Empleo, salarios y precios en la coyuntura

De acuerdo al último dato publicado por el INE respecto a la evolución de los salarios (agosto de 2017), el poder adquisitivo de las remuneraciones mantiene la tendencia creciente de los últimos meses (medido en promedios anuales) con un crecimiento de 2,8% interanual (es decir, en el promedio del último año móvil respecto al año móvil anterior). Esta evolución general se compone de un crecimiento de los salarios del sector privado algo superior a la de los públicos en el período (3,1% y 2,4% respectivamente).

Es el catorceavo mes consecutivo de evolución al alza, tras la fuerte desaceleración de los salarios que se produjo hacia mediados del año 2016. 

Esto a su vez se vincula con la tendencia de los precios al consumo. La inflación interanual ha crecido en setiembre por segundo mes consecutivo, pero ubicándose por debajo del 6% como se viene dando desde hace ya varios meses. En cuanto a los componentes de la inflación, la baja del ritmo del crecimiento de precios en estos meses se explica principalmente por los rubros de carácter transable, es decir, por la dinámica internacional más que por la dinámica interna de la economía. Allí tiene una incidencia importante la fuerte desaceleración en los precios de los alimentos.

Con respecto al desempleo, que viene siendo la principal preocupación a nivel del mercado de trabajo (frente a una inflación moderada y salarios en crecimiento), se percibe una mejora de ese indicador en los últimos meses. Tras el pico de marzo, donde la tasa de desempleo se ubicó en el 9%, dicho indicador fue disminuyendo hasta un guarismo de 7,6% en julio (último dato). No obstante, esta caída en el desempleo no responde a una recuperación del empleo, puesto que la tasa de empleo sigue mostrando una tendencia moderadamente negativa (en julio de 2017 mejoró puntualmente pero la tendencia muestra una caída tanto en 2016 como en lo que va de este año). La caída de los últimos meses en el desempleo estaría siendo explicada en mayor medida por la existencia de menos personas buscando empleo que por una mayor creación de puestos de trabajo.

Los problemas a nivel del empleo no se explican porque los salarios sean muy altos, como se plantea persistentemente desde las cámaras empresariales (los salarios en Uruguay continúan siendo bajos -en general- como para llevar una vida decorosa y la masa salarial tiene un peso en la economía inferior al que tuvo en gran parte de la historia del país) sino por cuestiones más estructurales, que tienen que ver con la matriz productiva y cómo se inserta nuestra economía en el contexto mundial.

Hacia esos cambios estructurales hay que apuntar, mientras en el camino se desarrollan políticas de empleo de diverso tipo que pueden paliar de forma transitoria las situaciones planteadas.

* Por Bruno Giometti