100 años Gerardo Cuesta

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Emotivo homenaje en la Cámara de Diputados

Omar Cazarré

La Cámara de Diputados homenajeó a Gerardo Cuesta, histórico dirigente de la CNT y del PCU, con motivo de los cien años de su nacimiento.

En setiembre de 1917 nacía Gerardo Cuesta. Dirigente histórico de la UNTMRA, fundador de la CNT, diputado obrero por la 1001 y el Frente Amplio, organizador de la Huelga General, preso, torturado y asesinado por la dictadura fascista. Una referencia ineludible en la historia del movimiento popular, junto a tantos y tantas compañeras.

Cien años después de su nacimiento, la Cámara de Representantes le realizó un homenaje el pasado miércoles, con la presencia de familiares, militantes sindicales de ayer y hoy, compañeros y compañeras de lucha de todas las horas.

Entre las intervenciones de los legisladores, como las del socialista Carlos Cachón, el diputado del PVP Luis Puig, la diputada suplente de Florida, Ilda Sironi, e incluso las de Iván Posada del Partido Independiente y Fernando Amado del Partido Colorado, se destacaron las de los compañeros Óscar Groba y Carlos Varela.

Groba, diputado por el Movimiento de Integración Frenteamplista, que integra el Espacio 609, fue dirigente sindical metalúrgico, al igual que Gerardo Cuesta, y realizó una emotiva semblanza en la que remarcó la faceta humana, moral, ética y política de Cuesta, relatando su papel protagónico en la unificación de los gremios metalúrgicos, su rol como diputado obrero y su inclaudicable compromiso militante con su pueblo.

Por su parte Carlos Varela, de Asamblea Uruguay, destacó el papel de esa generación de militantes sociales y políticos, entre los que se encontraba Gerardo Cuesta, que lucharon más allá cuál del destino que esa lucha podía tenerles reservado. Llamó a mantener viva su memoria, como una obligación y una necesidad histórica, para no permitir que otros, en lugar del pueblo, escriban o reescriban la historia donde unos fueron protagonistas de la lucha por la democracia, mientras que otros, por acción u omisión, fueron cómplices de la dictadura.

“Luchó por la liberación de nuestro pueblo”

Gerardo Núñez, diputado del Espacio Avanzar en Democracia, también hizo uso de la palabra en el homenaje. Aquí su intervención completa:

“Agradecer especialmente y saludar afectuosamente en esta tarde de homenaje a Gerardo a sus familiares, a sus amigos, a sus compañeros. Saludar especialmente la presencia del Secretario General del Partido Comunista, el compañero Juan Castillo. También la presencia de un dirigente histórico de nuestro Partido, que compartió la cárcel junto a Gerardo Cuesta, nuestro compañero Jorge Mazzarovich. Saludar también especialmente al Secretario General del PIT-CNT, referente del sindicato metalúrgico, nuestro compañero Marcelo Abdala. Saludar la presencia de cada uno y cada una de las compañeras que nos acompañan, al igual que este hermoso gesto que han tenido para con este homenaje y con la historia del movimiento popular el Ministro Ernesto Murro y el Senador Marcos Carámbula.

Muchas características podríamos hoy destacar de Gerardo Cuesta. Muchas horas podríamos dedicar a contar anécdotas, esos pormenores de la vida, de los momentos más felices que atravesó este hombre junto a tantos y tantas compañeras, pero también aquellos momentos tan tristes, tan oscuros, por los cuales también le tocó atravesar. Un hombre de una paciencia fundamental, de esa paciencia equilibrada, que combinó de manera casi perfecta la flexibilidad, pero al mismo tiempo una firmeza en los principios, en el horizonte estratégico a recorrer, en el camino de la transformación revolucionaria, en ese camino de la unidad del movimiento obrero en toda su dimensión y complejidad.

Primero forjador de la unidad en su rama, cuando existían tres gremios, conformando finalmente luego de procesos arduos, de procesos de debate teórico y de luchas muy profundas en nuestro país, esta hermosa herramienta que hoy se llama UNTMRA. Pero que sin lugar a dudas fue la antesala de grandes acontecimientos históricos en nuestro país, de la forja de herramientas unitarias en todos los niveles, en el nivel sindical, social, pero también en el nivel político, aportando su granito de arena para construir herramientas que dieran pelea en el conjunto de la esfera de la lucha de clases, en todas sus dimensiones.

Un equilibrio que todos los compañeros y compañeras destacaban. Un hombre que lograba ser firme en sus posiciones, en dar discusiones duras, de enfrentamientos duros en términos ideológicos, pero nunca perdiendo esa calidad humana, esa fraternidad, y ese era uno de los motivos por los cuales tantos lo respetaban y lo admiraban. Esas características que hoy tal vez no sobren, pero que sin dudas es importante rescatar y ponerlas hoy a la luz de las actuales circunstancias para no marearnos frente a los escenarios, frente a las dificultades que nos toca atravesar.

Un equilibrio para conversar, para tejer, para zurcir, para atar con las distintas corrientes sindicales, aún aquellas que mostraban posiciones muy diferentes en el accionar social. Un compañero que además de ser un militante sindical, de la primera línea de nuestro movimiento obrero, integró las filas del Partido Comunista. Un hombre que fue encerrado por sus ideas, un hombre que organizó la Huelga General de 1973, que trabajó codo a codo con los demás sindicatos que también querían frenar a toda costa la embestida de la Dictadura en nuestro país. Un hombre que militó en la clandestinidad sabiendo que podía pagar muy caro el oponerse al poder, el oponerse a los que en aquellos momentos usurpaban los poderes democráticos en nuestro país. Un hombre que pasó por las condiciones de encierro más extremas que nos podamos imaginar; que pasó por El Infierno, que luego fue trasladado al Cuartel de La Paloma, donde recibió las torturas más salvajes e inhumanas que nos podamos imaginar. Nos queda entre nosotros todavía, y ojalá por muchos años más, uno de los compañeros que estuvo junto a él encerrado en ese cuartel. Que recibió como castigo, por pertenecer al Partido Comunista, la orden de los militares para que estos compañeros, Gerardo Cuesta, Jorge Mazzarovich, murieran de hambre. Y los salvó su convicción inquebrantable, pero también el amor de sus familias, que como podían les arrimaban algunos complementos vitamínicos para que no murieran, aun a riesgo de ser ellos también encerrados y encarcelados.

Cuando fueron trasladados seis compañeros de este cuartel hacia el Penal de Libertad, solo tres sobrevivieron. Los compañeros que los recibieron en el Penal no los conocían. Gerardo Cuesta y otros más, fruto de ese castigo inhumano y salvaje de aquellos que solo a través del odio pueden llevar adelante estas medidas, fueron entregados al Penal pesando 40 kilos. Ni siquiera el responsable del Penal de Libertad los quería recibir porque sabía que estaban en una situación de salud extremadamente delicada.

Ese hombre, Gerardo Cuesta, que luchó por convicciones revolucionarias, que lucho movido por el amor, por la pasión, nunca perdió de vista en última instancia el motivo por el cual luchamos, por el cual entregamos nuestros mejores momentos a la causa emancipatoria. Trillaba con los compañeros y debatía sobre grandes temas políticos e ideológicos, pero también, con sus manos, construyó creativamente en el Penal un tablero de ajedrez. Un ajedrez hecho con migas de pan y pedazos de fósforos, que hoy está guardadito en un lugar de mucha jerarquía, en un lugar que recuerda esta lucha, que recuerda las condiciones y las situaciones más cotidianas de un luchador social; allí está en el sindicato metalúrgico, en recuerdo y en homenaje a este compañero.

Para terminar, contar una breve anécdota que nos trasladó un queridísimo compañero que compartió también con Gerardo Cuesta la cárcel y el encierro, el compañero “Púa” Tutzó, que tenía tareas en la panadería del Penal junto a Gerardo. El último día que lo vio con vida, cuando lo trasladaban al Hospital Militar por las condiciones de extrema vulnerabilidad de su salud, Gerardo Cuesta lo miró a los ojos y le dijo que no sabía si iba a volver, y que rápidamente encontraran un compañero que suplantara su labor en la panadería para no cargar al resto de los compañeros con las tareas que él no podía hacer.

Este fue Gerardo Cuesta. Este fue un hombre que peleó por la liberación de nuestro pueblo. Un hombre que resistió, un hombre que enfrentó a la dictadura, pero que nunca jamás se olvidó de aquella condición más cotidiana de la vida, que es el relacionamiento entre cada uno de nosotros. Que viva la lucha de cada uno de los seres de nuestro país que pelaron de manera incansable por derrotar la dictadura y conquistar la democracia. Que viva Gerardo Cuesta”.