La economía en el 2do trimestre de 2017

La semana pasada fue publicado por el Banco Central del Uruguay (BCU) el informe de cuentas nacionales, correspondiente al segundo trimestre del corriente año. Esta información es de suma importancia para el análisis de la coyuntura macroeconómica, dado que recoge cómo ha evolucionado recientemente el valor total generado en la economía (medido a través del Producto Bruto Interno, indicador que se construye mediante una metodología específica) así como también cuales fueron los sectores de actividad y los componentes de la demanda agregada que han contribuido al crecimiento económico y cuáles han caído en el período.

Tras una década de tasas de crecimiento económico muy importantes para lo que es la historia de nuestro país y un bienio 2015-2016 en que la economía tuvo una situación de desaceleración (virtual estancamiento) de la producción, los datos parecen mostrar que en lo que va de 2017 se asiste a un repunte de la actividad económica. En el segundo trimestre de este año la economía creció un 2,8% respecto a igual trimestre del año previo. Por otro lado, en comparación con el trimestre anterior, la economía tuvo una caída de 0,8% (quitados los efectos estacionales) lo que indica que el repunte había sido más fuerte en el primer semestre que en el segundo. La mayoría de las estimaciones indican que el PBI crecerá por encima del 3% en este año.

Con respecto a los sectores de actividad, se aprecia que, de los que crecen, hay algunos que mantienen una fuerte expansión que viene desde hace un período significativo y siguen explicando parte importante del crecimiento económico (transporte, almacenamiento y comunicaciones) y otros que muestran un repunte en 2017 tras dos años complicados (comercio y actividades primarias). Por su parte, los sectores que siguen en caída son la construcción y la industria manufacturera (aunque en este último caso se explica en este trimestre por la caída en la producción de ANCAP).

Esta realidad sectorial puede estar explicando la aparente paradoja de que a pesar de la que la economía crece se siguen destruyendo empleos y aumenta lenta pero sostenidamente el desempleo. Crecen sectores más intensivos en capital físico, tecnología o recursos naturales y decaen los que son más intensivos en empleo. En los últimos dos años (promedios semestrales) la tasa de desempleo abierto subió 1 punto porcentual y como contrapartida, la tasa de empleo descendió también 1 punto. Según declaraciones del ministro de Economía y Finanzas, Danilo Astori, entre el primer cuatrimestre de 2015 e igual período de 2017 se perdieron unos 40.000 puestos de trabajo.

Con respecto a los componentes de la demanda, los datos muestran que los que tuvieron variación positiva fueron el consumo privado y las exportaciones (en el caso de las ventas al exterior, principalmente bienes primarios como soja, carne y arroz, así como servicios turísticos). Por su parte, los componentes de la demanda que han caído en el segundo trimestre de 2017 son el gasto corriente del gobierno (levemente) y la formación bruta de capital, sobre todo la asociada al sector público.

Estos elementos parecen dar cuenta de un diferencial que permite a nuestra economía seguir creciendo en contraste a una región en franco retroceso. Los precios internacionales han repuntado respecto al piso de 2015, pero eso es un efecto que juega en toda la región positivamente; el diferencial uruguayo puede venir por el lado del mantenimiento e incluso expansión (aunque moderada) de los ingresos que se vuelcan al mercado interno (en contraposición a los países de la región que están procesando un fuerte ajuste regresivo sobre los ingresos de la mayoría de la población). Por otro lado, si bien la inversión en las empresas públicas (elemento dinamizador de la economía) ha bajado en los últimos dos años respecto al pico máximo de 2013-2014, se mantiene en niveles importantes (aproximadamente similares al promedio del período 2009-2012).

El desafío que se presenta es como aprovechar este repunte de algunos aspectos de las condiciones internacionales, para revertir la pérdida de empleos y avanzar en la creación de puestos de trabajo de calidad, generando competitividad genuina de la economía (no sustentada en la rebaja de costos salariales, sino en mejoramiento de procesos productivos, innovación, calificación de los trabajadores), al mismo tiempo que se da un nuevo impulso al proceso de reducción de la desigualdad de los ingresos (crecimiento de los salarios con especial prioridad para los salarios más bajos). Todo esto cortado transversalmente por la necesaria profundización de lo público y las formas de producción no capitalista en la economía, en contraposición a la lógica de la ganancia privada.

 

* Por Bruno Giometti