Editorial del Semanario El Popular N° 401: “Más frenteamplistas que nunca”

Hay reservas en el Frente Amplio, en las y los frenteamplistas. Esa es la principal conclusión de estos días difíciles y complejos que hemos vivido y que estamos viviendo.

El largo esfuerzo por construir una salida política unitaria, con el más amplio consenso, que culminó en una moción que reunía apoyos que solo 48 horas antes parecían imposibles; la realización del Plenario Nacional con un quorum altísimo y la resolución con un gran respaldo político que allí se adoptó; la presencia en esa instancia del compañero Raúl Sendic y la decisión de renunciar ante el organismo máximo de dirección del Frente Amplio y no en cualquier lado; la comparecencia pública del presidente de la República, compañero Tabaré Vázquez, haciéndose cargo de la situación, la rápida resolución en el Parlamento de la renuncia y la asunción, siguiendo estrictamente el camino constitucional, de la compañera Lucía Topolansky como vicepresidenta, son los aspectos principales de cómo se conjuró, política e institucionalmente, una salida a una situación muy compleja.

Enfrentamos la principal crisis política del Frente Amplio desde que está en el gobierno y se construyó la mejor salida posible. Por supuesto que tuvo y tendrá costos, es imposible que no los tuviera, pero en ese escenario fue la mejor salida posible de construir.

Lo principal es que se hizo preservando, en la mayor medida posible, el proyecto político, que sigue siendo el mejor para el pueblo uruguayo, para el presente y el futuro de nuestro país, la herramienta que hace posible ese proyecto político, la unidad de la izquierda en el Frente Amplio y defendiendo la ética y la fraternidad, componentes básicos de la identidad frenteamplista.

Nada de esto es absoluto. En política nada es absoluto. En cada uno de esos puntos hay machucones, heridas, problemas que quedan planteados. Pero el gran objetivo de los sectores más conservadores de nuestra sociedad, de la derecha más dura y de los medios de comunicación, que son parte del bloque del poder, parte de la fuerza que busca la restauración neoliberal, que era partir al Frente Amplio y desestabilizar al gobierno, incluso fogoneando una crisis institucional, se frenó. Reiteramos, con costos y no pequeños, pero se frenó.

Es que hay muchas maneras de pararse ante lo que ocurrió y muchos abordajes posibles, todos ellos válidos.

El nuestro será siempre el de la mirada grande y larga, el de la lucha entre dos proyectos de país, el de la transformación productiva, con justicia social y profundización democrática, y más soberanía e independencia y el de la restauración neoliberal, retroceso democrático y más dependencia. Y también el de mirar el desarrollo y la acción de los dos bloques políticos y sociales que los representan e impulsan. El bloque político y social, democrático y radical de los cambios y el del status quo, el de la utopía reaccionaria.

En esa mirada preservar las herramientas de unidad del pueblo, políticas y sociales, es un elemento clave, para la perspectiva larga de la emancipación social.

Y eso es lo que se hizo con enorme esfuerzo y grandes dificultades.

¿Cuál fue la actitud de los comunistas? Trabajar en todos lados y en todo momento por una salida unitaria, que preservara el proyecto político, al Frente Amplio, la ética y la fraternidad.

Y eso exige mucho trabajo y una actitud, que también es ética, porque la forma en la que se procesan las discusiones, se discuten los errores cometidos por compañeros, se los corrige y se resuelven las diferencias en una síntesis unitaria superadora, también es parte de la ética. La ética, como todo, es contenido, sustancia, pero también es forma.

Cuanto más difícil es la situación más dispuesto hay que estar a escuchar, y el ruido, en cualquier época, también en esta, nunca ayuda a escucharse.

Se puso en duda que se fuera a realizar el Plenario, se dio por seguro que el FA se partía, que era imposible llegar a acuerdos, se intentó simplificar todo a estar con Sendic o estar contra Sendic, se construyó un escenario de linchamiento, de destrucción, no solo política, sino también humana, de un compañero.

Pues hubo Plenario, hubo acuerdo, y el compañero Raúl Sendic asumió su responsabilidad y renunció. Por supuesto que hubiera sido mejor que no se hubiera llegado a esto. No es una cosa menor que tenga que renunciar el vicepresidente de la República y que además lo haga acosado por denuncias sobre su comportamiento ético.

Pero aún en esta situación, tan compleja, fuimos capaces de construir una salida.

Y esa salida fue en el marco de los organismos del Frente Amplio, no por el costado. Fue con todos los sectores y con las bases frenteamplistas. Porque ahora que tanto celo se pone en defender la institucionalidad del FA, que desde El País o Búsqueda se pretende dictar si esta fue respaldada o no, conviene señalar que la institucionalidad del FA es toda, no una parte. El Frente Amplio es su presidencia, y su Tribunal de Conducta Política, sí, pero también es el Plenario Nacional, la Mesa Política, el Secretariado, y las Departamentales, las Coordinadoras y los Comité de Base, tan atacados y denostados permanentemente.

Es toda esa institucionalidad la que salió respaldada, porque fue en ella, y no por Facebook o en los grandes medios de la derecha, donde se construyó la salida.

La derecha y los grandes medios, el poder, apostaban a que no hubiera una resolución en el Plenario, a que el compañero Sendic, el gobierno y el Frente Amplio, salieran más golpeados y a la defensiva y a promover una escalada que terminaría en más desestabilización y hasta en un juicio político en el Senado, no es una elucubración maquiavélica, o más bien si, pero de ellos, que lo reconocieron públicamente y se lamentaron de no poder hacerlo.

Es imprescindible mejorar la gestión colectiva y el desempeño personal de todas y todos los compañeros que están en el Gobierno, es una lección, que no hay que soslayar.

Hay que profundizar el trabajo político y el debate en el Frente Amplio y del Frente Amplio con la sociedad. Está lesionada esa relación, este episodio la lástima más y no hay debilidad mayor para una fuerza de izquierda que ver erosionada su relación con su base social.

Hay que tener claro que esto no termina acá. Que enfrentamos una ofensiva material, económica, política e ideológica por derrotar el proyecto transformador, por imponer la restauración y el retroceso democrático desde ahora, no en las elecciones, ya está en marcha y se va a incrementar.

Habrá que defender el programa del Frente Amplio y al gobierno en su trabajo por aplicarlo. Defender la Reforma de la Salud y la Salud Pública, jaqueadas por una campaña feroz que busca asegurar el lucro de unos pocos por encima del derecho que ahora es de cientos de miles, y para eso defender a Susana Muñiz y a todas y todos los compañeros y compañeras que se desvelan cada día por la salud de nuestro pueblo. Habrá que defender las políticas contra la pobreza y la indigencia, por los derechos de los niños y los jóvenes, el Sistema de Cuidados, la presencia del Estado en los barrios más pobres y marginados, y habrá que defender a Marina Arismendi, denunciada en la justicia por un abogado de narcos, y a todas y todos los que luchan en el MIDES. Y el desarrollo de las empresas públicas y de sus inversiones para el país productivo. Y la distribución de la riqueza en los próximos Consejos de Salarios y en la próxima Rendición de Cuentas. Y la educación pública y la transformación educativa en un sentido popular. Y una política exterior soberana e independiente en un contexto regional tan complejo. Y la democratización de los medios de comunicación. Y las leyes que están pendientes de aprobación, la de acceso al trabajo para las personas con discapacidad en la actividad privada, la del fondo de insolvencia patronal, la de regulación de alquileres, la reglamentación del convenio 158 de la OIT. Defender y construir la verdad y la justicia y el nunca más.

¿O eso no es ético? ¿Bajar la pobreza no es ético? ¿Qué los discapacitados tengan derecho al trabajo no es ético? ¿No es ético seguir bajando la pobreza y que los niños sigan teniendo derecho a nacer? ¿No es ético que la educación y la salud sean un derecho y no un artículo que se vende y se compra? ¿No es ético denunciar a los torturadores, desaparecedores y asesinos y pelear por verdad y justicia? ¿No es ético estar solidariamente con los pueblos que luchan por ser libres y con la paz y no con el imperialismo y con la guerra?

Para todo eso, se necesita mucha lucha, mucha unidad, mucha militancia, mucho compromiso, mucha ética.

Y estos días, han demostrado que hay reservas en el Frente Amplio. Por eso encaramos el presente y el mañana más frenteamplistas que nunca.