Casa del Pueblo fue homenajeada con Placa de la Memoria

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Se recordó cuando el 22 de agosto de 1984 el doctor José Pedro Cardozo, marrón en mano, derribó un muro de la infamia

Walter Cruz

Mucha gente y clima de fiesta frenteamplista fue el del jueves de la semana pasada. Dando cumplimiento a lo establecido por la Ley 18.596 se colocó una Placa de la Memoria en la Casa del Pueblo, sede del Partido Socialista, que estuvo clausurada y tapiada primero por el pachequismo y luego por la dictadura.

Hubo fuerte presencia de ministros del actual gobierno y de representantes de todos los sectores del Frente Amplio. Entre los múltiples mensajes recibidos llegó un saludo del doctor Tabaré Vázquez que fue muy aplaudido, al igual que el de Juan Raúl Ferreira.

Cuando aún el sol no se había ocultado sobre Montevideo se pudo apreciar una muestra de fotos de Freddy Navarro, compañero de algunos de nosotros en el diario La Hora.  Se entonó el Himno Nacional y se descubrió la Placa de la Memoria. También se recordó a los compañeros que ya no están, entre ellos al dirigente textil Ruben Ignacio Huguet, fallecido 24 horas antes.

La fecha elegida para el acto no fue casual: se cumplían 34 años que el doctor José Pedro Cardozo, marrón en mano, derribara el muro que tapiaba la Casa del Pueblo.

Mucho de eso se dijo en los tres discursos de la noche.

Muñoz: “La tapia derribada por la voluntad altiva de un hombre”

Fuertes lazos de amistad unieron a María Julia Muñoz con el doctor José Pedro Cardozo. Visiblemente emocionada abrió la oratoria la ministra de Educación y Cultura. Así se expresó: “Muy buenas noches a todas y a todos los compañeros. Un especial saludo a Lucía Topolansky, la vicepresidenta de la República, a la Secretaria General del Partido Socialista, Mónica Xavier, a todas y todos los compañeros del equipo de ministros, al intendente Daniel Martínez y a quienes nos acompañan en esta noche.

Podemos decir que las grandes etapas de la historia - las luminosas y las oscuras-, terminan sintetizándose en una de ellas. Pero son pocas las que, con gran potencial semántico, saben darle significación y resonancia, nos llaman a la reflexión. Como lo es la de 1984 en la que José Pedro Cardozo, ya octogenario, marrón en manos comienza a derribar la tapia que oprobiosamente había clausurado la Casa del Pueblo.

Esto sucedió, compañeras y compañeros, en uno de los tantos atropellos perpetrados por la dictadura cívico militar. Esta imagen, la de una tapia que se derrumbada por la voluntad altiva de un hombre, expresaba ciertamente, de manera perfecta, lo que estaba aconteciendo en el país en aquellos mismos días. Cuando la lucha de un pueblo en las calles resquebrajaba la dictadura, que ya había comenzado también a desmoronarse.

Es una imagen insuperable. Desde un punto de vista semiótico es expresiva, pero es sobre todo representativa. Uno podría utilizar miles de palabras y no lograr nunca transmitir a una persona que no haya vivido esa época, lo que esa época fue y significó: la épica de la resistencia con la claridad y la elocuencia de esa imagen de José Pedro derribando el muro de la infamia a marronazos, lo logra transmitir hasta el tiempo actual.

Hay tiempos en los que se vuelve imprescindible volver sobre las grandes figuras, los grandes hombres, las grandes mujeres de nuestra historia como una manera de hallar respuestas a muchas de nuestras presentes incertidumbres. Es cierto que tenemos un deber esencial, imaginarnos el futuro, soñarlo, construirlo, pero también es cierto que la savia que alimentará y dará pujanza a los brotes que llegarán viene de atrás.

Viene de lejos y que no somos sino destinatarios de tradiciones, destinatarios de luchas de mujeres y hombres que nos precedieron dando pelea por un mundo mejor”.

Arakelián: “Las penumbras que jugueteaban en las paredes”

En segundo término, y a nombre de los peticionantes, hizo uso de la palabra Garaved Arakelian, quien rememoró aquel día en que el doctor José Pedro Cardozo derribó unos de los últimos muros de la dictadura.

“Recuerdo la figura de José Pedro Cardozo bajando por la calle Soriano hasta entrar hasta acá.  Y pocos minutos después decir, “¿y ahora cómo vamos a proceder compañeros?” Y recordar al compañero que tomando desde abajo de su campera una maceta dijo, ‘con esto, compañeros’.

José Pedro comenzó a demoler esa tapia. En ese gesto de rabia, de bronca, que sin dudas tiene José Pedro en ese momento, es una figura que simboliza como lo recalcó la ministra. Sartoroti, un fotógrafo de las luchas junto con otro, con Freddy Navarro, que está acá también, captaron esos momentos. Que dejan que la memoria no se pierda y quede perenne a través del tiempo y que podamos decirle a los que vienen detrás que esto fue.

Y permítanme terminar esta semblanza, entre la memoria de la lucha y la memoria de lo que fue acá adentro, porque José Pedro fue precursor.  Y cuando entramos en una estampida, empujándonos unos a otros, porque no había luz, y había un ambiente fétido, de humedad y sobre todo de opresión, que se notaba cuando uno respiraba y comenzaron a titilar las llamas de los encendedores para iluminarnos unos a otros.

Era prácticamente imposible reconocernos en las penumbras que jugueteaban por las paredes y escuchamos voces de compañeras y de compañeros, pero no solo los que estaban ahí en ese momento: eran voces que venían desde el pasado, tocándonos el hombro y diciéndonos ‘¿a ver qué hacen ustedes?’. Eran compañeras y compañeros que habían sacrificado sus vidas en forma permanente y cuyo espíritu estaba aquí”.

Xavier: “A todos les quiero dar un enorme abrazo”

Finalizó la parte oratoria Mónica Xavier, secretaria general del Partido Socialista.

“Lo primero es agradecer que hoy están aquí, en este momento, en la puerta de la Casa del Pueblo. Para todos los socialistas es de una vasta significación, pero si ello es compartido con todo ustedes es mucho mejor. (…)

A la Institución Nacional de Derechos Humanos, a Crysol, a Familiares, a tantas organizaciones que han luchado desde el primer día para la recuperación de la memoria y para la defensa de los derechos humanos.

Agradecemos al Ministerio de Educación y Cultura, a la Comisión Especial de la Ley 18.596 por este reconocimiento histórico, por tributar a la memoria o a los integrantes de la Asociación Memoria de la Resistencia. Por promover la memoria y el nunca más terrorismo de Estado. Esta casa, nuestra casa, la Casa del Pueblo, la sede del Partido Socialista, la casa de todos los frenteamplistas, desde hoy será un Sitio de Memoria (...).

Para nosotros es un hecho histórico que nuestra casa sea considerada por el Estado parte de la memoria histórica y de resistencia a la dictadura y de lucha por la democracia.

Estado que en la ley reconoce su responsabilidad. Siento que es de una enorme significación que lo hayamos podido lograr en nuestro país.

Comentábamos con muchos compañeros de otras organizaciones de otros países que en nuestro país lo logramos mientras que en otros siguen luchando por ese reconocimiento del Estado. Aquí junto a tantos obreros, estudiantes, intelectuales, todos luchadores por las causas justas, se soñó el país que estamos y seguiremos construyendo. Aquí se tejieron lazos de solidaridad internacional además de a nivel nacional, con la mira puesta en la democracia y la paz. Este lugar simboliza eso: lucha por todas las causas justas. (…)

No fue casualidad entonces que la dictadura y el pachecato nos ilegalizaran además de cerrar nuestra Casa del Pueblo. Fue allá por el ‘67 y más o menos por el ‘70 la fecha de nuestra recuperación. Pero desde el Golpe de Estado de 1973 hasta el 22 de agosto de 1984 no se utiliza la Casa del Pueblo por momentos tapiada.

Aquel 22 de agosto, José Pedro Cardozo, marrón en mano, tiró abajo el muro dictatorial.

Dando paso a la libertad, a la libertad de un lugar fermental con ideas, con encuentros, de solidaridad, de la construcción del Uruguay para todas y todos”.