Cincuenta años de unidad sindical

El doctor Raúl Varela ha tenido una vida muy rica y dedicada al enriquecimiento de la actividad sindical en el país. Fue presidente de AEBU, fue destituido por razones gremiales en 1968 (medidas de seguridad del gobierno de Pacheco Areco); y aprovechó esa circunstancia para terminar sus estudios de derecho, recibirse de abogado y especializarse en derecho laboral.  Fue el fundador de la sala de abogados del PIT-CNT a la salida de la dictadura (1985) y en ese carácter le tocó concurrir más de una vez a la Asamblea Anual de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) que se realiza todos los meses de junio en la ciudad Suiza de Ginebra, acompañando la delegación de la Central Sindical uruguaya.

Cuenta con regocijo que en aquel ámbito le preguntaron varias veces como habíamos hecho los trabajadores uruguayos organizados sindicalmente para disponer de una sola central sindical. Y a su respuesta de que no era Uruguay el único país que tiene una sola Central Sindical, sus interlocutores le contestaban que sí, que eso era cierto; pero, en Uruguay la Central Única existe por iniciativa y trabajo de los sindicalistas, sin que haya un partido o un gobierno que lo auspicie.

Y ese fenómeno que asombra en la OIT, está cumpliendo cincuenta años de vida. Aunque el asunto no fue sencillo de lograr.

¿CÓMO COMENZAMOS?

En nuestro país, guiándonos por don Francisco R. Pintos, los primeros pininos de organización sindical los dieron los tipógrafos en 1870. Y a medida que iban llegando –de la mano de los trabajadores inmigrantes- las ideas que impulsaban el reconocimiento de los derechos de los trabajadores, se fueron constituyendo sindicatos y centrales sindicales, adheridos a corrientes de pensamiento, anarquistas, socialistas, comunistas, trotskistas y cristianos. Con la particularidad uruguaya, del impulso de ideas progresistas alentadas desde el batllismo y que cristalizaron en importantes reconocimientos, entre los que vale mencionar, la jornada laboral de 8 horas (1915), el feriado nacional de 1º de mayo (1919) y los consejos de salarios para la actividad privada (organismos tripartitos de trabajadores, patrones y gobierno) (1943).

Aunque, esa riqueza de pensamientos acarreaba problemas. En cada fábrica o lugar de trabajo existía más de un sindicato, en los que los trabajadores se agrupaban en función de su planteo de sociedad y método para obtener reconocimiento de derechos. Luego, además, algunos de esos sindicatos se agrupaban en centrales sindicales que también se identificaban ideológicamente.

Esta situación, ocasionó enfrentamientos, polémicas y divergencias, que muchas veces fueron aprovechadas por el sector patronal.

Pero fue justamente a partir del funcionamiento de los Consejos de Salarios, en los que cada sindicato proponía sus candidatos para ser electos por los trabajadores y a menudo se daban  mediciones de las distintas corrientes, que presentaban plataformas diferentes para discutir. Porque esas diferencias entre los representantes de los trabajadores no eran buenas para el conjunto del colectivo.

Las dificultades anotadas en los tres parágrafos anteriores dieron lugar a que muchos dirigentes pertenecientes a lo que hoy llamamos La Generación Cuesta-Duarte, se plantearan la necesidad de buscar salidas que las obviaran. Hubo fuertes movimientos en pro de sindicatos únicos o federaciones por rama de actividad; al tiempo que se fue fortaleciendo la organización de los trabajadores del sector público, a quienes una parte de la doctrina les negaba el derecho de huelga. Agregado a ello, fueron apareciendo las primeras organizaciones sindicales de trabajadores rurales; de éstas, vale la pena mencionar el Sindicato de Peones de Tambo, los arroceros del Este del País y los remolacheros de Paysandú.

CONVOCADOS EN EL CERRO

En ese estado del movimiento La Federación Autónoma de la Carne convocó a una discusión en busca de la unidad sindical. Corría el mes de setiembre de 1956. La convocatoria fue exitosa, dado que concurrieron a ella las dos centrales sindicales que pujaban en esos tiempos: La  Unión General de Trabajadores (UGT) vinculada a la Federación Sindical Mundial  (FSM), La Confederación Sindical del Uruguay (CSU), formada en 1951 con el auspicio de la ORIT de clara empatía con el sindicalismo norteamericano (ya llevábamos diez años de guerra fría) y sindicatos autónomos. En suma, concurrieron 107 organizaciones.

La discusión permitió conocer los puntos que separaban las distintas tendencias sindicales; a saber: La existencia o no de dirigentes rentados en la Central Sindical; la incompatibilidad entre la condición de dirigente sindical con la de militante notorio de un partido político;  adherir o abstenerse de pertenecer a una Central Sindical Internacional.

Pero no pudo concretar mayores avances. La CSU propuso una condena a la intervención que las tropas soviéticas estaban desarrollando en Hungría. No fue aprobada, pero varios participantes -además de la CSU- optaron por retirarse de las deliberaciones, con lo que la discusión tuvo un final sin resultados concretos. Aunque quedó flotando en el ambiente, la utilidad de encontrar los caminos de la unidad. Y para avanzar, se hacía necesario encontrar soluciones a los asuntos polémicos.

UNIDAD DE OBREROS Y ESTUDIANTES

Don José Ortega y Gasset expresa con claridad, en su libro “La Rebelión de las masas” que “el hombre es él y su circunstancia” ; por lo tanto el desarrollo de la historia depende de los esfuerzos que realicemos en pro de un resultado, junto con lo que está pasando en la sociedad.

Digo lo antedicho porque en 1958 se produjeron dos hechos importantes que determinaron la apertura de un camino hacia la unidad:

1.- Huelga de la Federación de obreros papeleros, filial de la CSU. El conflicto contó con la solidaridad de todo el movimiento sindical, salvo la central sindical a la que pertenecía el sindicato en conflicto.  Las protestas expresadas en el seno de la CSU, encabezadas por AEBU, determinaron varias desafiliaciones y la desaparición de la CSU.

2.- Movilización de FEUU por ley orgánica para la Universidad, que se unió a movilizaciones reivindicativas de varios sindicatos. En las manifestaciones realizadas en la avenida 18 de Julio, que fueron sañudamente reprimidas, nació la consigna de “Obreros y Estudiantes, Unidos y adelante”  que se completó con la incorporación de FEUU a las discusiones en pro de una Central única de trabajadores.

3.- Se instaló en la sede del sindicato gastronómico una secretaría de coordinación de la actividad solidaria de los sindicatos.

CONGRESO POR CENTRAL UNICA

En diciembre de 1959 se instaló, en el Paraninfo de la Universidad de la República, el congreso pro Central única de trabajadores. Pasó a cuarto intermedio hasta el año siguiente, en el cine Astor, con igual resultado. Pero en abril de 1961, al levantarse el cuarto intermedio –esta vez en el cine Uruguayo- se logró concretar la fundación de la Central de Trabajadores del Uruguay (CTU). Nótese que al nombre se le quitó la palabra “única”, dado que muchos sindicatos prefirieron permanecer autónomos; y los que se integraron en ella, por una razón de respeto y realidad, optaron por esa denominación. Este ingrediente es una característica y componente necesario para que exista una Central única. Es lo que nosotros llamamos UNIDAD EN LA DIVERSIDAD y cuidamos mucho que sea respetado,  porque, de lo contrario, podemos echar por la borda todo lo que hemos construido.

En cuanto a los temas ríspidos de la reunión del Cerro  de 1956:

-La CTU no tuvo dirigentes rentados. Aunque muchos gremios destinaron al trabajo de la Central a dirigentes que salieron de la producción y fueron rentados por sus sindicatos.

-Existió incompatibilidad entre cargo público político y dirigente de la Central. Agregando que no se podía hacer referencias al cargo sindical cuando se actuara en una actividad política.

Para el trabajo permanente de la Central se designó una secretaría general colectiva, en la que estaban representadas las corrientes sindicales con implantación en el movimiento. La Presidencia fue confiada a José D’Elía. Feuu  se integró a la Mesa Representativa –el organismo de Dirección de la Central- con voz y sin voto.

En 1963 se realizó el primer Congreso ordinario de la CTU, con invitación a sindicatos no afiliados para que participaran con voz y voto

JOSE D’ELIA

Su presencia en la larga tarea de la unidad; su vinculación con las causas populares desde su pertenencia al Partido Socialista, la solidaridad con la República Española, la resistencia a la dictadura de Terra, su colaboración a la salida democrática durante y al finalizar la segunda guerra mundial, lo fue transformando en un referente querido, respetado y creativo para la actividad de los trabajadores en la defensa de sus derechos, ganándose, además el respeto de todo el espectro político del País.

En 1948, discrepando porque el Partido no se insertaba de manera activa en el movimiento obrero, optó por desafiliarse y, junto con Gerardo Cuesta, Ruben Castillo, Julio Rodríguez y otros militantes sindicales fundó  “Acción Sindical Obrera.”

En el disfrutable y muy bien informado libro de los amigos Jorge Chagas y Gustavo Trullen (“José D’Elía: Memorias de la Esperanza”, dos tomos, editorial TRILCE), recogen la siguiente definición de la opinión de Pepe, en un supuesto reportaje donde vuelcan toda la investigación sobre su vida:

“Haré una afirmación: la negociación con las patronales o con el gobierno es, por sobre todas las cosas, un arte. El sindicalista es como un maestro ebanista. Su tarea es muy fina y delicada. Requiere aplicación, tenacidad y paciencia.”

Y esa paciencia, esa tenacidad, esa aplicación las aplicó durante toda su vida, para favorecer, alentar y concretar la deseable unidad: primero, de los trabajadores organizados sindicalmente; y más adelante, para hacer que ella abarcara también el plano político.

LA DEFENSA DE LA DEMOCRACIA

Con información suministrada por el Congreso Obrero Textil, se tomó conocimiento de una reunión de militares en el Rincón del Cerro en una propiedad de un industrial textil, en lo que se conoció como la buseca subversiva. Corría el mes de abril de 1964.

Cuatro meses después, el 25 de agosto, nace la logia de “los tenientes de Artigas”, integrada por varios de los máximos responsables del golpe de estado que ocurrió 9 años más tarde (Mario Aguerrondo, Julio Tanco, Esteban Cristi, Eduardo Zubía, Julio Vadora, Luis Vicente Queirolo, Abdón Raimúndez, Amaury Prantl, BoscánHontou, Hugo Medina, Julio César Rapela, Manuel Núñez, Alberto Ballestrino, Iván Paulós y Holmes Coitiño)

La CTU, tomando la iniciativa, convocó un encuentro nacional de sindicatos que se realizó en la sede de la Federación de Obreros en Lanas (FOL), en el mes de setiembre. Allí se tomaron resoluciones trascendentes:

a)Crear un organismo permanente de coordinación, de la que participaron la CTU y sindicatos independientes, que adoptó el nombre de Convención Nacional de Trabajadores (CNT), con una mesa provisoria formada por 17 organizaciones sindicales (AUTE, FANCAP, FUM, COFE, FUTEP, ARTES GRAFICAS, UTAA, FEDERACION DE LA CARNE, AEBU, PRENSA, AOESFUNSA, CTU, COT, TRANSPORTE, Peones de Tambo, SUANP, FUECI.

b) Poner  a discusión en todos los sindicatos la propuesta de responder con la huelga general y la ocupación de los lugares de trabajo por tiempo indeterminado, ante cualquier situación de golpe de estado o políticamente equivalente, como forma de resistencia del movimiento sindical y que habilitara otras formas –civiles y militares- con la finalidad de derrotarlo.

c) Dotar al movimiento sindical de un programa de salida a la crisis económica, trabajando sobre la base de un documento aportado por CTU.

d ) Convocar un paro general por soluciones a la crisis y defensa de las libertades.

Como se puede apreciar, las resoluciones fueron muy ambiciosas y requirieron muchos esfuerzos, muchas asambleas, muchas discusiones para irlas concretando. Porque, por ejemplo: ¿Cómo se lleva a cabo una ocupación del lugar de trabajo, manteniendo la alimentación y el techo para los ocupantes, sin descuidar la atención de la familia y la movilización callejera, atajando la represión que seguramente acompañaría la destrucción de las instituciones democráticas? Las decenas de reuniones de organización por parte de cada sindicato, cada uno con estructuras distintas, seguidas de cerca por el inolvidable Canario Félix Díaz, en su carácter de Secretario de Organización de la CNT, fueron muy elocuentes para quienes participamos de ellas.

El 6 de abril de 1965 se realizó el paro general convocado, con una adhesión ejemplar. Y entre los días 12 y 14 de agosto se realizó el Congreso del Pueblo, en el Palacio Peñarol, del que participaron 707 organizaciones sindicales, sociales, productivas. Y allí se aprobó un plan de soluciones a la crisis

EL CONGRESO DE UNIFICACION SINDICAL

Con todos los avances registrados, una asamblea nacional de sindicatos reunidos en el Paraninfo de la Universidad de la República el 28 de enero de 1966, de la que participaron 366 entidades de todo el país, convocó al Congreso de Unificación Sindical. Se inauguró el 28 de setiembre en el Platense Patín Club, realizó debates en el Palacio Sudamérica y culminó el 1 de octubre, dando nacimiento a la nueva CNT como central única y unitaria de los sindicatos uruguayos.

El congreso hizo suyo el plan de soluciones a la crisis del Congreso del Pueblo y ratificó la resolución de huelga general y ocupación para el caso de una quiebra institucional.

La aprobación de los estatutos fue muy trabajosa. Partiendo de gran autonomía para los sindicatos afiliados, instrumentaba formas de acción común sobre la base de que “la unidad se hace por acuerdo o no es unidad.”

Respecto a las medidas de lucha conjuntas, sólo podrían decretarse por la Mesa Representativa ante casos de extrema gravedad para la vida del movimiento sindical. De lo contrario, se ponían a consideración de los gremios y luego se votaban. Si la votación resultaba unánime se decretaba la medida; de lo contrario se convocaba simplemente. Aunque una vez resuelta la medida, no se podía argumentar contra ella.

Fue ratificado Pepe D’Elía como presidente.

Comenzó así una riquísima etapa, plagada de dificultades –por la profundización de la crisis económica y la agudización de la lucha social con decaimiento del clima de convivencia democrática y ascenso del autoritarismo desde el poder.

LA DICTADURA

El 27 de junio de 1973, el Presidente Bordaberry, con el apoyo de las fuerzas armadas, (salvo la marina, que salió a la calle a defender la constitución hasta que sufrió su propio golpe interno) disuelve el Parlamento, incrementa la censura de prensa al extremo de quedar prohibido atribuir “propósitos dictatoriales”  al Poder Ejecutivo. La respuesta de la CNT fue inmediata, convocando a la huelga general y la ocupación de los lugares de trabajo, desde la sede de la Federación del Vidrio (FOIV) en el barrio de la Teja, en Montevideo.

Esa batalla, que duró 15 días incluyó oferta de la dictadura de levantamiento de la medida a cambio de un ajuste salarial extraordinario. La respuesta de la Central fue que el ajuste se necesitaba, pero para levantar la medida de huelga era necesario restablecer las Instituciones y las libertades democráticas.

Los 15 días incluyeron disolución de la CNT y requerimiento de captura de los integrantes de la Mesa Representativa; decreto ordenando el llamamiento de las patronales a los trabajadores para que se reintegraran al trabajo, so pena de ser destituidos por notoria mala conducta, lo que implica que no haya indemnización por despido; fuerte presencia de policía y fuerzas armadas en las calles, reprimiendo toda acción de protesta; desalojo de lugares de trabajo ocupados (muchos de ellos volvieron a ser ocupados una vez que se retiraron los desalojadores).

La simpatía popular con la medida fue muy expresiva y tuvo su momento de acción en una manifestación convocada por la CNT y la FEUU con el apoyo del Frente Amplio y los Sectores Por la Patria y Movimiento Nacional de Rocha del Partido Nacional, por la avenida 18 de Julio, el día 9 de julio a las cinco de la tarde. Fueron muchos miles de ciudadanos que colapsaron la principal avenida, al extremo de extenderse la manifestación a las paralelas San José y Colonia. Fue duramente reprimida y con la detención de unos trescientos ciudadanos, se inauguró el Cilindro Municipal como centro de reclusión de opositores.

 En una reunión de la Mesa Representativa realizada en la mutualista Impasa en la mañana del miércoles 11 de julio, se resolvió el levantamiento de la huelga para pasar a una etapa de largo aliento con el propósito de debilitar y así derrotar al enemigo. De los treinta y un gremios integrantes, votaron veinticinco gremios  afirmativamente; FOEB y FUNSA votaron por la negativa; FUS, Conaprole y FFOSE se abstuvieron. Faltó SUANP porque su representante, Félix Díaz, fue detenido esa misma mañana.

LA TRAVESÍA DEL DESIERTO

La CNT pasó a funcionar de manera clandestina. El Secretariado Ejecutivo fue sustituido por un comando de nueve personas que nos reuníamos en dos grupos de cuatro, asistiendo Pepe d’Elía a las dos reuniones, una en la mañana y la otra por la tarde. El objetivo fue mantener la unidad y la confianza de los trabajadores en sus instrumentos sindicales.

Las dificultades fueron enormes, aunque durante los once años que duró la situación de facto (hasta las elecciones nacionales de noviembre de1984), la represión se ensañó especialmente con el movimiento sindical-estudiantil.  Y en esos hechos se perdieron muchas vidas de estudiantes y trabajadores, algunos asesinados y otros desaparecidos.

Pero nunca se eludió la batalla. Trataré de sintetizar los acontecimientos más sobresalientes, a mi juicio:

1.- El 1º de agosto de 1973 se aprueba el decreto 622/73 autorizando a crear sindicatos democráticos. Y lo que fue una provocación tendiente a decretar, en la cabeza de los trabajadores, la aceptación de la desaparición de la CNT, lo transformamos en un desafío, aceptando el reto y afiliando trabajadores en una cantidad mayor a la etapa previa a la dictadura. El gobierno de facto dejó sin efecto su iniciativa.

2.- Octubre de 1973. Elecciones universitarias en la que triunfa claramente la postura antidictadura. El gobierno interviene la Universidad.

3.- En junio de 1977 se aprueba el acta institucional número 7, que clasifica a los ciudadanos en tres categorías: a) “que no registra anotaciones negativas”; b) cuando posee antecedentes que no suponen inhabilitación; y c) cuando los antecedentes resultan incompatibles con el ejercicio de un empleo público”. En aplicación del mismo se despidieron arbitrariamente miles de funcionarios públicos.

4.- La fecha de primero de mayo nunca pasó inadvertida y – de una forma u otra se conmemoró pese a la represión, culminando en 1983 con un acto masivo que dio nacimiento al Plenario Intersindical de Trabajadores (PIT), que en su estrado unió la nueva sigla con la vieja de CNT, aclarando que se trataba de “un solo movimiento sindical”. Este acontecimiento masivo, que se complementó con la semana del estudiante en la primavera, organizada por la Asociación Social Y Cultural de Estudiantes de Enseñanza Pública (ASCEEP, ya que FEUU también estaba ilegalizada) y con el acto de todos los partidos políticos más el movimiento social, sindical y estudiantil en el mes de noviembre en el Obelisco, trajeron el desbarranque definitivo de la dictadura.

5.- Los campeonatos de fútbol, basquetbol, interfábricas; las maratones de trabajadores, la vuelta ciclista y el canto popular fueron depositarios del nucleamiento de toda la gente para expresarse de forma velada, semicubierta o a lo gaucho, durante todo el período de once años, pero, especialmente, a partir de 1975.

6.- En mayo de 1979 se formó en Madrid, auspiciado por las dos grandes centrales sindicales españolas, UGT y CC:OO., el Organismo Coordinador de la CNT para las actividades en el exterior, con tres finalidades: Unir a la colonia uruguaya en cada ciudad y en cada país, para trabajar por la vuelta de la democracia; denunciar las atrocidades de la dictadura, especialmente en la Organización Internacional del Trabajo (OIT); y ayudar a las familias de los presos políticos y sindicales, tanto dando ánimo, como enviando giros para sobrellevar dificultades económicas. Todo eso se hizo al estilo CNT; es decir, una vez que tuvimos el visto bueno desde el interior del país para que actuáramos. El acontecimiento más exitoso, del punto de vista de apoyo masivo dentro del Uruguay, lo constituyó el viaje de los niños, hijos de presos políticos, auspiciado y financiado por el gobierno español y organizado desde el interior del país que se inició el día de navidad de 1983. Los viajeros fueron 154.

7.- Con apoyo de la Organización Internacional de los Trabajadores de la Alimentación (UITA) se constituyeron la Comisión Nacional de los Derechos Sindicales (CNDS) en abril de 1980, que fue sustituida por la Comisión de Estudios Económicos Sociales y Sindicales (CEESS), presidida por José D’Elía. Su misión fue ayudar en la organización de sindicatos y formación de militantes.

A MODO DE RESUMEN

A  pedido del compañero Gabriel Mazzarovich, he tratado de sintetizar una rica historia de sesenta años; primero en busca de la unidad y luego construyéndola permanentemente y utilizándola para defender los intereses y derechos de los trabajadores, así como estando al frente en la pelea de todo nuestro pueblo por garantizar democracia, libertades, justicia e igualdad.

El resultado, mirando desde hoy y en perspectiva, no puede ser más alentador.

Sé que corro el peligro de haber saltado por encima de casos y cosas importantes, procurando no ser demasiado extenso. Pero si el tema interesa al amigo lector, lo invito a que busque el libro “La Generación Cuesta-Duarte”  que escribí por encargo y con la colaboración de los compañeros fundadores y ex dirigentes de la CNT y el PIT-CNT, que tengo el orgullo de integrar.