Resolución política del Comité Central del PCU - 10/3/19

  • Publicado en Partido

Realizamos esta reunión en un día en el que se conmemoran los 83 años del nacimiento de Alfredo Zitarrosa, uno de los músicos que expresó mejor la identificación y el compromiso con el pueblo, con sus sentimientos y con sus luchas. También, es la primera reunión que realizamos sin la presencia física de dos entrañables camaradas, cuyo ejemplo sigue en cada una y cada uno de nosotros, Camilo Wuhl y Julio Verde.

El desarrollo de los acontecimientos en el mundo, en el continente y en nuestro país nos reafirman en la caracterización que realizábamos en nuestro XXXI Congreso: “El rasgo dominante de esta etapa es la crisis orgánica del capitalismo. Está en marcha una contraofensiva del imperialismo para imponer un ajuste global, cuyo objetivo es poner todos los recursos del planeta al servicio del gran capital y de asegurar la recomposición de sus tasas de ganancia. Es el impacto combinado de estos factores, la crisis orgánica del capitalismo, la contraofensiva del imperialismo y las respuestas populares que la enfrenan, lo que provoca una agudización de la lucha de clases, en el mundo, en el continente y también en nuestro país”.

Sosteníamos también que dependía del nivel y profundidad de la respuesta, “aún insuficiente de los pueblos”, el que la síntesis de la crisis supusiera un avance popular o una regresión conservadora, incluso con expresiones de corte fascista.

La crisis financiera, económica, ambiental y política, y la agresividad imperialista para defender una hegemonía en disputa, hacen que hoy haya un peligro real y concreto para la paz en el mundo. La defensa de la paz y del multilateralismo como principios para la relación entre los pueblos del mundo y, a la vez, como caminos para solucionar los conflictos, es un aspecto central. En el medio de ello persiste la guerra comercial entre EEUU y China con consecuencias graves sobre el comercio y la economía mundial.

América Latina: la ofensiva del imperialismo

En América Latina la ofensiva del imperialismo norteamericano y de las oligarquías nacionales ha logrado avances y ha provocado una degradación democrática, aumento de la tensión en la región y graves problemas financieros, económicos y sociales.

Ello tiene una expresión dramática en Venezuela, enfrentada a una crisis económica, política y social, siendo blanco de una agresión permanente del imperialismo yanqui y de las oligarquías latinoamericanas. EEUU y su títere, el autoproclamado presidente, Guaidó, con el apoyo de Colombia, único país latinoamericano miembro de la OTAN, los países del “Grupo de Lima”, el desembozado agente yanqui, Luis Almagro, en la OEA y la maquinaria mediática mundial, fracasaron en su nuevo intento por dar un golpe de Estado en Venezuela. El brutal intento de desestabilización que implicó la operación del 23 de febrero con la supuesta ayuda humanitaria fue un fracaso. Tan burdo fue que hasta la propia Cruz Roja se desvinculó de esa operación. Ahora tuvieron que reconocer, después que lo dijera el New York Times, que la propagandeada quema de camiones con “alimentos” en el puente de la frontera entre Venezuela y Colombia que presentaron como una acción de la Guardia Bolivariana, fue en realidad una provocación de los violentos que estaban refugiados y protegidos en Colombia. En estos días, mediante sabotaje, han provocado gigantescos apagones en Venezuela. EEUU, que ha ignorado todas las instancias multilaterales, globales y regionales sigue amenazando. El peligro de la intervención militar no se ha disipado, la desestabilización y la agresión continúan, contra el pueblo y el gobierno de Venezuela.

Por eso apoyamos la posición y la acción de nuestro gobierno, encabezado por el compañero Tabaré Vázquez, en esta crisis, pronunciándose firmemente en defensa de la paz, la soberanía, la no injerencia y el respeto a la autodeterminación de los pueblos. Uruguay y México contribuyeron a generar una posibilidad de salida pacífica en el denominado “Mecanismo de Montevideo”, al que luego se sumaron Bolivia y el CARICOM. Es muy importante mantener ese esfuerzo y merece todo nuestro respaldo.

Entendemos imprescindible, además, expresar nuestra solidaridad con el pueblo venezolano en estas difíciles horas, con su derecho a vivir en paz y a recorrer, en libertad, el camino que elija; la transformación social también es un derecho de los pueblos y un componente relevante del concepto de autodeterminación. En ese sentido nos hemos expresado junto con varios partidos comunistas de América del Sur. Asimismo, en el marco del Foro de San Pablo y también de nuestro Frente Amplio y del Parlamento nacional.

Saludamos la ejemplar votación de la Reforma Constitucional en Cuba, en medio de este clima de amenazas y de endurecimiento del bloqueo, en una votación no obligatoria, participó el 90% de los habilitados y de ellos, el 87% dijo Si a la nueva Constitución.

La situación es dramática en Guatemala, Honduras, Haití, donde son asesinados cientos de líderes sociales, indígenas, campesinos. Tiene expresiones terribles en Colombia, donde el gobierno de Duque viola todos los días los acuerdos de paz y continúan los asesinatos de decenas de activistas sociales y políticos. En Argentina, el gobierno de Mauricio Macri, con su política neoliberal, ha profundizado la recesión económica, aumentado el endeudamiento, deteriorado los salarios, devastado la producción, incrementado la pobreza, aumentado la inflación y a la vez, el desempleo. En Brasil, Bolosonaro, en el poco tiempo que lleva en el gobierno, batió récord de generación de pobreza, caída del salario y del empleo, a la vez que empiezan a mostrar su fracaso, muy rápidamente, las estrategias de militarización de ciudades para supuestamente combatir la inseguridad, muy marcado en Río de Janeiro, donde la violencia no solo no ha descendido, ha crecido. Esto unido a la crueldad extrema con que destrataron a Lula en el entierro de su pequeño nieto, generando indignación en el mundo entero.

Uruguay: la respuesta popular

Esta ofensiva, la del imperialismo y la de las clases dominantes, también se expresa en Uruguay. Las elecciones serán un momento central de síntesis política e ideológica de nuestro pueblo. Un momento muy importante para ir construyendo la definición a favor del pueblo de la contradicción entre dos proyectos de país: el del país productivo, con justicia social, profundización democrática y más soberanía o el de la restauración neoliberal, con retroceso democrático y más dependencia.

Eso es lo que está en juego, especialmente este año, la contradicción, en todos los terrenos, de dos proyectos de país y de dos bloques, políticos y sociales, que los expresan e impulsan.

Las clases dominantes, y sus expresiones políticas y sociales, están radicalizadas en su intento de recuperar la gestión del Estado y de esta manera consolidar con la política el poder económico que nunca perdieron.

Eso se mostró el año pasado en la posición de la Asociación Rural y la Federación Rural negándose a concurrir a los Consejos de Salarios y en las propuestas de desregulación laboral de la Cámara de Industria y la Cámara de Comercio. Este año los “autoconvocados” buscaron una segunda edición y marcar la agenda. Fracasaron, fue mucho menos gente y las propuestas brillaron por su ausencia.

Continúan buscando instrumentar el ajuste aún antes de disputar el gobierno, eso expresan los conflictos de Petrobras, provocando permanentemente a los trabajadores y al gobierno, y los de Caputto en Salto y el frigorífico Pul en Cerro Largo, entre otros.

Como muestra gráfica de ello está el “sincercidio” de Gustavo Licandro, ex subsecretario de Economía del gobierno del Partido Nacional encabezado por Luis Alberto Lacalle, que dijo que se tienen que eliminar el salario mínimo nacional y la negociación colectiva.

Hay también una operación para dar protagonismo a los militares como actores políticos, con todos los peligros para la democracia que ello conlleva, esto es Manini Ríos y sus provocaciones, pero no sólo.

También hay un conjunto de manifestaciones de violencia que se repiten, el año pasado más de 13 locales fueron vandalizados, marcas de la memoria, el memorial del Cerro y el del Penal de Libertad. Este año fue asesinado el joven graffitero y militante popular, Felipe Cabral. Radio Canelones ha sufrido un nuevo ataque. Fueron vandalizados varios Comité de Base, el último el Mario Benedetti, de la Coordinara D, en Capurro. El local central del PCU y El Popular. Y a todo esto se suma la miserable campaña de acoso y amenazas contra las hijas y el hijo del compañero Oscar Andrade.

La derecha y el poder están moviendo todo lo que tienen para recuperar el gobierno y provocar una derrota al bloque político y social de los cambios.

Han intentado instalar un triple eje: la idea de que Uruguay está en crisis económica; la idea de que el presidente de la República está ausente y el gobierno no gobierna; y la noción de que el Frente Amplio está agotado, sin capacidad de movilización.

Uruguay tiene problemas, si, pero por primera vez en la historia se desploman Brasil y Argentina y Uruguay resiste. Por primera vez en la historia Uruguay, aún en medio de la crisis del mundo y la región, tiene 15 años de crecimiento económico. El Frente Amplio realizó un Congreso donde resolvió en unidad dos aspectos centrales: un programa común, con propuestas hacia el futuro y cuatro precandidatos que le dan potencia política. Además, hizo, este 5 de febrero, uno de los actos políticos más grandes de los últimos tiempos, con un gran entusiasmo de su militancia y un gran planteo de los cuatro precandidatos.

Por su lado, el gobierno, encabezado por Tabaré Vázquez, protagonizó este 1° de marzo una rendición de cuentas pública, donde presentó un balance de lo realizado en este período de gobierno ante una gran concurrencia y con gran contundencia política en su mensaje.

En el plano de la lucha social, este 8 de marzo, nuevamente decenas de miles de mujeres en nuestro país, junto a millones en todo el mundo, salieron a las calles y expresaron su rebeldía, contra la violencia, contra la discriminación y contra la desigualdad. No se puede encasillar a ese movimiento masivo y heterogéneo, pero que se haya manifestado en unidad, recuperado el carácter de lucha del 8 de marzo, acumula, objetiva y subjetivamente, para una perspectiva popular.

En resumen, enfrentamos la campaña electoral más difícil de los últimos 15 años, por factores internacionales y nacionales, en el marco de una dura ofensiva de las clases dominantes por recuperar el gobierno. Pero con lucha y unidad se ha logrado responder, y hoy, el estado de ánimo de sectores importantes de la militancia popular no es el mismo que el de hace unos meses. No alcanza, se necesita mucho más para lograr que la ofensiva popular sea lo suficientemente fuerte para derrotar al bloque de poder, pero hay un viraje y lo están protagonizando la izquierda y el movimiento popular.

Los comunistas reafirmamos que el objetivo central de la etapa es: “Derrotar en Uruguay la ofensiva del imperialismo y de la derecha, y despejar los caminos, con lucha, para avanzar en democracia, hacia una democracia avanzada, con rumbo al socialismo”. Eso implica, este año, ganar el cuarto gobierno nacional del Frente Amplio, con mayoría parlamentaria, y con mayor gravitación de la perspectiva popular en la sociedad y en el bloque político y social de los cambios. Eso es mayor votación de la 1001 si, pero es fortalecimiento de las herramientas sociales y políticas del pueblo, una gran votación de Oscar Andrade y crecimiento del PCU y la UJC.

Para eso debemos lograr que la contradicción entre los dos proyectos de país se exprese en cada momento del año y en todos los ámbitos de la sociedad. “La dimensión de los desafíos planteados nos exige lograr en cada momento la más amplia unidad, la más amplia participación de pueblo”, decíamos en el XXXI Congreso.

Hay múltiples propuestas del Programa del Frente Amplio, del movimiento sindical, estudiantil, cooperativo, del movimiento de mujeres, que permiten organizar el debate y la lucha y generar una síntesis a favor de la perspectiva popular en miles. Ese es el camino.

En esa construcción crítica tendrá un lugar importante el debate sobre la reforma constitucional promovida por Jorge Larrañaga que propone militarizar la seguridad pública, permitir los allanamientos nocturnos e introduce la cadena perpetua para algunos delitos. Expresamos nuestro rechazo por su forma y por su contenido, esta receta ya se aplicó en varios países y fracasó. Para enfrentar esta propuesta regresiva contribuiremos a la conformación de un movimiento de la mayor amplitud posible, con todos los sectores de nuestro pueblo que quieran sumarse.

El Frente Amplio debe transformar lo que logró el 5 de febrero en una fuerza organizada permanente. En unidad y confrontando propuestas de país con la derecha. En la calle y abordando directamente a nuestro pueblo. Nuestra contribución a esa campaña está dada en el compromiso con la unidad y con el Programa Común, en nuestro esfuerzo por movilizar a todo el FA, muy especialmente a su Comité de Base, en cada rincón del país.

En las internas de junio, contribuimos con la precandidatura presidencial del compañero Oscar Andrade. Se está desarrollando una campaña unitaria y de mucho esfuerzo en todo el país. Se llevan más de 500 actividades en los 19 departamentos y en Buenos Aires. Creemos que Oscar Andrade y su candidatura están haciendo un aporte a la movilización de las y los frenteamplistas, a colocar un discurso, una agenda y una práctica militante que enriquecen y potencian a toda la izquierda.

Valoramos mucho la construcción unitaria que, en torno a la candidatura de Oscar Andrade, estamos compartiendo con el Espacio 567, el Encuentro 18 de Agosto, el Espacio 20 de Mayo, Congreso Frenteamplista, Compromiso Frenteamplista, el Fidel y el resto de los compañeros de la 1001, compañeras y compañeros independientes frenteamplistas y del movimiento social y grupos departamentales del FA.

Nuestro objetivo es derrotar a la derecha en octubre y abrir caminos para seguir construyendo el avance popular, para ello es fundamental una gran votación del FA, de Oscar y de la 1001 en junio.

Entendemos que una contribución, a ese objetivo de construir la fuerza de pueblo organizado que cimente la victoria en las elecciones, pero, a la vez, se constituya en garantía posibilitante de los avances futuros, es lograr un PCU y una UJC más fuertes, más organizados, con más autoridad e influencia política, con mayor vinculación con nuestro pueblo y con más capacidad para participar y encabezar las múltiples luchas por avanzar en democracia.

A ello dedicaremos todo nuestro esfuerzo militante.

10 de marzo de 2019
Comité Central
Partido Comunista de Uruguay