Democracia en riesgo: fuerte concentración de medios y de internet

La concentración de medios de comunicación y cómo afecta la libertad de expresión y la democracia fue el tema central del Foro Internacional: Concentración de medios, democracia y libertad de expresión, organizado por la UNESCO, Observacom, la Fundación Friederich Ebert y la Asociación de Prensa del Uruguay (APU), realizado el 24 de octubre en el teatro Solís.

La actividad inició con una presentación del expresidente de la Suprema Corte de Justicia, Ricardo Pérez Manrique, sobre la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual (LSCA) y los diferentes recursos de inconstitucionalidad presentados contra ese cuerpo legal. “La argumentación de la Corte fue bien clara en evitar el monopolio de los medios de comunicación, considerándolo un riesgo para la democracia”, apuntó.

Sobre su contenido, Manrique afirmó que “la ley no afecta la propiedad de nadie, no es mala y se ajusta a nuestra Constitución” y recordó que su puesta en marcha ha sido “una carrera de obstáculos”. Primero la demora en la reglamentación de la ley y segundo la dificultad para conformar los órganos contralores que están contemplados. Para Pérez Manrique aquellos que estuvieron contrarios a la ley “no contaban con argumentos válidos para sustentar la concentración de los medios”.

Los que exigen transparencia a los demás, son opacos

Por su parte, el argentino Martín Becerra OBSERVACOM presentó la investigación: “La concentración infocomunicacional en América Latina en el siglo XXI: nuevos medios, menos actores” en la que se refirió a la concentración excesiva de medios y de las nuevas tecnologías de la información (TIC), que tiende a la unificación de líneas editoriales, genera conflictos de intereses y lesiona el pluralismo, afectando la diversidad. “En los últimos años registramos que la concentración tiene un proceso de conglomerados creciente” explicó y fue enfático al señalar que: “el sector de la comunicación y la internet suele exigirle transparencia al resto de los actores sociales, pero es absolutamente opaco cuando se trata de sí mismo”.

Becerra dijo que para la realización de la investigación utilizaron la metodología CR4 que permite medir el índice de concentración en cada país a partir de los cuatro grupos o actores principales en la esfera de los medios. En América Latina la concentración de medios de comunicación es tan alta que desborda el sistema de cuatro como base, “nos enfrentamos a una hiper concentración”, aseveró.

También explicó que existe una creciente convergencia entre medios y telecomunicaciones y que los fuertes vínculos políticos y comerciales entre los dueños de medios y los sectores política y económicamente poderosos en cada país afecta la diversidad de contenidos y enfoques. Becerra también se refirió a que las nuevas plataformas no suelen estar reguladas por el Estado y calificó esta situación como “un agujero negro” al que debería prestarse atención.

¿Y qué pasa con la concentración en la Internet? Aún peor…

El investigador brasileño Joao Brant presentó el estudio “La concentración en la economía digital y sus efectos sobre la libertad de expresión”. Los datos primarios de la investigación indican que más de la mitad de la población del mundo no tiene acceso a la Internet y que la penetración depende del grado de desarrollo de cada país. Así, en los países desarrollados se registra un 81% de penetración, 40% en los países en desarrollo y 15% en aquellos con menos desarrollo. “El promedio global es de 47,1%” sostuvo Brant.

“En las Américas, el 35% de las personas no utiliza internet y, aproximadamente, la mitad de los países de la región tienen más del 50% de la población sin acceso a la red”, indicó. Además, dijo que lo que predomina es una dominación de carácter monopolista en los servicios principales de búsqueda y en las redes sociales y que no hay control sobre el flujo de información global, las bases de datos y los ingresos por publicidad, lo que se traduce también en una baja contribución tributaria en todo el mundo y en riesgos de uniformización cultural.

“Los intermediarios de búsqueda de Google tienen casi un monopolio con más del 92% de penetración, Facebook tiene lo mismo en las redes sociales. Esto se ha mantenido con una política de adquisición de parte de Google y Facebook de otros servicios y plataformas”, sostuvo Brand, quien explicó que estamos frente al “petróleo del siglo XXI”, con el “manejo de las bases de datos y la absorción de los ingresos de publicidad que recibían los medios”.

Esta concentración tiene un impacto directo sobre la libertad de expresión ya que permite la remoción, desindexación o bloqueo de contenidos por presión de los Estados y actores privados; la priorización de contenidos informativos, ideas y opiniones y el silenciamiento de voces diversas, así como la transferencia de recursos nacionales hacia economías centralizadas, finalizó el investigador brasilero.

¿Y Uruguay?

Nicolás Thevenet se refirió al estudio “El mapa de la concentración mediática en Uruguay” que realizó junto a Facundo Franco, Fernando Gelves y Gustavo Gómez, en el que se profundiza sobre los tres grandes grupos mediáticos nacionales y los de tres departamentos: Durazno, Rocha y Lavalleja.

El Grupo Romay: cuenta con canal 4 de Montevideo, canal 8 de Rosario, canal 4 de Dolores, canal 3 de Colonia, canal 12 de Maldonado, Radio Cero en Montevideo y Maldonado, una FM en Colonia, un servicio de televisión para abonados en Maldonado y comparte la propiedad con los otros grupos mediáticos como en el caso de Equital y Multiseñal. Este grupo tiene la propiedad sobre 11 emisoras, y es el que tiene más concentración hasta ahora.

Grupo Fontaina-De Feo: hubo cambios en los últimos años, con un proceso de cesión de la propiedad sobre todo a través de la familia De Feo y donde se erige la figura de Martín Villar, quien aparece manejando la programación de canal 10 y TCC de Montevideo. Tienen la propiedad de otro canal de cable en La Paz y Las Piedras de Canelones, Cablecolor, San Carlos satelital. La señal A más B, más las compartidas ya nombradas. Además, cuenta con Radio Carve y Nuevo Tiempo.

Grupo Scheck- Cardozo: los investigadores detectaron movimiento entre las familias, (excepto en el caso del diario El País). Cuentan con Canal 12, Nuevo Siglo en Montevideo, Semanario Búsqueda y diario El País. Es el único que tiene propiedad cruzada entre televisión y prensa. También tiene empresas compartidas con los otros grupos.

Durazno. Aparece la familia hermanos Rielli, hace tiempo no era el grupo que concentraba la mayor cantidad de emisoras, tenía solo dos, pero ahora cuatro de los seis medios de comunicación abiertos de AM, FM y TV son propiedad de esta familia. Tienen fuertes vínculos políticos y comerciales vinculados al sector ganadero.

Lavalleja. La familia Falco hoy en día tiene más de 50 años dedicada al negocio de los medios de comunicación y cuenta con la Emisora del Este en Minas, FM Federal, Canal 13 y Minas Cable Visión.

En Rocha, las familias Benítez y Fajián, tienen cuatro emisoras FM, dos televisoras comerciales y tres empresas para abonados que tienen cobertura en prácticamente todo el departamento, con siete señales en varias localidades.

Por su parte, Gustavo Gómez indicó que: “si se confirma que estos grupos tienen más medios de los que deberían, en enero del 2019, tienen que desinvertir para cumplir con los límites legales. No es fácil cambiar esta realidad en medios que tienen poder no solo en los medios, sino también en lo económico y político, que los lleva a defender esos privilegios que detentan hace décadas”.

El relator especial de libertad de expresión de la OEA, Edison Lanza, afirmó que con la nueva ley de servicios audiovisuales (LSCA) hay una “oportunidad de implementar límites razonables que no van a destruir los medios de comunicación.  La ley es importante y que la oposición no quiera crear el Consejo de Comunicación Audiovisual (CCA) es un gran error porque existen garantías”.

En la actividad la presidenta de APU, Victoria Alfaro, hizo referencia a un estudio de la Federación Internacional de Periodistas que indica que “las condiciones en que los trabajadores de los medios de comunicación se desempeñan se ven fuertemente afectadas por la monopolización de la fuente laboral y quedan subordinadas a los intereses de los grupos comerciales y financieros que controlan los grandes medios”.

Alfaro expresó: “Como la mayoría de los sindicatos de la región, la APU ve con gran preocupación este escenario que contribuye a un deterioro del mercado laboral, al multiempleo y a la multifunción de los periodistas que deben realizar más tareas por el mismo salario. Una reciente encuesta de Quatromanos indica que el 58% de los periodistas uruguayos trabajan entre 8 y 10 horas y un 31,6% más de 10 horas diarias”, concluyó.

Carmen Maturana