Editorial del semanario El Popular N° 383: "1° de Mayo: Una perspectiva de clase"

El 1° de Mayo, todas y todos los trabajadores del mundo conmemoramos nuestro día: el Día Internacional de los Trabajadores, y no Día del Trabajo, como vergonzosamente lo denominan en EEUU, donde no se conmemora y si tienen en setiembre, el “Labor Day”. 

Esta fecha tiene una enorme carga histórica, internacional y nacional y no se puede omitir referirse a ella antes de abordar los componentes actuales y los planteos realizados por el PIT-CNT, importantes, por cierto. Por ello vamos a repetir algunas de las consideraciones hechas en EL POPULAR en otros años. Porque la historia es el escenario de los pueblos, no hay transformación social, ni lucha por ella, sin perspectiva histórica, el inmediatismo esteriliza la perspectiva emancipadora.

Un día universal de lucha. Dijimos y repetimos, el 1° de Mayo es el Día de los Trabajadores porque conmemora un episodio de lucha y de represión de clase, de las patronales y el Estado contra los trabajadores, y también, porque surge de una decisión de lucha, declarar un día de huelga mundial en 1890, y se transforma, por eso, por la voluntad de organización y lucha de las y los trabajadores, en la primera fecha universal no religiosa de la historia de la humanidad.

El desarrollo del capitalismo, su acumulación primaria, se sustenta en la rapiña de las tierras comunales en Europa, el saqueo de las colonias de las potencias capitalistas nacientes con al menos dos genocidios, el indígena en nuestro continente y el de los negros africanos, utilizados como mano de obra esclava, y también, con la explotación salvaje y sin ningún límite de los trabajadores en los propios países capitalistas. Es de allí que nace la acumulación de capital. Así construye su hegemonía, o la base material de la misma, la burguesía naciente.

Los obreros se organizan y luchan. Un reclamo central es la reducción de la jornada laboral, por entonces de hasta 14 horas diarias, obligatorias. Desde 1830 se pelea por una consigna que sigue siendo histórica: 8 horas de trabajo, 8 horas de descanso y 8 horas de disfrute humano.

En 1884 un congreso de trabajadores de EEUU decide impulsar la lucha y se propone conquistar para mayo de 1886 la jornada de 8 horas. En mayo de 1886 las huelgas son enormes, miles de trabajadores participan. El 2 de mayo en la represión mueren 6 obreros y en un enfrentamiento, se produce una provocación con una bomba y la represión es terrible. 8 obreros anarquistas, tendencia predominante en el movimiento sindical de la época, son acusados y detenidos, condenados cuatro de ellos a muerte y ejecutados en la horca, uno se suicida en su calabozo y los otros tres son condenados a largas condenas de cárcel, en un juicio impresentable.  Se trata de George Engel, Samuel Fielden, Adolf Fischer, Louis Lingg, Michael Schwab, Albert Parsons, Oscar Neebe y August Spies.

En 1889 un Congreso Internacional de trabajadores decide convocar para el 1° de Mayo del año siguiente un día de huelga mundial, en homenaje a los Mártires de Chicago y en reclamo de la Jornada de 8 horas. En 1890 se logra realizar en apenas 12 países, uno de ellos es Uruguay. En nuestro país desde hace 127 años se conmemora en forma ininterrumpida el 1° de Mayo.

El 1° de Mayo es un día de lucha, de rebeldía y de unidad. Millones de trabajadores y trabajadoras en el mundo entero salen a la calle a defender sus derechos y los de todos los oprimidos. Es un día de libertad, de conquista de libertad.

Cuando hablamos del 1° de Mayo es imprescindible asumir que durante más de un silgo millones de trabajadores y trabajadoras enfrentaron la represión, la cárcel y la muerte para conmemorarlo. Y que eso sigue pasando hoy en muchos países del mundo. Es un día de compromiso, un día de lucha de clases.

2017: un día de unidad y perspectiva popular. Y el de este año no fue la excepción. Fue una demostración más del enorme peso que tienen los trabajadores y el movimiento sindical en nuestro país. Cada vez más tiene una dimensión nacional, este año se realizaron 30 actos en todo el país.

Fue expresión de todo el movimiento popular. Participaron, en Montevideo y en todo el país, una enorme cantidad de organizaciones populares, que hicieron suyo el día de los trabajadores y respondieron a la convocatoria del PIT-CNT. Estuvieron todos los gremios en conflicto, los cooperativistas de vivienda, los jubilados con ONAJPU. Madres y Familiares de Desaparecidos convocó al 20 de mayo desde la tribuna obrera. Pero especialmente deben destacarse este año tres elementos. La presencia del movimiento estudiantil organizado, que en Montevideo convocó una concentración previa y marchó unido hacia el acto, secundaria, UTU, la FEUU, el IPA. La presencia de las organizaciones de discapacitados en reclamo de la aprobación de la Ley de Empleo para las personas con Discapacidad, en Montevideo todo el estrado estuvo con la remera azul que apoya la iniciativa. Y también, muy especialmente en el interior del país, la presencia de las organizaciones de mujeres y distintas coordinaciones que convocaron al 8 de marzo. Otro aspecto destacado fue la presentación de la campaña “Yo estoy con la Escuela Pública”, por parte de la FUM-TEP.

Por supuesto fue un acto internacionalista, eso es el 1° de Mayo en su esencia, con la presencia de la CTC cubana en la oratoria, la solidaridad con Venezuela y su pueblo, con Brasil, el rechazo a la política guerrerista del imperialismo yanqui y el pronunciamiento claro por la paz y la defensa de la autodeterminación de los pueblos.

Fue un acto obrero sí, pero fue un acto de pueblo. Fue una demostración más de la capacidad del movimiento sindical uruguayo para asumir un papel de constructor de la unidad popular, de convocar y expresar a las luchas populares en su conjunto. Y eso no es poca cosa. Hablamos de la construcción práctica, en la realidad, de la unidad del pueblo. Hablamos del peso de la clase obrera y los trabajadores en el bloque político y social, democrático, radical, de los cambios. En la vida real no en los papeles. En el presente y no sólo en la historia.

Este año la consigna fue: “Es tiempo de concretar”. Y los reclamos se centraron en construir trabajo digno para todos, en un Diálogo Nacional para profundizar la Reforma de la Salud, en una Rendición de Cuentas al servicio del país productivo, con justicia social y profundización democrática, en la aprobación de un conjunto de leyes que constituyen avances democráticos.

Y hubo, claramente, una perspectiva de clase. En la reivindicación de la lucha librada el año pasado para que no cayera el salario. El año pasado el PIT-CNT reclamaba en el 1° de Mayo un cambio en las pautas salariales que se discutían en los Consejos de Salarios. El año pasado los empresarios, la derecha y los grandes medios, dijeron que si se cambiaban las pautas salariales Uruguay iba a ser afectado por las 10 plagas bíblicas. Que crecería el desempleo, que entraríamos en recesión y que se dispararía la inflación. Hay que mirar la cobertura en los medios de la derecha del 1° de mayo de hace un año. Con lucha y con sensibilidad del gobierno del Frente Amplio se cambiaron tres veces las pautas. El salario creció, y con él crecieron las jubilaciones, se incrementó la demanda interna, creció el PBI, bajó el desempleo y bajó la inflación.

Pero también en la condena, dura y sin concesiones, a la iniciativa de las Cámaras Empresariales de presentar una queja en la OIT contra la negociación colectiva. Fue calificada de antinacional y antipopular. Más precisamente de antidemocrática.

Las patronales finalmente decidieron no presentar la queja en la OIT y abrir un proceso de negociación de un año. Eso pasó luego del 1° de Mayo y es una clara victoria democrática, nacional y popular.

Para demostrar más el peso de los trabajadores en nuestro país hay que decir que el acto fue transmitido en directo por la Televisión Pública y que luego hubo una cadena nacional de radio y televisión para la central obrera. No podemos normalizar estas cosas. El PIT-CNT siempre reclamó la cadena nacional para el 1° de Mayo, nunca la tuvo hasta que el Frente Amplio ganó el gobierno.

Y también, que, en la cadena del Gobierno, el ministro de Trabajo y Seguridad Social, haya reivindicado la negociación colectiva, el crecimiento del salario y haya terminado con un “Viva el 1° de Mayo”. Esto dos días después de que el gobierno de Temer, el usurpador, derogara la Ley de 8 horas en Brasil.

En síntesis, un día de unidad y de perspectiva popular. Un día de reafirmación del peso de las y los trabajadores y su unidad en el Uruguay. Y eso es una gran cosa.