Editorial del Semanario El Popular N° 396: “Los estudiantes toman la palabra”

El 14 de agosto es una fecha especial, para los estudiantes, para la democracia uruguaya, para el movimiento popular y para el Uruguay entero. Es un día del pueblo, construido por el pueblo, que mantiene su vigencia por el compromiso popular.  Es un día donde la historia se materializa, en todas sus dimensiones, se entrelazan el pasado, el presente, el futuro y se hacen síntesis popular.

Ese día se conmemora la muerte de Líber Arce, el primer mártir estudiantil, asesinado por las balas de la represión del gobierno de Jorge Pacheco Areco. Ese día el movimiento estudiantil sale a las calles y plantea su visión sobre el mundo, la región y el país.

Es tal la importancia que han tenido los estudiantes y sus organizaciones en la vida de nuestro país que este año por primera vez, el 14 de agosto, será oficialmente el “Día de los mártires estudiantiles”. Lo es desde hace 49 años por decisión popular y de las distintas generaciones de estudiantes que, en cualquier circunstancia, y la mayoría de las veces enfrentando la represión del Estado, reivindicaron a sus mártires y su derecho a luchar, defendieron la libertad y la democracia y una perspectiva de transformación social.

Pero cuando esa constancia y esa firmeza logran que, ese mismo Estado, le otorgue rango oficial al 14 de agosto, no hay que dejar de valorarlo. Este año, por primera vez, marcharán y marcharemos junto a ellos, durante el que oficialmente es: el Día de los Mártires Estudiantiles.

Lo hemos dicho en otras oportunidades, pero vale la pena reiterarlo, que el calendario oficial incorpore fechas nacidas de la lucha popular es un avance democrático, democratiza la historia, erosiona el monopolio casi absoluto de la visión hegemónica y de los sectores del poder sobre la misma.

Los estudiantes y el movimiento popular

Pero el 14 de agosto es importante, en esencia, porque ese día se pronuncia uno de los sectores claves del movimiento popular.

En un editorial del año pasado fundamentamos esto con algunos conceptos que mantienen plena vigencia.

Las y los estudiantes, el movimiento estudiantil organizado, pero no solo él, tienen trascendencia democrática y revolucionaria. Sostenemos esto porque los estudiantes, y con ellos los jóvenes, son parte fundamental del bloque histórico, político y social de los cambios. Parte fundamental del movimiento popular. Son una fuerza social de la revolución.

Con su protagonismo y su lucha, han contribuido a democratizar la Universidad, la Educación y también a la sociedad toda. Son una fuerza de enorme potencial democrático y transformador.

La historia del movimiento estudiantil uruguayo es de una densidad enorme. Está cargada de compromiso, de conquistas, de luchas. Los estudiantes son en esencia, la expresión más dinámica de las capas medias y también de la juventud uruguaya. La unidad obrero-estudiantil es el corazón de la unidad popular. De su estado, de su profundidad, de su expresión organizativa, de su capacidad de lucha común, depende, y no en poca medida, la salud de la unidad general del pueblo.

El histórico encuentro, cimentado desde antes, pero consolidado en la década del 50 del siglo pasado, de los estudiantes con los trabajadores, del movimiento estudiantil con el movimiento sindical, es una de las singularidades del proceso democrático y transformador uruguayo.

El movimiento estudiantil luchó contra la dictadura de Terra, se embanderó con los planteos democratizadores de la Reforma de Córdoba, contribuyó a la unidad del pueblo, social y política, enfrentó el autoritarismo y defendió la libertad, estuvo en la primera línea de la resistencia a la dictadura y de la pelea a pulso por la salida democrática, ocupó en la Huelga General, defendió a la FEUU en las elecciones universitarias aún bajo la represión en 1973, enfrentó la intervención de la Universidad y de la Enseñanza Media, organizó gremios clandestinos, explotó masivamente en expresiones de libertad con las revistas estudiantiles, las murgas y luego con su presencia el 1° de Mayo de 1983, con la inolvidable “Semana del Estudiante” y la marcha al Franzini de setiembre de ese año, estuvo siempre peleando por Verdad y Justicia, defendiendo la Educación Pública, de los intentos privatizadores del neoliberalismo y de la reforma autoritaria de Rama impuesta a palos y con gases, defendió y defiende el Presupuesto para la Educación Pública, y participa, de mil maneras, en las luchas del pueblo, de los trabajadores y de todos los pueblos del mundo.

De esa historia hablamos, cuya importancia se fundamenta no en definiciones teóricas o relatos, sino en una práctica social y militante enorme, de compromiso popular, de lucidez democrática y transformadora.

Medio millón de motivos

Pero la importancia de las y los estudiantes no es solo por lo que hicieron en el pasado, tiene bases materiales y trascendencia estratégica en el presente y hacia el futuro.

Hoy como fruto de la democratización del acceso a la educación, lograda por la lucha del pueblo y por la acción de los gobiernos del Frente Amplio, las y los estudiantes son, numéricamente hablando, más que nunca. Nunca hubo tantos estudiantes en el Uruguay.

Según datos oficiales del Anuario Estadístico de Educación 2015, Investigación y Estadística, del Ministerio de Educación y Cultura, los últimos disponibles, hay 479.789 estudiantes en nuestro país. Distribuidos de la siguiente manera: 414.689 (87%) en la Educación Pública; 222.096 en la Enseñanza Secundaria, 75.165 en UTU, 19.884 en Formación en Educación, 86.074 en la UDELAR y 11.470 en la Educación Terciaria no universitaria; 65.100 (13%) en la Educación Privada; 43.592 en la Enseñanza Secundaria y 21.508 en las Universidades privadas.

Casi medio millón de muchachas y muchachos estudian. ¿Será un sector importante de la sociedad? ¿Será un desafío organizarlos y que expresen todo su potencial democrático y transformador? ¿Será importante para el bloque político y social de los cambios su peso específico?

Claro que sí, pero no solo por su número, también por su presente de lucha y por los aportes que ya hacen. Los estudiantes y los jóvenes, están ocupando su lugar, lo han mostrado contundentemente cada 20 de mayo, con su participación aluvional en la batalla contra la Baja de la Edad de Imputabilidad, en la defensa de la Educación Pública.

La FEUU consolida su presencia y su capacidad de movilización, crece año a año la organización en secundaria, en la UTU, y empieza a despuntar la organización en los Centros de Formación en Educación del interior del país.

Este 14 de agosto, viene precedido por decenas de asambleas, toques, debates y movidas en decenas de centros de estudio a lo largo y ancho del país. Eso implica miles de muchachas y muchachos participando, debatiendo, comprometiéndose e incorporándose a la lucha.

No hubo, no hay y no habrá fortalecimiento y avance democrático, y mucho menos perspectiva de emancipación popular, sin el protagonismo organizado y masivo de las y los estudiantes.

Es deber de todo el movimiento popular respaldarlos, acompañarlos, respetarlos, aprender y luchar con ellas y ellos.

Como decíamos esa lucha tiene historia. Esa historia es dolorosa y luminosa. por eso, este 14 de agosto recordaremos, con compromiso a: Líber Arce, Hugo de los Santos, Susana Pintos, Heber Nieto, Julio Spósito, Íbero Gutiérrez, Santiago Rodríguez Muela, Joaquín Klüver, Ramón Peré, Walter Medina, Nibia Sabalsagaray, Luis Eduardo Gonzales, Pablo Recauna, Jorge Salerno, Laura Rayo, Silvia Reyes, Iliana Maidanic, Héctor Castagneto, Silvina Saldaña, y tantos más.

Ellas y ellos expresan el compromiso de los estudiantes con la libertad y con su pueblo. Porque como dice la convocatoria lúcida del movimiento estudiantil: “El mejor homenaje es seguir luchando”.