Intervención del Senador Marcos Carámbula, en el la sesión de aprobación de la denominación de Ciudad Líber Seregni, al Municipio Nicolich de Canelones.

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Nosotros sentimos que hoy puede ser un gran día para la comunidad de alrededor de quince mil personas que vive en distintos enclaves de las rutas 101 y 102, ya sea en la Colonia Nicolich, en el empalme, en Aeroparque, en Villa El Tato o en Santa Teresita.

Hace exactamente once años se creaba el municipio de Nicolich. Cuando instalamos las 29 juntas locales, durante el primer Gobierno frenteamplista en Canelones, se creó este municipio, que no existía como tal pero que respondía a la realidad de aquella zona. En el período más crítico que vivió el país –entre los años 2000 y 2005–, esa era una de las zonas con más prevalencia de morbimortalidad infantil, desempleo, desocupación, ollas populares y falta de fuentes de trabajo.

El 28 de diciembre de 2006, cuando se instala el municipio con local propio, quien era entonces el secretario de la oficina delegada de Nicolich, el señor Moreno, destacó el compromiso de trabajar en pro de las necesidades de la zona, marcó las urgencias en cuanto a alumbrado, residuos y calles, pero también mencionó la cultura, el deporte y las fuentes de trabajo, el mejoramiento de la calidad de vida de los asentamientos de Santa Teresita y Aeroparque, la implementación del boleto estudiantil y tantas otras cosas.

Ese fue un gran día, y hoy votaremos un proyecto de ley que transformará este municipio –que llegó a ser tal gracias a la ley de creación de los municipios, votada en este Parlamento en marzo de 2010– en ciudad. Hace poco tiempo, cuando se inauguraba en Colonia Nicolich la escuela n.º 300 de tiempo completo, al inicio del acto y con gran alegría, los niños y las niñas definieron ese momento como el destino de un avión imaginario que había despegado del cercano aeropuerto de Carrasco para llegar a su colonia, al lugar donde todo es posible. 

Y, verdaderamente, es una magnífica síntesis de un municipio que, podrá ser ciudad. Será una ciudad de unos 15.000 habitantes –más exactamente 14.788–, donde en poco tiempo se ha producido una verdadera transformación como consecuencia de una convergencia de voluntades. Se trata de uno de los lugares de Canelones –situado, apenas, a veinticinco kilómetros del centro de Montevideo– de mayor crecimiento demográfico, con todas las vulnerabilidades que describimos.

Brevemente deseo señalar que, paso a paso, conquista a conquista, con la movilización de los vecinos se ha logrado la instalación de una moderna y equipada seccional de Policía; también se construyó el centro cívico, donde funciona el municipio, la policlínica, los servicios del Banco de Previsión Social, la biblioteca Virginia Bintz –aprovecho para hacer un homenaje a esta luchadora por la cultura, quien en forma honoraria lleva adelante todo un plan de biblioteca activa–, y un muy cálido salón comunal en el que se realizan múltiples actividades sociales, culturales, recreativas.

Quiero destacar que como objetivo central del municipio se generó el movimiento Todos por la Educación. En estos días, en el Senado analizamos las características y la situación de la educación, y vimos que uno de los caminos imprescindibles para lograr su mejora es el involucramiento de la sociedad organizada en torno a ella. Todos por la Educación fue acompañando el crecimiento industrial de la zona con una concepción territorial innovadora. Ese movimiento lleva seis asambleas de trabajo para fijar objetivos y, hoy, por iniciativa de la ANEP, se replica la iniciativa en diferentes municipios del país. Como consecuencia de la acción de Todos por la Educación se amplió el nivel de cobertura del liceo, se construyó la UTU de Colonia Nicolich y se brindan los cursos del ciclo de formación básica en Aeroparque. Todas estas iniciativas educativas se ofrecen a full.

Deseo mencionar un dato importante: en el último encuentro de Todos por la Educación se informó que el cien por ciento de los niños del municipio que culminaron la educación primaria en 2016 está inscripto en alguna institución de enseñanza media básica. Quiere decir que allí se logró ese gran objetivo que nos planteamos para el país: evitar la deserción y el rezago. En esta zona, que incluye a cada una de las localidades que nombramos, el cien por ciento de los niños culminó la educación primaria. Los jóvenes van por la extensión del liceo a cuarto, quinto y sexto año, y también por la extensión de la UTU a distintos niveles y en diferentes lugares; esa es la pelea que se da por la UTU de Aeroparque.

En ese enclave, también como producto del compromiso del municipio, del gobierno departamental y de los vecinos, se construyó un hermoso gimnasio que está próximo a inaugurarse, que estará al servicio de los jóvenes y de los centros educativos de la zona. Una concepción amplia ha permitido la participación de las empresas de la zona en las conquistas planteadas. Esto es muy importante, porque desde el principio hubo una sinergia entre las sucesivas empresas instaladas y la comunidad. Así pues, debemos señalar los semáforos de la ruta 101, la señalización, el aporte a la construcción del centro cívico, el centro de barrio de la colonia, el apoyo al trabajo de los «nicolitos» –un extraordinario ejemplo de inclusión de las personas con discapacidad–, el trabajo y el apoyo al programa Yo Sí Puedo. Muchos de los adultos mayores aprendieron a leer y escribir con el primer programa Yo Sí Puedo, del Ministerio de Desarrollo Social. Es así que hoy surgen de allí formidables poetas, cuentacuentos, tres ediciones de libros cuyos autores son trabajadores y jóvenes de la zona con una sensibilidad y creatividad inesperada.

Desde luego que falta, y falta mucho; cada uno de los vecinos, de los concejales y el propio alcalde lo plantean siempre cuando uno va al municipio. Podría enumerar rápidamente, además, la junta local; la regularización del asentamiento; las policlínicas de ASSE en el Empalme, en Colonia Nicolich, en el centro cívico y en Aeroparque; los centros MEC; el jardín de infantes; el centro público de empleo; las líneas de transporte que, en función del desarrollo industrial y demográfico, se han generado por las rutas 101 y 102; el centro de barrio; el Programa 100 Plazas, además del gimnasio –los vecinos se han apropiado de cada uno de estos espacios–; los diferentes CAIF; la instalación del servicio del BPS y de Agesic para la modernización de los servicios públicos, y todo lo que podemos seguir pensando y soñando junto a los vecinos en lo que hace a la atención del

Todo esto se concreta, de alguna manera, en cuatro centralidades. Una de ellas es el centro cívico del Empalme, que concentra los aspectos cívicos, de servicios, comercial, cultural y de servicios públicos tales como BPS y policlínica. La segunda tiene que ver propiamente con Colonia Nicolich, donde está el gimnasio, la policía, el campus aeróbico, el campus deportivo, la escuela de tiempo completo y la nueva UTU. Luego tenemos la del otro lado de la ruta, con el centro de barrio, también producto de la responsabilidad social de las empresas. Aeroparque era de las zonas más difíciles. Siempre recuerdo la carta de una niña de la escuela de Aeroparque que, a comienzos de 2005, nos decía que no quería que su barrio apareciera en titulares solo por la crónica roja; soñaba con una plaza –que hoy tiene–, con una plaza de deportes –que hoy tiene–, con un centro MEC, con alumbrado, etcétera.

Por una resolución adoptada en el período 2010-2015, y luego, por Resolución n.º 201/2015, aprobada por la unanimidad de los concejales –que son cinco y representan a los distintos partidos–, y en consulta con los vecinos –porque cada uno de estos pasos se da en consulta con los vecinos– este municipio resolvió que se iba a avanzar en alcanzar la categoría de ciudad y se iba a intentar encontrar una denominación común o una identificación colectiva. Cada uno de los barrios mantiene su personalidad: Colonia Nicolich –que fue el lugar donde se hizo el primer fraccionamiento–, Empalme, Aeroparque, Villa El Tato y Santa Teresita seguirán siendo lo que son, pero al mismo tiempo van a conformar la visión colectiva de una ciudad, con todo lo que representa en el avance hacia los derechos y las obligaciones, y con las responsabilidades propias de los vecinos, del Gobierno local y del Gobierno nacional. Por todo eso, señor presidente, que esta zona con 15.000 habitantes pueda ser ciudad, hace de este un gran día. En dos oportunidades –la última fue la Resolución n.º 201/15–, por unanimidad, para unificar ese colectivo y convertirlo en una ciudad, se propuso que va a llevar como nombre General Líber Seregni.

Creo que la Asamblea General –los legisladores de todos los partidos– comparten la visión de lo que ha sido el general Seregni para la vida pública nacional. No voy a ser yo quien se extienda en hablar de él en la mañana de hoy, pero sí quiero subrayar que las motivaciones de la resolución del municipio tienen que ver con cuatro o cinco aspectos centrales de la figura de Seregni. En primer lugar, fue profundamente artiguista y estuvo consustanciado con el concepto de la soberanía particular de los pueblos y con la historia de los cabildos del período artiguista. En segundo término, fue profundamente democrático –estuvo comprometido con la democracia y con el respeto a las instituciones, y esta cámara y la Asamblea General lo han homenajeado como tal a cien años de su nacimiento–, y defensor de la institucionalidad y de las libertades. Estuvo preso durante diez largos años por defender la república, la democracia y la libertad. En tercer lugar, esta propuesta tuvo directa relación con el concepto de democracia y de participación del general Seregni, que claramente se expresa en la voluntad colectiva de este municipio que solicita ser declarado ciudad. Por último, quiero decir que creo que la característica más importante del general fue esa búsqueda de consensos nacionales para encontrar caminos de diálogo en los grandes temas como la energía, la sustentabilidad del país y la forma de defender las instituciones. Esas características, sin duda, lo hacen uno de los hombres más singulares de la segunda mitad del siglo XX. Y como decíamos al comienzo, en ese lugar se da la unión de las rutas n.º 101, Wilson Ferreira Aldunate, e Interbalnearia, General Líber Seregni. Para la comunidad de esa zona es un gran paso que hoy el Senado la declare ciudad.”