 9.000 personas que percibieron salarios entre 500 y 900 dólares mensuales. El número de integrantes que registra el INE está notoriamente subestimado, ya que la Oficina Nacional de Servicio Civil registra en el período entre 32.000 y 28.600 personas.

Por último, también se separan los salarios de los Directivos y gerentes públicos, grupo que incluye el personal político que ocupa los cargos de dirección de los tres Poderes, de las empresas públicas, las intendencias y los parlamentos.

La posibilidad de que los asalariados tengan otros ingresos como participación en las utilidades, intereses o alquileres, es importante entre los directores y gerentes que por sus altos niveles de ingresos tienen capacidad de ahorro. Si algún integrante del grupo de obreros y empleados cobra algún alquiler o algún interés de un depósito, son de magnitud irrelevante en el total de los ingresos del grupo social que integran.

Como aproximación a una medida que facilita el análisis de su evolución se presentan los ingresos del capital y los salarios en millones de dólares en el Cuadro 1. También se considera el porcentaje que representan en el Producto Interno Bruto, un indicador que mide el nivel de actividad económica y al mismo tiempo el total de ingresos generados, que construye el Banco Central del Uruguay.

En los últimos cinco años del período el promedio anual de los salarios líquidos cobrados por los obreros y empleados fue de 11.534 millones de dólares, un del 18.1 % del PIB (Cuadro 1, fila 2.1 Obreros y empleados). Cabe observar que, desde la creación del Sistema Nacional Integrado de Salud, el INE agrega al salario cobrado en dinero, una cuota mutual promedio por cada integrante de la familia cubierto por el Sistema.

Se puede apreciar los salarios que perciben los grupos de profesionales y científicos (fila 2.2), los integrantes de las fuerzas armadas (fila 2.4) y los directivos y gerentes del sector público (fila 2.4).

Descargue este cuadro al pie de la publicación

Fuente: Microdatos de la ECH del INE y PIB del BCU. * Preliminar
(1) Datos de Balanza de Pagos del BCU
(2) Estimado con recaudación y exoneraciones de la DGI. Ganancias, Utilidades, Dividendos, Intereses, Alquileres y Arrendamiento de tierras.
(3) Ingreso de los patrones por todo concepto
(4) Incluye Trabajadores de Cooperativas de Producción y Programas de Empleo
(5) Ingresos de la ocupación secundaria, que no se incluyen en los anteriores
(6) Fuente: Banco Mundiall 

5 - Los ingresos del capital

En primer lugar, se calcula un valor mínimo e indiscutible, tomando la definición de “ingresos del capital” de las estadísticas internacionales y nacionales. Se implementa utilizando la oportunidad que creó la reforma tributaria que entró en vigencia en 2007 gravando todas las formas de ingresos del capital y como consecuencia, la fuente principal utilizada en este trabajo es la información sobre la recaudación y las exoneraciones de impuestos sobre el capital de la Dirección General Impositiva (DGI).  El período está delimitado por la disponibilidad de información, el primer año con la información completa de la recaudación de estos impuestos es 2008 y el último con el monto de los ingresos exonerados de los mismos es 2014. Corresponde aclarar que no se incluyen los impuestos sobre la propiedad de capital, como el impuesto al patrimonio.

Los impuestos sobre los ingresos del capital que se tienen en cuenta son tres, el Impuesto a la Renta de Industria y Comercio (IRIC), el Impuesto a la Renta de las Actividades Económicas (IRAE) y el Impuesto a la Renta de las Personas Físicas (IRPF) (ver el Texto Ordenado y Decretos Reglamentarios. Ley Nº18.083 de 27.12.06. Nuevo Sistema Tributario) (3) Todos los artículos que se citan en los próximos párrafos corresponden a esta Ley.

La DGI también estima la pérdida de recaudación por exoneraciones, cuando se genera por un tratamiento impositivo desviado de la estructura normal de un impuesto y lo considera Gasto Tributario (4). Las mismas se establecen en las leyes que crean los impuestos o se derivan de otras normas, como por ejemplo, las exoneraciones de impuestos nacionales y municipales para las instituciones de enseñanza privada que están establecidas en  la Constitución de la República (AE – DGI, 2015, p. 4).

El IRIC se derogó por la reforma tributaria, pero todavía se realizaron pagos en los años siguientes y se tienen en cuenta. El IRAE es: “un impuesto anual sobre las rentas de fuente uruguaya de actividades económicas de cualquier naturaleza” (artículo 1); la tasa es del 25% de modo que la recaudación multiplicada por cuatro mide el monto de las utilidades gravadas y multiplicado por tres, las utilidades que son ingresos netos del capital deducido el impuesto. Del total de recaudación del IRAE se restó la recaudación sobre el excedente de las empresas públicas, que también pagan el impuesto.

El IRPF grava las rentas de fuente uruguaya obtenidas por las personas físicas residentes en el territorio nacional, diferenciando la Categoría I (rentas de capital e incrementos patrimoniales) y la Categoría II (rentas del trabajo). Las utilidades distribuidas por empresas contribuyentes del IRAE pagan una tasa de 7% de IRPF como ingreso de capital de las personas físicas, pero no corresponde agregarlo ya que forman parte de las utilidades estimadas con el IRAE. Tampoco se incluye la estimación de los ingresos de capital de la recaudación del Impuesto a la Renta de No Residentes (IRNR), que grava los ingresos del que se obtienen en el país por personas que residen en el exterior, por qué están comprendidos en las transferencias al exterior que registra la Balanza de Pagos

La tasa del IRPF sobre las rentas del capital inmobiliario como el arrendamiento de tierras, de viviendas, de locales comerciales o de bienes muebles como maquinarias o automóviles, es del 12%; admite la deducción en forma ficta de otros impuestos como la contribución inmobiliaria y en ese caso se tributa 10.5%. Manteniendo el criterio de estimar un piso de los ingresos del capital, se toma la tasa mayor que lleva a estimar un monto gravado menor, multiplicando la recaudación por 8.3. Las tasas del IRPF sobre los ingresos por concepto de intereses de depósitos y otras operaciones financieras varían entre un mínimo de 3% y un máximo de 5%.; con mismo criterio se toma la tasa mayor multiplicando la recaudación por 20. Las rentas por incrementos patrimoniales pagan un 12% por lo que el monto gravado se obtiene multiplicando la recaudación por 8.3.

En el artículo 27 de la ley citada (18.083) se exonera del IRPF a los intereses de los títulos de deuda pública, así como cualquier otro rendimiento de capital o incremento patrimonial, derivados de la tenencia o transferencia de dichos instrumentos y para conocer su monto la fuente es la información de ejecución presupuestal que elabora el Ministerio de Economía y Finanzas (MEF) (5).

Del total de ingresos del capital estimados con información de la DGI es posible diferenciar los del capital nacional y del extranjero. Estos segundos o rentas del Resto del Mundo (RM) registrados en la Balanza de Pagos comprenden las ganancias de la Inversión Extranjera Directa (IED) distribuidos, así como reinvertidas, así como todas las formas de pago de intereses a personas e instituciones residentes fuera del país como por ejemplo de préstamos, de deuda externa comprada por fondos de inversión o de empresas de seguros (BCU, 2006).

El promedio anual de ingresos del capital comprobados con datos de la DGI después del pago de impuestos durante el período 2010 – 2014 fue de 10.551 millones de dólares, casi el 21% del Producto Interno Bruto (PIB), de los cuales 8.473 del capital nacional y 2.078 del capital extranjero (Cuadro 1, filas 1.1 Capital extranjero más fila 1.2.1 Capital nacional – Utilidades, dividendos, intereses y rentas).

El Instituto Nacional de Estadística (INE) en la Encuesta Continua de Hogares (ECH, con cobertura nacional desde 2006) considera los mismos ingresos del capital que la DGI,  incluyendo las utilidades o dividendos por participación en negocios; intereses por depósitos bancarios, préstamos a terceros, letras o bonos;  arrendamiento de inmuebles; arrendamiento o servicios de maquinaria,  medianería, ganado a capitalización o pastoreo; alquiler de vehículos; marcas, patentes, derechos de autor. Del total de ingresos del capital nacional que registra la DGI sólo el 7.8% es captado por la ECH lo que cuestiona los índices de Gini calculados con esa información por qué al no registrar el 92.2% de los ingresos del capital, que casi en su totalidad son apropiados por los hogares de mayores ingresos, subestiman la concentración.

Con la información de la recaudación de impuestos sobre el capital (IRAE, IRPF) y los montos gravados y exonerados de los mismos antes del pago de impuestos se calcula que la presión fiscal sobre los ingresos del capital, es decir el cociente entre los impuestos pagados y los ingresos, fue 10.9%. En otras palabras, cada $100 que se apropió el capital, sólo pagó $10.90 como impuestos y le quedaron disponibles $89.10.

Hasta aquí se estimó un mínimo comprobado de los ingresos del capital y es posible realizar otras estimaciones, con un enfoque de clase y con procedimientos que permitan alcanzar resultados probables.

Con una perspectiva de clase se considera que los ingresos que los patrones declaran como generados por su trabajo y las remuneraciones de los directores de sociedades anónimas y del personal directivo de las empresas privadas, forman parte de los ingresos del capital

Las estadísticas internacionales, incluyendo las del INE y del BCU en Uruguay, consideran que los patrones tienen un ingreso de su trabajo; si bien es notorio que gran parte de los patrones trabajan, su actividad es en mayor grado de control y represión que de producción, lo hacen con el objetivo de aumentar al máximo sus ingresos que dependen de la diferencia entre lo que producen los trabajadores asalariados que contratan y lo que cobran como salarios. Las estadísticas también consideran que los directores de sociedades anónimas y los gerentes de las empresas son asalariados, pero como se ha dicho anteriormente, es notorio que actúan en nombre del capital para fijar los salarios de los obreros y empleados, en muchos casos son también propietarios de parte del capital y sus ingresos dependen en parte de las ganancias que se obtengan. 

En el Cuadro 1, en las filas numeradas 1.2.2 y 1.2.3 se presentan los ingresos de los patrones y de los directivos y gerentes, los que sumados a los registrados por la DGI dan un total de ingresos de 12.540 millones de dólares del capital, que representa el 25% del PIB, como promedio anual del período 2010 - 2014.

Como resultados probables, que requieren hacer algunos supuestos y por lo tanto pueden ser discutibles, se podría agregar:

a) un aumento de los ingresos del capital por un porcentaje por evasión, que en América Latina se estima en torno al 50% de lo recaudado (Sabaíni y Rossignolo, 2015, p. 55). En Uruguay la DGI sólo estima la evasión del Impuesto al Valor Agregado (IVA), que entre 2000 y 2012 se redujo desde un 39.9% en el primer año hasta un 13.4% en el último (AE – DGI 2013, p.16).

b) las utilidades de las empresas agropecuarias que cumpliendo determinadas condiciones pueden optar por pagar un Impuesto a la Enajenación de Bienes Agropecuarios (IMEBA) y no pagan el IRAE; agregaría un mínimo de 119 millones de dólares anuales.

c) los ingresos estimados por arrendamientos de tierras y viviendas registrados por la DGI se pueden contrastar con otras fuentes, lo que permite estimar la probable evasión. Fuentes y Mendive evaluaron la captación de ingreso por la encuesta de hogares comparando con los registrados por la encuesta de gastos e ingresos 1994 – 1995  del INE y concluyeron que en los salarios así como en pasividades no hay diferencias significativas, pero se encuentran diferencias importantes en los ingresos de los patrones así como en los ingresos por alquileres e intereses, en particular, en el quintil de mayores ingresos (1997, pp. 10-11).

Teniendo en cuenta la información de los puntos a), b) y c) se puede establecer una hipótesis moderada de evasión de un 15% con relación a los ingresos del capital que registra la DGI por la recaudación y las exoneraciones de IRAE y de IRPF categoría I. Con esta hipótesis se agregarían 1.546 millones de dólares, los ingresos del capital llegarían a 14.100 millones de dólares promedio anual del período 2010 - 2014, lo que representa un 28% del PIB.  

6 - Comentario finales

Este trabajo se justifica por una ausencia y dos paradojas. La ausencia es la estimación de los ingresos del capital, categoría que no se utiliza por la corriente predominante en el medio académico uruguayo. La primera paradoja es que los hogares uruguayos declaran más ingresos del capital a la DGI que a la ECH del INE.

La segunda, que definimos como “la paradoja de Gini”, se refiere a que cuando se venden tierras o empresas a no residentes, se reducen los ingresos del capital disponibles en el país que podría registrar la ECH y como consecuencia mejora la distribución del ingreso de acuerdo este Índice. Por ejemplo, los ingresos por concepto de utilidades distribuidas de los accionistas de empresas como el Frigorífico Tacuarembó o el Molino SAMAN, que la Encuesta debía registrar, desde el momento que estas empresas se vendieron al capital extranjero esos ingresos ya no son percibidos por residentes en el país y, por lo tanto, no deben ser captados por la ECH. Como esos dividendos los cobraban personas con altos niveles de ingresos, al vender las acciones al capital extranjero los dejan de percibir, se reducen los ingresos apropiados por las personas de altos ingresos y como consecuencia mejora la distribución según el Índice de Gini.

Las investigaciones que aceptan sin relativizar los ingresos de capital registrados por la ECH y con esos datos calculan coeficientes de Gini, subestiman la concentración del ingreso. No tienen en cuenta: a) que los ingresos personales son sólo una parte de los generados; b) cuando se intenta corregir con los datos de recaudación sobre los ingresos personales no se tiene en cuenta las exoneraciones, es decir, ingresos personales que no están gravados y por lo tanto no generan recaudación; c) los ingresos generados en el país y transferidos al exterior por intereses de deuda externa o utilidades de inversiones extranjeras; d)  en algunos casos la encuesta de hogares no registra las utilidades reinvertidas o los intereses capitalizados, que se consideran ingresos de personas jurídicas o de empresas, y no se tiene en cuenta que unas y otras tienen propietarios que son personas físicas.

El Índice de Gini, como todos los indicadores que se construyen para medir categorías, tiene condicionantes ideológicas derivadas de la teoría de la que forman parte y también históricas, derivadas de las particularidades del momento y del lugar. Su utilización en los países imperialistas que reciben ingresos del exterior, que tienen una larga tradición de impuestos directos y estadísticas desarrolladas, puede dar buenos resultados. En los países dependientes, su cálculo con información de las encuestas de hogares es científicamente equivocado y políticamente conservador porque subestiman los ingresos del capital, la presión fiscal sobre los mismos, así como la capacidad contributiva del capital, desestimulando las medidas redistributivas como por ejemplo los impuestos que gravan al capital y sus ingresos.

Los fundadores de la economía política no disponían de los actuales instrumentos de medida y tampoco de la informática que los potenció desde fines del siglo veinte. Ante la imposibilidad de medir con precisión no tuvieron opción, reflexionaron con rigor utilizando unos pocos indicadores sencillos y su aporte al conocimiento científico tiene vigencia hasta hoy. Se requiere tener en cuenta la relación entre la forma de participar en la actividad económica y la forma de obtener ingresos, un enfoque de clase que implica considerar la correspondencia entre los tipos de ingresos y los grupos sociales. Al mismo tiempo es necesario adaptar el enfoque a las particularidades de la economía y la sociedad a principios del siglo veintiuno, identificando los ingresos del capital local y del capital extranjero, así como los que corresponden a los obreros y empleados que son sólo una parte de los que las estadísticas oficiales consideran salarios.

 

Notas:

1- Economista integrante del Sistema Nacional de Investigadores de la Agencia Nacional de Investigación e Innovación y del Núcleo de Pensamiento Crítico en América Latina y Sujetos Colectivos de la UDELAR. Correo electrónico:  Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.. Currículo en http://buscadores.sni.org.uy/buscador_sni/buscador/Buscador.action).
2- La presentación detallada del procedimiento de cálculo, que permite al lector recorrer el mismo camino paso por paso para verificar los resultados, se encuentra en el documento PROCEDIMIENTO DE CÁLCULO DE LOS INGRESOS DEL CAPITAL. URUGUAY, 2008 – 2014 disponible en Academia.edu o se puede solicitar a Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.
3 - www.dgi.gub.uy/wdgi/page?2,principal,DGInormativa,O,es,0,
4- http://www.dgi.gub.uy/wdgi/page?2,principal,estudios-economicos-doc-trabajo-gasto-tributario,O,es,0,
5- https://www.google.com.uy/webhp?sourceid=chrome-instant&ion=1&espv=2&ie=UTF-8#q=Resultados+del+gobierno+central+consolidado

 

Bibliografía

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Asesoría Económica (AE)  – DGI. Estimación del Gasto Tributario en Uruguay 2011 – 2013 Montevideo: DGI, 2015.
Banco Central del Uruguay (BCU). Balanza de pagos y posición de inversión internacional. Notas metodológicas. Montevideo: BCU. 2006.
Banco Central del Uruguay (BCU) Revisión Integral de las Cuentas Nacionales 1997 – 2008. Metodología. Montevideo: BCU. 2009.
Baran, Paul. La Economía Política del Crecimiento. México: FCE.1962.
Fuentes, Álvaro & Mendive, Carlos Evaluación de la captación del ingreso de los hogares Montevideo: CEPAL. 1996.
Giometti, Bruno. Evolución de los ingresos de los sectores populares entre 2001 y 2013. Montevideo: Jornada de Economía Crítica de Uruguay. 2015.
Gómez Sabaíni, Juan Carlos; Rossignolo, Darío. La tributación sobre las altas rentas en América Latina. En: Jiménez, Juan Pablo (Ed.) Desigualdad, concentración del ingreso y tributación sobre las altas rentas en América Latina. Santiago de Chile: CEPAL. 2015.
Piketty, Thomas. Le capital au XXI siècle.  Paris: Éditions du Seuil. 2013.
Smith, Adam Inquiry into the Nature and Causes of the Wealth of Nations. 1789. Versión editada por Edwin Cannan disponible en Library of Economics and Liberty en http://www.econlib.org/library/Smith/smWN.html
Terra, Juan  Pablo Distribución social del ingreso en Uruguay. Montevideo: CLAEH. 1983.


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