Matar a Wilson y a Hugo Cores fue uno de los objetivos del Plan Cóndor

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Walter Cruz

En su edición del 26 de abril de este año EL POPULAR publicó un extenso informe donde se daba cuenta que el  gobierno de EEUU había entregado al de Argentina millares de documentos desclasificados sobre el Plan Cóndor.

Esta entrega, histórica por la cantidad de páginas desclasificadas, por las agencias involucradas, entre ellas la CIA, por las más de 300 personas que trabajaron en esta tarea por más de 30 mil horas y sobre todo por el nivel de desclasificación que es casi del 97%.

Los documentos fueron entregados por David Ferreiro, presidente del Archivo Nacional de los EE.UU a German Garavano, ministro de Justicia de Argentina.

De acuerdo con la información, difundida en primera instancia por agencias internacionales, los países que integraron el Plan Cóndor estaban dispuestos a viajar a cualquier parte del mundo para llevar adelante acciones que llegaban hasta el asesinato de opositores a las dictaduras que asolaban el cono sur americano, de acuerdo a un documento denominado “Teseo”. El mismo fue firmado en mayo de 1976 por los gobiernos dictatoriales de Argentina, Brasil, Chile, Bolivia, Paraguay y Uruguay. La nueva unidad -que funcionaba dentro del Plan Cóndor- fue bautizada como “Teseo” en referencia a Theseus el rey griego que mató  puñetazos al Minotauro. Con su ironía los dictadores demostraron que también ellos se creían capaces de matar a quienes se les atravesaran en su camino.

 

El general Vadora y la Operación “Teseo”

 

De acuerdo a los que publicara el semanario Brecha de la semana pasada, el general Julio  César Vadora, comandante en jefe del Ejército en ese entonces, fue el factótum para coordinar atentados en Europa. El militar uruguayo fue uno de los líderes de la Logia los Tenientes de Artigas. Hugo Cores y Wilson Ferreira Aldunate integraban la lista de uruguayos exiliados a asesinar en el viejo continente. Los crímenes serían parte de la denominada Operación “Teseo”. Los criminales integrarían comandos mixtos de todas las dictaduras del Plan Cóndor. Como se recordará en mayo de 1976 el líder del Partido Nacional salvó su vida de casualidad cuando fueron secuestrados Zelmar Michelini, Héctor Gutiérrez Ruiz, Manuel Liberoff, Rosario Barredo y Williams Whietelaw. En la madrugada del 18 de mayo de 1976 Marcos, el hijo de Gutiérrez Ruiz, llamo por teléfono a Wilson Ferreira Aldunate para avisarle que se habían llevado a su padre. Wilson, que vivía en la provincia, salió presuroso rumbo a Buenos Aires y todo indica que en  el camino se cruzó con los criminales. A los dos días aparecieron muertos dentro de un coche los secuestrados, menos Liberoff que permanece desparecido. Ferreira Aldunate se asiló en la embajada de Austria en Buenos aires, desde donde partió a Londres.  

Por su parte Hugo Cores también vivía en Buenos Aires e integraba la Organización Popular Revolucionaria OPR33 una de las fundadoras del Partido por la Victoria del Pueblo. Y se asiló en Francia.

Recientemente el múltiple criminal José Nino Gavazzo confirmó que Hugo Cores estaba en aquel entonces en la mira de los represores de Argentina y de Uruguay. A Cores lo persiguieron hasta 1978 y abandonaron la tarea cuando fracasó la “ratonera” que le habían tendido en Porto Alegre. En ningún lado consta que Hugo Cores integrara el brazo armado de la OPR33, ni que tampoco Wilson Ferreira Aldunate fuese un terrorista. Pero el plan de asesinarlos existió según los documentos estadounidenses conocidos ahora. O sea cuatro décadas después.

A Wilson Ferreira Aldunate lo siguieron hasta 1977 de manera obsesiva con el fin de asesinarlo. Los reportes de la CIA continuaron hasta 1984 cuando regresó a Uruguay y lo metieron preso. Cores y Ferreira Aldunate se dedicaron en Europa y en EEUU a difundir la situación dictatorial de Uruguay. Gestiones del dirigente del Partido Nacional permitieron, durante la presidencia de Jimmy Carter en EEUU, suspender la ayuda económica y militar que la dictadura uruguaya recibía de ese país. En aquel momento el senador blanco logró convencer a los senadores Edward Kennedy y Edward Koch de que el gobierno de EEUU adoptara tal medida. En aquel momento Edward Koch pasó a estar en la mira de la Operación “Teseo”.

En nuestra edición de abril decíamos que los documentos aportados por EEUU servirían como insumos para actuales y futuras investigaciones, aunque en los casos de Cores y Wilson los intentos de asesinarlos fracasaron. Pero aún quedan millares de documentos que no  se descarta que sirvan para otras investigaciones.