Derrota yanqui en el Parlamento

Este miércoles en la Cámara de Diputados se dio un hecho político de enorme relevancia. La derecha, siguiendo un guion trazado desde Washington al igual que en todo el continente y gran parte del mundo, buscó generar un nuevo elemento para golpear a Venezuela, aislarla y contribuir a su desestabilización.

Los objetivos de la derecha eran: lograr que el Parlamento uruguayo condenara al gobierno venezolano, darle aire a la moribunda estrategia de usar la OEA como punta de lanza, dividir al Frente Amplio y golpearlo a la interna de nuestro país.

Luego de intensas discusiones en la Bancada del Frente Amplio se llegó a una posición consensuada. Tras más de diez horas de debate en las que la oposición repitió a pie de juntillas las mentiras de CNN, la Cámara de Diputados aprobó una declaración que condena a la OEA, apoya al gobierno uruguayo en las acciones que no aíslan a Venezuela, se pronuncia por el diálogo como salida a la crisis política en ese país hermano y refrenda el respeto a la soberanía y la autodeterminación de los pueblos.

El diputado de la 1001-5005, Gerardo Núñez, realizó una gran intervención por lo que dijo y por cómo lo dijo. Atrás quedaron las tapas, informes y sesudos análisis que hablaban de que el PCU maniataba al FA y que iba a promover una acción contra nuestro gobierno en el Parlamento. El PCU nunca escondió su posición, ni lo hará, ni tampoco sus objetivos: defender la autodeterminación de los pueblos y frenar la agresión imperialista, indiscutible, contra Venezuela.

A la par de ello, y fruto de los planteamientos del movimiento sindical, otros sectores populares, el PCU y el propio Frente Amplio, se produjeron cambios en la acción de nuestra cancillería. Uruguay dejó de firmar pronunciamientos con grupos de países y aceptó formar parte de los países que buscarán construir un camino de diálogo en Venezuela. A invitación del gobierno venezolano participará junto a Nicaragua, El Salvador, República Dominicana, San Vicente y las Granadinas, en conjunto con el Vaticano y los ex presidentes Zapatero, Torrijos y Fernández (España, Panamá y Dominicana respectivamente).

Un pronunciamiento de enorme importancia política, y una corrección en los hechos de la política exterior. Mientras, Almagro sigue con su tristísima labor de saltimbanqui del Comando Sur y la derecha cae en el ridículo en su odio hacia todos los procesos transformadores. Julio María Sanguinetti dijo que “Venezuela tiene la dictadura más destructiva de la historia latinoamericana”. El ex presidente, que ya no se sabe a quién representa, salvo a sí mismo, se atribuye con su acostumbrada soberbia la potestad de decir donde hay democracia y donde no. Y claro, además de mentir, porque en Venezuela no hay dictadura, se olvida y coloca en la impunidad, cosa que tan bien sabe hacer, a Somoza, Castillo Armas, Duvallier, Napoleón Duarte, Trujillo, Pinochet, Videla, Stroessner, Gregorio Alvarez, Bordaberry; esos si dictadores.

Pero ellos en su juego, nosotros, los pueblos, en el nuestro. Y en nuestro camino, más allá de errores y de diferencias, que las hay las habrá, la solidaridad y el antimperialismo son parte fundamental.

 

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