El FA puso en discusión las bases de su programa de gobierno: participaron más de mil personas en su elaboración.

GM
 
Este sábado 1° de setiembre el Plenario Nacional del Frente Amplio recibió y puso en discusión en toda la estructura de la coalición de izquierda las bases del Programa de Gobierno para el período 2020-2025, que será aprobado en el Congreso de diciembre.
El material fue elaborado en 32 unidades temáticas que trabajaron durante meses, con la participación de más de mil personas, tiene 179 carillas y comienza con una pregunta: “El Uruguay que queremos: ¿Cómo navegar en el siglo XXI con un proyecto de izquierda?”.
 
La propuesta está estructurada en 5 grandes ejes temáticos: Desarrollo, Igualdad y Diversidad, Integración e Inclusión, Democracia e Inserción Regional, Internacional y Soberanía.
 
EL POPULAR dialogó con Ricardo Ehrlich, ex intendente de Montevideo, ex ministro, y destacado científico y militante frenteamplista, presidente de la Comisión Nacional de Programa, sobre los aspectos centrales del documento que se ha puesto en discusión en el FA.
 
El Programa y la unidad
 
-El Frente Amplio es la expresión de la unidad de la izquierda en Uruguay, es plural, policlasista y de gran diversidad ideológica, por ello, históricamente el Programa fue muy importante, como seña de identidad y como construcción de esa unidad. ¿Qué importancia tiene hoy el Programa del FA y se mantiene esa relación con la unidad?
 
El Programa tiene una significación particular para una fuerza política como el Frente Amplio. El Programa permitió la confluencia de sectores con sensibilidades y proyectos. Una confluencia en una mirada hacia adelante, en un camino a recorrer. Eso fue en un período en que el país estaba lleno de nubarrones, había poca esperanza, y el Frente nace con una consigna: Ha nacido una esperanza. Eso surge de la unidad de sectores muy diversos atrás de un programa común. 
Eso ha permitido al Frente una acumulación política enorme, con una historia difícil en los primeros tiempos, y luego una acumulación impresionante que le permite llegar al gobierno de Montevideo, luego al gobierno nacional y a varios gobiernos departamentales sucesivos. 
 
Es una parte de la historia de nuestro país muy importante, es la confluencia de la fuerza transformadora. Sin esta unidad, cimentada a través del Programa, todos los sectores son minoría, la fuerza la da esa confluencia. Por supuesto eso se dio a través de desafíos cotidianos, cada escalón que viene por delante es más complejo y plantea interrogantes y genera a veces respuestas distintas, sin embargo, prima al final, siempre, esa voluntad de ser una fuerza constructora, transformadora, como decía el general Líber Seregni. En eso el Programa es un elemento central.
Siempre tuvo el componente, además, de propuesta a la ciudadanía, para recorrer un camino juntos a través de un gobierno nacional o departamental, pero hoy el Programa tiene una significación particular porque Uruguay va a cumplir 15 años de gobierno nacional frenteamplista.
 
Para valorar lo que representan 15 años en la historia política de un país, pensemos solo en Uruguay, pero lo podríamos hacer también en el mundo, pero en nuestro país, el período de José Batlle y Ordoñez son 12 años, interrumpidos por 4 de Williman, y esos años marcaron el siglo XX, se construyó el país moderno. Y en estos 15 años, a veces nos cuesta mirar el camino recorrido, pero se han efectuado transformaciones mayores. ¿Mérito de los gobiernos frenteamplistas?, sí, pero mérito de una sociedad constructora, de sus movimientos sociales. Hoy el país es otro. Se cometieron errores, hay cosas que no se han hecho, hay cosas que faltan, pero el camino recorrido hoy autoriza a mirar mucho más lejos. 
 
Ese es el desafío que tenemos, a partir del país de hoy, porque para nosotros y para la gente la línea de base no es el camino recorrido sino hoy, eso se expresa cuando discutimos presupuesto y en todo. Entonces, tomando la línea de base de hoy tenemos que mirar como subimos los escalones que aparecen por delante. Tenemos que iniciar un nuevo ciclo de transformaciones, una nueva generación de reformas, que permitan consolidar al país que va a navegar en el siglo XXI.
Hoy el Programa tiene que lograr que la sociedad pueda confluir, pueda encontrarse, no solo los frenteamplistas, sino en una mirada que permita recorrer el camino como país.
 
Lo que nos queda por delante es bien difícil y la pregunta que intenta responder el Programa es: ¿Cómo un país de 3 millones 400 mil habitantes navega en el siglo XXI, con un proyecto de izquierda, apoyado en los pilares de la igualdad en derechos, de la solidaridad, de la justicia social? Como proyectamos el país para el mundo de hoy, con sus incertidumbres, sus cambios bruscos de reglas de juego. Con el contexto latinoamericano donde hay un nuevo programa de la derecha que se va instalando. 
El Programa hoy tiene que volver a responder a esas preguntas en un contexto que es diferente al de años anteriores.
 
Y en la tapa del Programa, tendría que estar con letras bien grandes la frase: Aquí no sobra nadie, aquí se precisa de todos para seguir adelante. Y ahí voy a la parte de la pregunta sobre la importancia del Programa en relación con la unidad.
 
Separados no tenemos fuerza transformadora, la fuerza viene de la unidad. En una fuerza diversa, como el Frente Amplio, hay siempre mayorías y minorías, lo que es interesante es que estas no son permanentes, se mueven, y también atraviesan a los sectores y al movimiento. Lo que nos permite avanzar es la concepción de que las mayorías asumen su respeto a las minorías, son producto de instancias democráticas en la vida interna, lo cual asegura tener minorías leales, aún en el disenso. 
Esa es la fuerza que tiene el Frente Amplio para asumir el futuro, el Programa no asegura todo eso, pero es un elemento que contribuye de manera importante en esa dirección.
 
Elaboración democrática
 
-¿Qué relevancia democrática tiene la forma en que se elabora el Programa en el FA? ¿Cómo fue en esta oportunidad?
 
Hay que reconocer que no lo vimos con tanta fuerza al principio. Lo que se asumió fue que la convocatoria era un mensaje en sí mismo. Se entendió que en el contexto de lo que expliqué antes, de las complejidades de los desafíos, de los escalones más altos que tenemos, de tomar como punto de partida el camino recorrido, y también las miradas de hoy de los militantes y de la población en relación a ese camino recorrido, parecía bien importante que el Programa, concebido como un camino a recorrer hacia el futuro, debería ser elaborado en la forma más amplia posible, convocando en forma abierta a hacer aportes.
 
Eso llevó a una discusión interna sobre qué quiere decir convocar en forma abierta, es a los frenteamplistas claro, pero ¿solamente a los frenteamplistas? No, se optó por convocar a todas y todos en todos los rincones del país, por tratar de abrir bien grandes las orejas para poder escuchar todas las voces. 
 
Decíamos, un poco en broma un poco en serio, que la Comisión Nacional de Programa debía ser un ámbito de blanqueo de ideas. Todas las ideas tienen que ser consideradas, el debate tiene que ser un debate de ideas. Había que asegurarse que las voces de todos los rincones del país llegaran y lograr una apertura total en el trabajo.
 
Se logró convocar a 32 unidades temáticas, donde en promedio trabajaron, de forma regular, haciendo aportes, unas 30 personas, más aportes de toda naturaleza por varias vías. Por lo cual hubo un mínimo de unas mil personas trabajando para la elaboración del Programa. 
 
Eso genera una diversidad de enfoques, un flujo de ideas muy importantes, muchas veces el trabajo se acompañó de debates, tanto en ámbitos partidarios como no partidarios. Cada una de las 32 unidades temáticas finalizó con un resumen de propuestas que fue transmitido a la Comisión Nacional de Programa. 
 
Allí, en un ámbito estrictamente político, donde están representados todos los sectores y las bases frenteamplistas, se empezó el trabajo de compilación y de síntesis y de darle coherencia a una propuesta.
 
Hoy eso se convirtió en una forma de trabajar, en una característica de la propuesta de Programa que se presentó al Plenario Nacional del Frente Amplio y que hoy está siendo discutida en toda la estructura del FA, en todo el país.
 
El documento de trabajo tiene aspectos mejorables, aspectos que pueden merecer diversas opiniones todavía, pero tiene la fuerza de una elaboración participativa. Tiene la riqueza de la diversidad de aportes. La síntesis no ha sido sencilla, la compilación final tampoco por la diversidad de enfoques y de estilos, pero me parece que el trabajo que han hecho estas mil compañeras y compañeros y la propia Comisión ha sido relevante.
 
Las ideas centrales
 
-¿Cuáles son las ideas principales contenidas en este primer documento del Programa de Gobierno para el 2020-2025?
 
Bueno, en una carta al Plenario Nacional del Frente Amplio coloqué 12 temas, pero eso es solamente un resumen personal, conviene aclararlo, el que importa lo hará el propio Frente Amplio en esta discusión hacia del Congreso y en el propio Congreso.
Por supuesto que hay puntos que merecen opiniones distintas, pero si considero que allí están algunos de los puntos relevantes.
 
Me parece que el trabajo que se abre ahora, con la discusión y las distintas instancias de síntesis hacia el Congreso tienen que permitir lo que yo llamaría conceptos políticos estructurantes. Me refiero a conceptos políticos para compartir con la ciudadanía pero que sean una renovación de esa alianza política, que sean el Programa que nos une hoy, como aquellas primeras “30 medidas” (propuesta presentada por el FA en 1971).
 
En esos 12 puntos que presenté en la carta al Plenario están algunos puntos, que desde el punto de vista personal considero son centrales. 
 
Empezamos por el tema de los principios, para los gobernantes y también para los militantes y para todos nosotros como personas. Levantamos muy fuerte la solidaridad y la humildad. La humildad es un tema fundamental. A veces la responsabilidad del gobierno te hace trabajar con el cronómetro en la mano y apresurarte, hay que recordar y asumir que no siempre el camino más corto es el que pasa por la gente. 
 
El segundo punto es lo que hablábamos, el Uruguay es otro país. Tenemos que, claramente, asumir el desafío de un nuevo ciclo de transformaciones. Esta expresión, nuevo ciclo, dudé y dudamos mucho en usarla o no, porque la palabra está unida a una bandera de la derecha sobre los fines de ciclo. Pero el fin de ciclo no es malo en sí mismo, no significa irse para el otro lado, se termina una etapa, el país es otro y tenemos que asumir, sobre esa plataforma un nuevo ciclo de transformaciones. Hay que llegar más lejos en el país productivo, en lo social, en el fortalecimiento de la solidaridad, en el fortalecimiento de país de cultura y conocimiento.
 
Eso tiene que ser posible dentro de lo que va a ser el nuevo contexto económico que tendrá el nuevo período de gobierno. 
 
Otro punto importante, es que nosotros resumimos el país que queremos en ese país que es bueno para vivir. Un país donde sea bueno nacer, bueno vivir, en cualquier rincón del territorio. En ese concepto de bueno para vivir está implícito lo que es la riqueza personal de una persona, que es pertenecer a una comunidad. Para los pueblos originarios del continente el concepto de pobreza era no tener una comunidad. Esto es, tal vez, un elemento interesante para pensar en el valor del sentido de pertenencia, de tener una comunidad.
Pero incluíamos en ese punto el concepto de seguridad humana y esto está levantando algunas preocupaciones. El tema de la seguridad para la izquierda es complejo. Creo que tenemos que empezar por conceptualizarlo bien, porque tenemos que dar respuestas de izquierda a los desafíos que tienen que ver con la seguridad humana en nuestro tiempo. Seguridad humana que no es solo el tema de la violencia y la delincuencia, incluye los derechos, la seguridad de la salud, de la alimentación, a la vida digna, pero también aspectos como la seguridad vial y otros.
 
Otro punto mayor es el del desarrollo económico y el país productivo. El Programa trabaja sobre estos temas y hay varios elementos que destacar. El contexto mundial y regional actual se puede definir con una palabra: incertidumbre. Por lo cual se requiere gran pragmatismo para navegar en esas aguas turbulentas. El camino recorrido muestra que hay solvencia en ese sentido, pero hay que tener un ojo en todo lo que es la macroeconomía, sin ninguna duda. Pero al mismo tiempo hay que explorar nuevos territorios y nuevos caminos. Creo que se logró un equilibrio en la propuesta, bastante interesante. Como temas centrales en este punto, no podemos hablar de desarrollo productivo hoy sin asumir muy firmemente la responsabilidad ambiental. Al mismo tiempo, no podemos asumir el desarrollo productivo del país sin pensar en la fragilidad que nos da depender solamente de comodities y turismo. Tenemos que agregar conocimiento, ciencia y tecnología. Tenemos que pasar de un país que apoya a la ciencia y la tecnología, que las tiene que apoyar más, a un país que se apoya en la ciencia y la tecnología. Ahí no hay varitas mágicas, hay que invertir, hay que tener políticas que permitan que el país vaya transformándose hacia esa meta. Esas son apuestas al país del futuro.
 
Otro tema mayor es el tema trabajo. Y cuando hablamos de trabajo hablamos de empleo, de los cambios en el mundo del trabajo, a la necesidad de transformarnos en un país de capacidades y aprendizajes, que pueda responder a los desafíos del mundo de hoy. Este es un tema central en la propuesta de Programa y esperamos que sea uno de los temas relevantes de las Bases Programática que se aprobarán en el Congreso. Eso va a requerir múltiples iniciativas, pero también va a requerir una política de inversiones públicas que generen trabajo. 
 
Esto va a estar muy vinculado a otro tema que en el Programa ha cobrado mucha importancia, me refiero a colocar a la vivienda como una de las prioridades de la próxima etapa, esto implica una variedad de políticas donde también se incluye la inversión pública.
El trabajo también va a implicar inversión pública en lo que es logística, en lo que es transporte, también pensando en un país integrado territorialmente.
 
En cuanto a las políticas sociales el camino recorrido es importante, pero es insuficiente. Hay que valorar lo que hemos hecho y ver la parte del vaso medio vacío. La prioridad va a estar en los niños y los adolescentes como elemento estructurante de las políticas sociales. La lógica de la reproducción de la pobreza se corta por dos caminos: trabajo y educación. En Uruguay nacen unos 10 mil niños cada año que están en hogares con alta vulnerabilidad. Hay tenemos una de las prioridades en políticas sociales y como país.
Otros aspectos, la educación va a ser siempre una prioridad. Hay que seguir avanzando, reconocer las sombras, pero también reconocer las muchas luces que hay y que muchas veces el ruido político ensombrece. Hay que apuntar con mucha fuerza a la universalización de la culminación de los ciclos medios y a la generalización del acceso a enseñanza terciaria y superior, en todo el territorio nacional. Algunos elementos claves: la formación docente como un pilar, el compromiso de la educación con el territorio, la desconcentración y descentralización y la importancia de la complementación y la coordinación de las instituciones educativas públicas.
 
Otro elemento que ha cobrado una fuerza particular en la propuesta es la palabra territorio. Nos proponemos seguir construyendo un país integrado territorialmente y ello implica una multiplicidad de desafíos; profundizar la descentralización, esta debe acompañarse de participación ciudadana, que es la que permite fortalecer la institucionalidad. Estos dos elementos, la descentralización y el territorio, llevan a asumir con mucha fuerza la necesidad del fortalecimiento de la estructura del Estado. Esto es así porque implican la cultura de instituciones públicas colaborativas, que suman sus esfuerzos, que coordinan, esto es muy importante en el territorio. Implica también profundizar la política de acercar los niveles de decisión a la ciudadanía. La política de gobierno de cercanía debe ser llevada a un gobierno desde la cercanía. 
 
El compromiso territorial sacude a todas las propuestas, en educación, en políticas sociales, hasta el desarrollo económico.
 
El camino recorrido muestra que cuando las políticas asumen el desafío territorial el resultado es formidable.
 
Reitero, esta es una forma de resumir los contenidos de la propuesta de Programa, pero es un resumen personal, el que importa es el que haga todo el Frente Amplio en el Congreso.
 
-¿Vinculado a la pregunta anterior, pero en un sentido más general: ¿Qué país propone el FA para los próximos 5 años?
 
Esto ya no es personal, es el fruto de todo el trabajo, el país que queremos es un país bueno para vivir. Un país bueno para vivir para todas y para todos, para los que nacen en cualquier rinconcito de nuestro territorio, para los que llegan desde cualquier horizonte.
Un país de iguales, de iguales en derechos, que asume con valentía los desafíos de su tiempo, que tiene una sociedad que se encuentra consigo misma y con su tiempo para construir el desafío de su futuro. Una sociedad con fuerza constructora. Ese un país de cultura, de conocimiento, de capacidades. Es un país que cuida y ampara a su gente, a toda su gente, especialmente preocupado por aquellos que requieren más apoyo porque nacieron en los sectores más vulnerables de la sociedad. 
 
Vamos a ver cual es la respuesta de la militancia frenteamplista, que se busca templar con los desafíos presentados en esta propuesta, y de la ciudadanía, con la que esperamos compartir el desafío del futuro.