Lo golpearon con un rebenque por reclamar horas extras, en la estancia Flor de Ceibo en Salto

La denuncia de un peón de Salto sobre maltratos físicos, fue azotado con un rebenque y amenazado con un cuchillo por reclamar el pago de horas extras, despertó indignación y generó condena, a la vez que sacó a la luz las duras condiciones de explotación que enfrentan las y los trabajadores rurales.

Los hechos ocurrieron el lunes 18 de setiembre a las 18:45 horas, en la Estancia Flor de Ceibo en la localidad de Estación Itapebí, Salto, a unos 50 kilómetros de la capital departamental, donde el trabajador rural Hugo Antonio Leites fue castigado físicamente tras reclamar por una extensa jornada de trabajo de hasta de 14 horas diarias.

En la denuncia presentada ante la Policía, la justicia y el PIT-CNT, el trabajador asegura que fue castigado a golpes de rebenque por un capataz, con la complicidad de su empleador, y que sufrió fractura de costillas. Adjuntó como prueba una foto en la que se ve su espalda marcada por el rebenque. El denunciante afirma además que fue amenazado con un cuchillo por el propietario de la estancia para que no denunciara lo ocurrido. El trabajador reclamó el pago de horas extra y por eso se produjo la represalia.

El propietario de la Estancia Flor de Ceibo, es Ernesto Estévez, el establecimiento tiene más de mil hectáreas. Estévez es estanciero y criador de caballos criollos que compiten en Expo Salto y en carreras de ese y otro departamento, vive en una amplia casa en el centro de la capital salteña que procede de una herencia familiar. Es afiliado a la Asociación Agropecuaria de Salto e integró la directiva de la Sociedad de Criadores de Caballos Criollos del Uruguay, actualmente es suplente de la Comisión Fiscal de dicha entidad. El capataz es Paolo Rodríguez.

La denuncia fue realizada días después, cuando el trabajador que no aguantaba el dolor se fue a atender. Los trabajadores del servicio médico constataron las lesiones y recomendaron la denuncia.

En la denuncia, el trabajador asegura que tanto el capataz como el empleador omitieron prestar cualquier tipo de asistencia. "Recibí castigos físicos propios de la esclavitud, pero a pocos kilómetros de Salto en pleno siglo XXI".

El hecho salió a luz recién el 26 de setiembre, cuando fue denunciado públicamente por la Unión Nacional de Asalariados, Trabajadores Rurales y Afines, UNATRA, el Plenario del PIT-CNT de Salto y la diputada del Frente Amplio del departamento Manuela Mutti.

Finalmente se sustanciaron varias denuncias, un reclamo patrimonial por daños y perjuicios y el pago de lo adeudado por el empleador, lo que se suma a la denuncia penal y a la denuncia realizada ante el Ministerio de Trabajo.

La Justicia había determinado una audiencia dentro de diez días, pero dada la denuncia pública y el repudio generalizado los tiempos se adelantaron. El miércoles declararon en el Juzgado de Salto, rodeado de medidas de seguridad, el peón, el capataz y el estanciero.

El capataz, según trascendió en La Diaria dio una versión diferente de los hechos, dijo que “en un momento dado le ordena a Leites que fuera a encerrar los vacunos para darle la ración de engorde. Cuando va a ayudar a Leites, este le dice: ‘No trabajamos de noche’, a lo que el capataz le responde que no comience con sus comentarios, que si no le servía la changa que se fuera. En ese momento Leites le dice: ‘Alcahuete, que parecés un cuzco detrás del patrón, ragalau, trabajando para los gringos’. Después se originó una pelea en la que él recibió un golpe en el rostro que le produjo un sangrado y un golpe en un brazo, no concurrió a ningún lugar médico para constatar lesiones, tampoco realizó denuncias en dependencias policiales”.

Leites, el peón, ratificó la denuncia en el Juzgado, dijo que lo hacían trabajar de domingo a viernes jornadas de 14 horas y rechazó rumores de que el enfrentamiento se debió a otras razones. “Vamos a ir hasta las últimas consecuencias por mí y por otros que jamás denunciaron”, dijo Leites en la puerta del juzgado.

La jueza ordenó una reconstrucción de los hechos en la estancia y una pericia psiquiátrica para el capataz.

El ministro de Trabajo, Ernesto Murro, apenas conocida la denuncia se comunicó con el trabajador agredido y ordenó una inspección de la estancia. Murro dijo que los resultados se los van a brindar a la justicia, pero adelantó que “no se cumplen las condiciones laborales”.

Leites denunció que además de jornadas de 14 horas, a veces sin descanso, dormían en un colchón húmedo en un galpón y la comida era muy mala.

No es un hecho aislado

Dirigentes de la UNATRA afirmaron que lo sucedido en la Estancia Flor del Ceibo, se suma a una serie de hechos de extrema gravedad que son considerados como “una actitud represiva, retrógrada, inaceptable, inadmisible,” y anunciaron que irán “hasta las ‘últimas consecuencias”.

César Rodríguez, integrante de la dirección nacional de la UNATRA dijo que este caso salió a la luz pública “porque el trabajador tiene lesiones graves, pero no es el primero ni el único”. Según testimonios que recabaron desde la UNATRA en la zona, en el establecimiento de Estación Itapebí “ya han existido una serie de abusos”. Asimismo, el dirigente remarcó la necesidad de denunciar “la serie de abusos que han existido en distintos establecimientos del país, incluso la muerte de un trabajador el año pasado en Pueblo Quintana”. Rodríguez mencionó los hechos sucedidos este año en el sector del arroz, como el de un administrador que pretendió estrangular a un peón delegado de Sindicato Único de Trabajadores del Arroz y Afines (SUTAA), en la entrada al arrozal, “y también hubo una amenaza con arma blanca en el departamento de Treinta y Tres a un delegado de SUTAA”.

Rodríguez dijo que tiene la certeza de la existencia de otros casos de abusos en el medio rural, pero que no son denunciados por temor a represalias o directamente porque sienten la presión de la pérdida de trabajo. “Ellos muchas veces viven en el predio, en el establecimiento y si reclaman temen perder hasta el lugar donde duermen”. Según Rodríguez, las condiciones de “sometimiento se provocan desde el mismo momento que los patrones saben que los tienen bajo el mismo techo y lo hacen pesar”.

Según la UNATRA, existe un vacío legal y no es admisible que una empresa que es responsable de este tipo de prácticas “luego siga operando como si nada, como si acá no pasara nada”. Rodríguez explicó que “si bien hay un listado de empresas infractoras no sirve para nada, no se utiliza para nada, puede seguir exportando, seguir recibiendo subsidios, y todo lo que quiera porque acá no pasa nada”.

Denunció que aquellos patrones que violan las normativas laborales y apelan a todo tipo de recursos de explotación del personal en los establecimientos rurales “tienen hasta previsto en sus presupuestos como si fuera un gasto la posibilidad de alguna sanción”.

 

 

Condenas

El Secretariado Ejecutivo del PIT-CNT aprobó una declaración en la cual "repudia la brutal agresión recibida por un trabajador rural en la localidad de Estación Itapebí, departamento de Salto, por parte del capataz y el dueño de la estancia Flor de Ceibo. El reclamo por las malas condiciones de trabajo, incluidas las largas jornadas que se le exigían hasta 14 horas diarias desataron la furia de la patronal, quienes lo atacaron con un rebenque".

La dirección de la central sindical entiende que este hecho es intolerable, ya que "se quiere imponer de forma violenta un trabajo esclavo. Estas son algunas de las patronales que después pretenden levantar denuncias ante la OIT por la supuesta vulneración de sus derechos".

El Frente Amplio, a través de su bancada parlamentaria y la Comisión de Asuntos Sociales emitió un comunicado repudiando los hechos y reafirmando el compromiso para "velar por el contralor imprescindible para el cumplimiento de toda la normativa vigente" y manifestó el compromiso de "estar atentos a las acciones que los organismos competentes en la materia, están desarrollando, tanto a nivel del PE, como del PJ, e impulsaremos un tratamiento parlamentario en las comisiones correspondientes, esperando que se tomen las medidas correspondientes a la mayor brevedad y celeridad posible". 

Por otra parte, en la tarde del martes, la Asociación Rural del Uruguay (ARU) emitió un comunicado repudiando “absolutamente y con total severidad todo acto de violencia” y exhortando “al cumplimiento estricto de las normas laborales vigentes y, por sobre todo, al respeto de la persona del trabajador rural y sus derechos”.

“Velamos para que todas las diferencias o conflictos en el plano laboral que no sean solucionados por acuerdo de partes, sean dirimidos por las vías y en los ámbitos correspondientes”, agregó la ARU.

(Con información del portal Salto al día, La Diaria, el portal del PIT-CNT y elaboración propia)