La de todos los días

  • Publicado en UJC

Hace 62 años los jóvenes le ponían nombre a organizarse por el socialismo, nacía la Unión de Jóvenes Comunistas, y el pasado 9 de setiembre lo celebraron, en Montevideo, con un emotivo homenaje.

“¿Por qué estas en la UJC?”. Esa fue la pregunta sobre la que decenas de jóvenes conversaron el pasado 9 de setiembre en el brindis de festejo de los 62 años de la Juventud Comunista. Luego de sobrepasada la timidez inicial que puede dar hablar de uno mismo, muchos jóvenes contaron cómo fue su acercamiento con la UJC, comenzando con el acercamiento a la política, muchas veces desde la niñez, ya sea en conversaciones familiares, en el marcado recuerdo de lo que fue la victoria electoral del 2004, o el verse obligados a entender cosas muy complejas desde muy pequeños durante una crisis que el país jamás olvidará.

Siempre en primera fila

Si bien cada una de las historias de quienes han sido y son parte hoy de la Juventud es diferente, ésta es una generación marcada por dos hechos: la peor crisis que sufrió el pueblo uruguayo en el 2002, y la victoria del Frente Amplio en las elecciones presidenciales del 2004. Cada uno de los relatos contados el pasado sábado dejaba ver como estos acontecimientos hicieron florecer en cada joven sentimientos e ideales que los llevaron, a más adelante, tener la certeza que su lugar y el lugar desde donde cambiar el mundo, era la UJC. En el recuerdo de los comedores barriales, y de cada mecanismo que los barrios encontraban para poder ayudarse entre todos, se explicó que toda una generación entendiera a la solidaridad como el accionar colectivo para ayudarse mutuamente. En la comparación de las condiciones de estudio, del estado edilicio de liceos y escuelas, antes y después del triunfo del Frente Amplio, se encontró un simple ejemplo de cómo no todo es lo mismo, de que las cosas sí mejoraron. Cada compañero pudo transmitir de manera cálida, y cercana, como vivieron dos hechos que cambiaron al país, pero que marcaron a una generación, la marcaron para entender que vale la pena no conformarse e intentar cambiar todo lo que debe ser cambiado.

La Juventud Comunista, embanderada siempre en la solidaridad, en la unidad, y en la importancia del colectivo, tiene hoy en sus filas compañeros que le ganaron al discurso individualista que impuso la derecha en los 90, y que desde temprano aprendieron que solos no se puede, y que a este sistema solo se le puede hacer frente si el pueblo está unido, y vivieron ese triunfo, esa victoria, cuando nuestro Frente Amplio llegó al gobierno. Todos los que hablaron, en su historia de cómo habían llegado a la UJC pasaron por el Frente Amplio, y se tomaron el tiempo de también decir qué es el Frente Amplio para ellos, porque eso es también para la UJC toda. No es solo una herramienta para disputarle el gobierno a la derecha, el Frente Amplio es el proyecto del pueblo, es el pueblo construyendo día a día un país donde todos los postergados por los gobiernos conservadores tienen un lugar. El Frente Amplio es esa colcha de retazos que trajo dignidad a un país que estaba sumergido, y su unidad es algo que se debe cuidar, porque en la unidad del Frente Amplio está la unidad de nuestro pueblo. Porque al Frente debemos construirlo día a día, para poder construir un país más justo, y la UJC  ha estado siempre en esa construcción, y sus militantes son, como ellos mismos lo expresaron, profundamente frenteamplistas.

Muchos otros compañeros contaron cómo se acercaron cuando tuvieron que compartir diferentes espacios con otros militantes de la Juventud, cuando estuvieron codo a codo con ellos, y vieron como la UJC siempre estaba, en cada lucha y reivindicación del pueblo. En el movimiento estudiantil, en los sindicatos, en los barrios, porque como diría un eterno miembro de la Juventud, “para encontrar a la UJC hay que ir a donde se está luchando, porque donde hay lucha, está la UJC”, y viendo como eso era una realidad entendieron que la Juventud era un lugar de construcción, y que en sus filas estaban aportando en el combate por un mundo más justo.

El corazón templado

Y luego de cada historia de cómo llegaron a las filas de la Ujotacé, llegaban las anécdotas, unas más graciosas, otras con un dejo de tristeza, pero en todas se llegaba a una misma conclusión: “somos una gran familia”.

Es que desde el momento te unís a la Juventud nunca más vas a estar solo, porque los camaradas son más que compañeros de militancia. Claro que todo esto puede sonar como un cliché, y me perdonara usted lector pero es que en esto no me puedo sacar mi camiseta de militante de la UJC, porque además esto no se puede explicar a menos que dejemos que nos invadan las emociones, y tal vez muchos se ofendan pero es que cuando dicen que si no fuiste parte de la UJC no lo entendés, es verdad. Porque ¿cómo lograr explicarle a alguien esa certeza de que no importa lo que pase no vas a caer? Porque ser parte de la UJC es eso, saber que siempre, no importa quien sea, va a haber alguien para ayudarte, y no importa con qué, porque creer que la vida de la UJC pasa solo por lo político es un gran error. Todos y cada uno de nosotros hemos vividos momentos donde nos sentimos perdidos, y en cada uno de esos momentos han estado los camaradas, ha estado la Juventud Comunista, siendo un apoyo, siendo el lugar donde construir y construirnos.

La UJC es escuela de comunismo decían y enseñaban los fascistas durante la dictadura, debió ser lo único en que tenían razón, es escuela de comunismo, no solo por los estudios teóricos, lo es fundamentalmente porque nos enseña a vivir dando nuestra vida cada día en la construcción de un mundo más libre, nos enseña a vivir como pensamos, porque aprendemos a sentir cada injusticia como propia, aprendemos a no estar solos, aprendemos a construir colectivamente, a que juntos somos más, y a que unidos los logros conseguidos son mejores. Sí, la UJC es una hermosísima escuela de comunismo, y también lo es de humanidad. Quien es parte de la UJC no se arrepiente nunca de serlo, porque estar en la Juventud Comunista es no terminar en uno mismo.

Mariana Arias