¿Cambios en la Rendición de Cuentas?

El mismo día que la selección celeste se clasificaba para los cuartos de final, luego de derrotar a la escuadra de Portugal, ingresaba al Parlamento para su consideración el Proyecto de Ley -enviado por el Poder Ejecutivo- de Rendición de Cuentas y Balance de Ejecución Presupuestal, como es habitual acompañado de lo que podríamos llamar su fundamentación, o sea, el informe económico-financiero - exposición de motivos.

En primer lugar, como indicamos en notas anteriores, estos Proyectos de Ley son instrumentos de política económica, fundamentalmente -aunque no completamente- la expresión contable de la política de gasto del gobierno, que guarda como es deseable sea, cierta discrecionalidad a la hora de elaborarlo, dicho de otro modo, emana de la voluntad política. No obstante, ello, para llevar a cabo su “política de gasto” requiere recursos económicos, y éstos si provienen del desempeño de variables que el gobierno no controla estrictamente, es decir, depende del contexto macroeconómico en que se despliegue el país.

Si analizamos cuáles son estas variables de contexto, que marcan de algún modo las posibilidades de financiamiento del gasto público, enseguida advertimos que, para un país con nuestras características, pequeño, emergente quizá, y con una matriz de crecimiento muy asociada al sector exportador; se tornan relevantes, tanto la situación internacional como la regional.

En materia internacional y regional, importa -y mucho- la evolución de algunas variables relevantes para nuestra economía: las tasas de interés de referencia que condicionan el peso de nuestro nivel de endeudamiento, los precios internacionales -en especial el precio del barril de petróleo y obviamente la cotización del dólar- y la demanda externa, que condicionan las posibilidades de exportación, asociadas por cierto, a la diversificación de destinos, de productos, su contenido tecnológico expresado en términos de valor agregado, la competitividad, etc. En este sentido las señales no son muy alentadoras ni a nivel mundial, donde se elevaron las tasas de interés de los bonos de referencia, mucho menos en la región, donde nuestros países socios en el bloque MERCOSUR sufren dificultades político-institucionales que repercuten en la economía e hipotecan sus chances de despegar de una vez por todas, al contrario, muestran permanentemente signos de debilidad e incertidumbre que conllevan deterioro en sus cuentas fiscales (mayores niveles de déficit y de endeudamiento).

Nuestro país, ha demostrado a lo largo de estos años solidez institucional, lo que le ha permitido superar entre otras cosas una de las peores crisis mundiales acontecida en el año 2008, o seguir creciendo luego de más de 15 años de modo ininterrumpido, como nunca se había registrado en la historia económica de Uruguay. No obstante ello, nuestro pequeño país padece de manera casi crónica problemas vinculados a presiones inflacionarias y de endeudamiento público, que suelen condicionar bastante las políticas económicas aplicadas, que, por algunos momentos, parecen supeditar lo social a lo económico, cuando debiera ser al revés. Esto se refleja claramente en la exposición de motivos de esta Rendición de Cuentas, el hecho de que para preservar los “equilibrios” y los avances logrados en materia de bienestar social, es imperativo no afectar algunas cuentas, en particular, el déficit fiscal.

Ciertamente el déficit fiscal se cubre con deuda, por ello, se debe mirar con atención cuando los gastos superan a los ingresos. Pero más importante aún, es analizar con detenimiento si la deuda que se registra es sostenible. Para ello, importa, tanto su magnitud como su relación con el crecimiento económico. Parece, al menos intuitivamente, aceptable pensar que en la medida que crecen nuestros ingresos podría eventualmente crecer nuestro nivel de endeudamiento, pero ahora resulta claro que lo que es relevante es la relación entre lo uno y lo otro. Por ello, hablar de déficit, como deuda, si es sostenible, no es revelador de su peso real. Seguramente, por ello, muchos analistas sostienen que el nivel de déficit si bien supone un llamado de atención, no parece tornarse excesivo o grave, lo que podría permitir concluir, que su ritmo de desaceleración como esta previsto en la exposición de motivos, como objetivo del gobierno, podría ser menor y de este modo, liberar mayor cantidad de recursos.

La Rendición de Cuentas que ingresó finalmente al Parlamento no trajo grandes modificaciones, quizá algunas no tan difundidas, como cambio del ente recaudador, administrador y fiscalizador del Impuesto de Enseñanza Primaria y otras de similar entidad, pero menores.

Posiblemente el mayor cambio, y que tuvo entre las cuerdas su presentación hasta último momento, fue lo referido a Salud Pública. Como se recordará, la asignación original de recursos a ASSE era tan solo de 70 millones de pesos, es decir, 2,3% del total del margen fiscal incrementado, lo cual se constituía como una de las peores otorgadas por la administración de izquierda a Salud. Esto de inmediato motivo una serie de medidas llevadas a cabo por la Federación de Funcionarios de Salud Pública FFSP en rechazo, que aún se extienden. Finalmente, la FFSP fruto de una larga y sostenida, pero sobretodo justa lucha, alcanzó a mejorar significativamente la versión original, permitiéndoles firmar un preacuerdo, que los trabajadores en su conjunto deberán considerar.

Lo que no hay duda, a raíz de esta última instancia de Rendición de Cuentas -recordemos que su vigencia se extenderá hasta el fin de esta administración- es que se impone una nueva forma de discutir los aspectos presupuestales. Se discutió desde el inicio de las dificultades macroeconómicas o la escasez de recursos en primer lugar, cuando lo que debería corresponder es estudiar cuáles son las necesidades reales de financiamiento a la política de gasto impulsada, si se requieren recursos, porque si existen necesidades genuinas y legítimamente justas parece razonable considerar incluso la posibilidad de endeudarse, de lo contrario se revierte el debate, las conclusiones y sobretodo la forma de hacer una política que mejore la vida de las personas.

Lo que dejó también esta Rendición de Cuentas, que ya se encuentra en discusión en el Parlamento, es que si no es la misma que manejó originalmente el Poder Ejecutivo es porque además de existir reclamos legítimos, justos y necesarios, hay una masa de trabajadores organizados y organizaciones populares que demandan una mejor sociedad, y luchan constantemente para lograrlo. Se organizan y luchan. Cuando los reclamos surgen del pueblo y se inspiran en la necesidad de una mayor agenda de derechos, en mejor salud y educación, lo que en definitiva supone, crear las condiciones necesarias para dar el gran salto en calidad, la lucha empodera, unifica y transforma la realidad.

Los militantes de todas las horas son sujetos eminentemente políticos, quieren transformar la realidad. Quieren abolir las condiciones de explotación y construir las bases de una nueva sociedad. Se organizan y luchan, y se siguen organizando, para seguir luchando. En tanto, la búsqueda por un “mundo donde seamos socialmente iguales, humanamente diferentes y totalmente libres”, como diría Rosa Luxemburgo, siga como objetivo, habrá lucha y sobretodo luchadores.

 

¡Salud que la lucha continúa!