Gerardo Núñez respondió a diputado colorado que acusó al PCU y la CNT de apoyar el Golpe de Estado

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Fabricio Mato

En cumplimiento de lo que estable la ley que declaro el 27 de junio “Día de la Resistencia y la Defensa de la Democracia”, la Cámara de Diputados realizó una sesión para recordar el Golpe de Estado fascista y la resistencia del pueblo uruguayo, que tiene como una referencia central, la Huelga General de 15 días, en defensa de la democracia que hizo la CNT.

En la sesión el diputado del Partido Colorado, el mismo partido al que pertenecía Juan María Bordaberry, el presidente que dio el golpe Estado, acusó al Partido Comunista de Uruguay y a la CNT de apoyar al Golpe de Estado. Basándose en una antojadiza y tergiversada interpretación histórica, y en la interpretación que en su momento se hizo de los comunicados 4 y 7 de las Fuerzas Armadas, emitidos en febrero de 1973. Estas interpretaciones han sido contestadas múltiples veces, la última en el editorial de El Popular de la edición 429.

Pero como se insistía en omitir responsabilidades propias y tergiversar los hechos, el diputado de la 1001 y el Frente Amplio, Gerardo Núñez realizó una intervención respondiendo a lo que calificó como “falta de ética histórica”.

La intervención de Gerardo Núñez

EL POPULAR reproduce íntegramente la intervención en sala del diputado de la 1001 y el Frente Amplio, Gerardo Núñez, en homenaje a la Huelga General de 1973 y en respuesta a las afirmaciones del diputado del Partido Colorado, Ope Pasquet.

“No me había anotado para hacer uso de la palabra en este homenaje porque entendía que las palabras expresadas por los diputados (Oscar) Groba y (Luis) Puig alcanzaban para homenajear desde nuestra fuerza política esa maravillosa expresión popular de trabajadores y trabajadoras y de estudiantes universitarios, terciarios y de secundaria, como dijo el diputado Asti, pero se dijeron cosas que no se pueden dejar pasar.

Se podrá tener la lectura que se quiera respecto a los comunicados 4 y 7, pero de ahí a afirmar que el Partido Comunista o la central de trabajadores de nuestro país apoyaron el golpe de Estado, que fue cultivo para las desviaciones autoritarias en nuestro país, es un error y una falta de ética en el relato histórico que llama mucho la atención. Estas cuestiones las tenemos que señalar.

Algo que se tendría que haber citado en el día de hoy, además de los documentos que se trajeron a sala; podría haber sido la resolución de la central de trabajadores, que se tomó mucho antes de que se diera el golpe de Estado en nuestro país, cuando se dio el golpe de Estado en Brasil, que señalaba claramente que, si en Uruguay se daba un golpe de Estado, se convocaría de manera automática a la huelga general. Es decir que se tomó la resolución siete u ocho años antes del golpe de Estado en nuestro país.

Eso es parte de nuestra historia; eso es parte de lo que tenemos que señalar y decir.

Claramente, lo que hicieron en nuestro país la central de trabajadores, el Partido Comunista y el Frente Amplio fue defender la democracia y la Constitución, cosa que no todos los partidos pueden decir, cosa que no todas las organizaciones sociales pueden decir, cosa que no todos los legisladores pueden decir, porque no solo no condenaron el golpe de Estado del 27 de junio de 1973, sino que después, ante esa convocatoria que recordamos hace pocos días, la del 9 de julio, realizada con la firma del Frente Amplio y de sectores democráticos del Partido Nacional, aun en ese contexto, no acompañaron esa manifestación, esa movilización, que le decía "No" al golpe de Estado en nuestro país.

Esa es la historia viva del Uruguay, no la que quieren reescribir, recontar, resignificar; es lo que sucedió, es lo que está relatado por la vivencia de nuestro pueblo. Y, claramente, muchos de los compañeros que defendieron las instituciones democráticas, las instituciones amparadas constitucionalmente, no dejaron de tener una perspectiva revolucionaria, como tampoco dejo yo hoy de tenerla, porque quien asemeja un proceso revolucionario con un golpe de Estado no entiende, no entendió o tendrá malas intenciones al referirse a las transformaciones que requieren el mundo y la sociedad.

Yo no voy a explicar en esta sala lo que es una revolución, pero está claro que, desde nuestro punto de vista, revolución implica cambiar las cosas injustas que hoy viven miles y miles de niños en el mundo, en el planeta: el hambre, la miseria, la violencia, las guerras. Esa es una perspectiva revolucionaria, no el reduccionismo oportunista que han utilizado varios sectores políticos en nuestro país para generar terror respecto a lo que implica un proceso revolucionario. Las revoluciones son, entre otras cosas, procesos de transformación cultural y social, además obviamente de un cambio en la perspectiva económica, en el modelo económico. Es la sensibilidad: eso es revolución. Es poder mirarnos a la cara y ser capaces de entender que lo que está frente a nosotros es una persona, un ser humano. Es romper el proceso de cosificación de las personas. Eso es revolución.

Por lo tanto, defiendo esa perspectiva, y la defiendo hoy; no solo lo que se hizo en términos de defensa de las instituciones, sino esa perspectiva, que es la que hoy mi Partido y yo defendemos.

Es por lo menos una falta de respeto decir que el Partido Comunista y la central de trabajadores apoyaron el golpe de Estado. A mí no me gusta poner encima de la mesa a los muertos, los torturados y los encarcelados, pero, pregunto: ¿qué Partido, qué organización social, en nuestro país, ofrendó, en defensa de la libertad y la democracia, más presos, más torturados, más desaparecidos, más exiliados, más militantes clandestinos en la resistencia? Ninguno. Y afirmo eso solo repasando los archivos históricos de nuestro país: la cantidad de presos y de presas, los desaparecidos y su filiación político-partidaria, los desaparecidos y su ámbito de militancia social alcanzan para decir y reafirmar lo que estoy manifestando en este momento.

A mí me llama la atención que los cuestionamientos que hoy se hicieron aquí por parte de un diputado que me antecedió en el uso de la palabra vengan justamente del Partido Colorado, del que todavía no he escuchado una autocrítica seria, responsable, respecto al pachecato, el episodio de autoritarismo más importante que tuvo nuestro país previo al golpe de Estado. Llama la atención que estos cuestionamientos vengan, precisamente, del sector al que pertenecía el presidente que disolvió, en acuerdo con las Fuerzas Armadas de nuestro país, este Parlamento. Llama muchísimo la atención. Y no he escuchado, insisto, una respuesta autocrítica e histórica, que es algo que se merece el Uruguay, que se merece el país, para dejar bien claro dónde estuvo cada uno en cada momento, en cada lugar.

Por lo tanto, varios de los compañeros y compañeras que estamos en sala pertenecemos a una fuerza política que puede pararse y mirar a los ojos a los uruguayos y las uruguayas y decirles que defendió la democracia, que ninguno de sus integrantes apoyó la dictadura, que la combatió desde el primer día hasta el final. Esa fue la actitud de nuestra fuerza política. Por lo tanto, homenajeo a los huelguistas y a las huelguistas, homenajeo a los compañeros y a las compañeras, muchas de las cuales iban con sus hijos pequeños, con su familia.

Quizás para algunos quince días de huelga sea poco. Seguramente, tenga que ver con los lugares de procedencia de cada uno. Seguramente, tenga que ver con el significado que se le da a la lucha. Seguramente, tenga que ver con todo esto. Lo que sí tengo claro, y por eso el homenaje, es que mientras estos huelguistas y estas huelguistas, estos compañeros y compañeras, tomaban las fábricas, los centros de estudio, las oficinas estatales, mientras se generaba esa resistencia popular, otros optaron por silenciarse, optaron por quedarse en su casa, optaron por dar rienda suelta a los militares en nuestro país y no condenarlos.

Yo tengo la tranquilidad de pertenecer a esa fuerza política, de estar cerca de compañeros y compañeras que gestaron esa huelga general en el año 1973. Por lo tanto, creo que las cosas tienen que estar en su lugar y que el homenaje para algunos podrá haber sido excesivo, pero para otros resultará poco.

Desde mi punto de vista, aquella fue la huelga general más importante que recuerda el movimiento obrero en nuestro país, porque en ese momento no era fácil pararse frente a la policía, frente a las Fuerzas Armadas, y porque formó parte de una estrategia de lucha, de resistencia, que arrancó ese día y terminó cuando se reconquistó la democracia en nuestro país”.