¿País modelo o en la lista negra?

En el marco de la gira del presidente de la República, Tabaré Vázquez por Europa y con el eje central en el desarrollo de la 106° asamblea de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) en Ginebra, el presidente del PIT-CNT, Fernando Pereira, se refirió a distintos tópicos de la coyuntura nacional y marcó la postura de la central en relación a la negociación colectiva.

Consultado por el periodista Luis Curbelo, enviado de TNU a Suiza, sobre las señales contrapuestas que exhibe el país ante la OIT y los organismos internacionales, Pereira admitió que son visiones “contradictorias”. En este sentido dijo que Uruguay “tiene un conjunto de valores que ha desarrollado a lo largo de varias décadas como por ejemplo la ratificación de los acuerdos y convenios internacionales de trabajo, somos el primer país de América Latina y el quinto en el mundo en materia de ratificación de convenios, y eso lo hace un país diferente, porque la ratificación supone derechos laborales, derechos para los trabajadores, para la gente”. En tal sentido, el presidente de la central mencionó los logros y avances “de la legislación laborar que se ha generado a partir del año 2005”. Según la visión del PIT-CNT, los avances legislativos alcanzados en estos últimos años “son muy positivos para los trabajadores uruguayos y de hecho, la ratificación del Presidente Vázquez del derecho de huelga como un derecho firme es un asunto importante para Uruguay, no solamente porque en nuestro país es un derecho constitucional, sino que tiene su relevancia para el resto de los países en los que ese tema está en discusión”. Asimismo, Pereira adelantó que en Montevideo, al retorno de la gira, se deberá discutir con la participación de la OIT como una forma de modernizar el sistema y las negociaciones tanto en el sector privado como público. “Eso no implica ni perder derechos ya conquistados ni ceder ni un gramito el derecho de huelga”. Pereira remarcó en este último punto que se refería “claramente hacia la ocupación”. Según el informe de conflictividad, en el año 2016 se desarrollaron unas 22 ocupaciones en 172 mil empresas “mientras que nosotros discutimos este tema como si fuera el más importante del país, pero incluso si tomáramos solo las empresas grandes, también sería ridícula la cantidad de ocupaciones”. Empero, recordó que “varias de las ocupaciones fueron en empresas que cerraron y dejaron a sus trabajadores en la calle, como fue el caso Fripur por ejemplo, y la ocupación es parte del derecho de huelga, por lo tanto, la vamos a defender en todos los territorios, acá en la OIT en Ginebra donde se juega un papel fundamental, un organismo tal vez poco conocido en Uruguay pero es un organismo donde se discuten las políticas tripartitas mundiales, o donde sea, porque siempre el PIT-CNT tiene un papel clave que desempeñar” sostuvo.          

Solución a la uruguaya

Como suele suceder con las misiones en el exterior, se generan distintos ámbitos formales e informales de charlas, negociación y es en ese clima a veces distendido que se pueden lograr acercar posturas o al menos, generar espacios de diálogo.

Pereira reveló que se han desarrollado encuentros con los presidentes de las cámaras de industria y comercio en este sentido, en los que especialmente se procuró trabajar en la prevención de conflictos “para tratar de minimizar la cantidad de conflictos que se generan, sabiendo que los conflictos no desaparecen en una sociedad donde hay conflictos y contradicciones de clase pero que entendemos en muchos casos se pueden tratar de evitar, se trata de buscar plazos para que las partes busquen soluciones, y mientras ese período de negociaciones sucede, que las partes suspendan las medidas que llevaron al conflicto”. Empero, el presidente del PIT-CNT sostuvo que no hubo acuerdos sustantivos que se puedan ratificar.  

En relación a las iniciativas del gobierno de solicitar una delegación de la OIT en clave de colaboración al diálogo entre las partes a nivel local, Pereira elogió la iniciativa y dijo que es una oportunidad para potenciar el diálogo entre el gobierno y los trabajadores públicos “para que esa negociación tenga mayor fluidez”. En este sentido, cuestionó que hasta el momento no han sido convocadas las ramas del sector público a pocos días del ingreso del Presupuesto al Parlamento “ni hubo respuestas por el documento presentado por los trabajadores públicos” agregó. “También acá hay un problema de diseño de la negociación colectiva”. En este sentido mencionó que mientras en el sector privado las negociaciones duran meses para arribar a acuerdos de temas salariales, así como otros referidos a la calidad del empleo, “en materia pública no pueden limitarse a quince días” enfatizó. “Me parece que esto hay que preverlo, hay que encontrar mecanismos de mayor agilidad y la OIT puede servir para agilizar esta dinámica”