La Caja Militar y su reforma. Qué se cambia y por qué. Entrevista al Diputado de la 1001 Gerardo Núñez.

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“...Un militar se puede retirar con 20 años de servicio y 38 años de edad... militares de altos rangos se jubilaron con ingresos que representan el 140 % respecto al salario que percibían, es ‘inllevable’...”

En estos días ingresó al Parlamento el proyecto de reforma de la Caja Militar ¿ Qué impresiones te surgen?

Sí efectivamente. Lo primero a decir es que es un muy buen proyecto, en principio y en términos generales como para comenzar con el debate. Es gradual, equilibrado y razonable. Obviamente puede haber elementos para ajustar en la discusión parlamentaria. Por primera vez en décadas se propone avanzar en reformar esta Caja que claramente se encuentra en una situación de privilegio respecto a otras, y hoy no solo es insostenible financieramente sino que es inadmisible la brecha diferencial respecto a cualquier hijo de vecino. No se trata de revanchismos vinculados al pasado como se ha escuchado por ahí, sino que es un acto profundamente de justicia social. No puede ser que cualquier trabajador tenga que trabajar 30 años y tener 60 años para jubilarse, y un militar que se retira voluntariamente lo haga con 20 años de servicio y 38 de edad.

¿Cuál es la situación actual de la Caja Militar? ¿Cuáles son esas inequidades?

Hoy la Caja Militar pierde 450 millones de dólares por año; esa plata la ponemos todos los uruguayos. Esta pérdida responde a una inconsistencia de cómo está pensada la seguridad social en este tema. Es insostenible un sistema que tenga más pasivos y pensionistas que activos. En cualquier parte del mundo, los que saben de este tema, recomiendan que cada 3 activos haya 1 pasivo. Y en la Caja Militar es al revés: cada 2 pasivos hay un activo. Hay solo unos 28. 600 activos mientras que hay casi 50 mil retirados y pensionistas. Además por Montepío aportan el 13%, mientras el resto de la población aporta un 15 %; tampoco se grava todo lo que se podría denominar como partida salarial. Es tremendo.

A esto hay que sumarle las bonificaciones por años de servicio, dependiendo la fuerza en la que se desempeñó y las tareas que haya hecho. Pero además se computan años -dentro de esos 20 años- por haber cursado el Liceo Militar, el Preparatorio Naval o la Escuela de Oficiales. Pero esto no es todo. Con este sistema vigente, al momento de retirarse se vieron casos en los que militares de alto rango se jubilaron con ingresos que representan el 140% respecto al salario que percibían antes de retirarse. Esto se da porque se pueden jubilar con un rango superior al que tenían, además de contar todas las bonificaciones posibles que pueden existir, que tampoco tienen un tope, como sí existe en las jubilaciones del BPS. Todo esto hoy es imposible de llevar, ningún sistema puede sostener semejantes privilegios sin una correspondencia.

¿Cuáles son los puntos fuertes de la reforma que se propone?

En términos generales podría decir que se aumentan las edades de retiro, el retiro voluntario se podrá efectuar con 60 años de edad y 30 de servicio, como cualquier trabajador; se grava la totalidad del salario y pasa a aportarse el 15 % de Montepío; se suprime el derecho a retirarse con un grado inmediato superior, se cambian las bonificaciones y se establece un tope de retiro que se ubica en los 101 mil pesos. Ese tope hoy en día no existe.

Es importante destacar que esta propuesta tiene equilibro y gradualidad. Esto lo tenemos que decir, porque hay sectores de la derecha que se escandalizan con esta reforma y ya empiezan con la inconstitucionalidad y a sembrar falsos cuestionamientos, pero se olvidan que ellos llevaron adelante una reforma de la seguridad social en los 90 que implicó recortes muy jodidos para los trabajadores y trabajadoras, y no pensaron en ningún momento en la gradualidad o en intentar escalonar las modificaciones. Vino el hachazo y listo. Hoy eso no va a pasar. Se piensa en una modificación que se podría dividir en tres etapas de transición, una para los que ya tienen 20 años de servicio, otra para los que están dentro de los 10 y los 19 años y otra para los que no llegan a los 10 años.

En definitiva creo que estamos ante una propuesta muy necesaria para el país que busca poner la casa en orden, recortando altos privilegios inexplicables al día de hoy y que se cranearon bajo el terrorismo de estado y la impunidad. No se trata de revanchismos, como fundamentan quienes viven en el odio, ni de desprecios a ninguna profesión o tarea -como también se ha dicho-, se trata de avanzar en transformaciones que buscan la justicia social y el cuidado de nuestros recursos.

Entrevista realizada por Omar Cazarré