Editorial del Semanario El Popular N° 394: “La dignidad de la solidaridad”

Esta semana en EL POPULAR vamos a hablar de solidaridad, de dignidad, de compromiso, de democracia, de libertad, de revolución. Vamos a hablar de dos hechos de enorme importancia: el aniversario 64 del asalto al Cuartel Moncada y su acto de homenaje, los 38 años de la caída en combate de Héctor “Meme” Altesor y su acto de homenaje.

¿Suena raro? Si claro, más cuando el mundo se despierta y consume febrilmente cada segundo las noticias de lo terrible que está Venezuela, que Maduro se cae o se cae. En Uruguay, la discusión gira sobre si Raúl Sendic debe renunciar o no, lo horrible de la dilapidación del MIDES, como deberíamos cerrar ANCAP y las horribles cosas que pasan en Salud Pública. Y claro, de Master Chef.

Hace una semana hubo una expresión multitudinaria de pueblo defendiendo una perspectiva, comprometiéndose con ella, el paro general del PIT-CNT, pero a quién le importa, ¿no? ¿Lo dijo la tele, salió en Búsqueda o en El País? ¿Lo viste en las redes? ¿Es viral? Entonces no existe brother, no importa.

La ofensiva es de esa dimensión. De ese impacto. La saturación de información, por supuesto sesgada y con una sola visión, en agenda y en contenido, finalmente logra su propósito: desinformar; adormece, paraliza, inmoviliza.

Por eso enfrentarla implica, entre otras cosas, defender nuestra agenda, nuestros temas, nuestras formas de hacer y decir las cosas. No permitirles que decidan por nosotros sobre qué hablar, cómo hacerlo y hasta por dónde hacerlo.

Este 26 de julio, se cumplieron 64 años del asalto al Cuartel Moncada. Un hecho que marca un antes y un después en la historia de Cuba, y que, por su importancia, también tiene un sitio destacado en la historia latinoamericana.

En realidad, es una acción de rebelión popular contra una tiranía, un grupo de jóvenes, liderados por un también joven abogado, Fidel Castro, planifican y ejecutan un plan audaz: asaltar dos de las principales fortalezas militares de la dictadura. Se planteaban golpear a la dictadura en su corazón, capturar armas, levantar un programa popular, reivindicar la soberanía y la independencia de Cuba y lanzar un llamamiento a una huelga general.

La acción fracasa, los jóvenes o mueren en la acción, los menos, o son capturados, brutalmente torturados y ejecutados. Se desata una cacería en busca de los sobrevivientes, en especial de Fidel. Fidel es capturado pero dada la difusión de la noticia no puede ser ejecutado, al igual que otros combatientes revolucionarios, entre ellos su hermano Raúl, Ramiro Valdez, Haydee Santamaría y Melba Hernández.

La dictadura enjuicia a Fidel, el asume su propia defensa, y se transforma de acusado en acusador. En su alegato denuncia los crímenes de la dictadura, el asesinato de sus compañeros y compañeras, la situación económica y propone el programa de salida a la crisis. Su alegato termina con una frase histórica: “Condenadme, la historia me absolverá”.

Cuando triunfa la Revolución asume como propio el “programa del Moncada”, esbozado por Fidel en su alegato y lo cumple punto por punto: educación para todos, salud para todos, reforma agraria, soberanía e independencia, desarrollo al servicio de la gente, combatir la pobreza. Esa es la importancia del 26 de Julio. Fecha patria en Cuba y fecha de dignidad y rebeldía en todo nuestro continente.

Por eso, este 26 de Julio, fuimos al PIT-CNT, a expresar nuestra solidaridad con Cuba, pero, ante todo, a manifestar nuestro compromiso con la lucha de los pueblos latinoamericanos por su independencia. Para reivindicar el ejemplo que sigue siendo Cuba, por su dignidad, por su compromiso, por no rendirse nunca.

Allí tanto Fernando Pereira, presidente del PIT-CNT, como Mercedes Vicente Sotolongo, embajadora de Cuba, destacaron, en esta hora, el valor del compromiso y de la unidad.

Un día antes, todas y todos los que estuvimos en el homenaje a Héctor "Meme" Altesor, en La Huella de Seregni, vivimos una experiencia bella. El acto fue memoria, fue presente, fue unidad, fue fraternidad, pero sobre todo fue compromiso, del bueno, del bonito, del auténtico. Fue un acto de reafirmación revolucionaria. Casi nada. Fue ver los ojos empañados de emoción de Alice, la hermana de “Meme”, de Paula y de Diego, sus hijos, de su nieto, de escuchar la carta conmovedora de su hermano Iván, desde México. 

Pero fue también ver la cara de alegría y esa modestia, que es en sí misma una lección, de los compañeros y compañeras que pelearon en Nicaragua, que eran o son PCU y UJC, que eran o son MLN, entre ellos los que cargaron el féretro del “Meme” en la selva, cuando se les dijo: estamos orgullosos de ustedes. 

Y fue la emoción compartida de todas y todos. Fue el compromiso en los discursos de Juan Castillo, secretario general del PCU, de Víctor Estradé, internacionalista junto al "Meme", que habló con su tierna dureza de como combatieron juntos "tupas y bolches" por una revolución que era nuestra, y de Jorge Mazzarovich, que nos dejó el alma, si es que existe, en carne viva, recordándonos que fue y que es ser revolucionario.

Estamos hechos de esa madera. Tenemos esa historia. Quieren instalar, por maceración, por saturación, por la fuerza del dinero y la manija, que todos somos lo mismo. ¡Que vamos a ser lo mismo! Somos luchadores y luchadoras, militantes, instrumento colectivo de la libertad para avanzar y recrearse cada día.

La diferencia no es teórica, no es de relato, es práctica. Tenemos esa historia, la memoria es el presente del pasado, no hay que regalar ni una dimensión ni la otra, porque para avanzar se necesita un proyecto futuro hacia dónde ir.

No es tiempo de capitulación, ni de rendirse, ni de arrodillarse. Es tiempo, como lo fue hace 64 años en Cuba, hace 38 en Nicaragua y en todo el continente, de organizarse, unir pueblo y pelear.

Y para ello es imprescindible hacerlo, abiertos a todo nuestro pueblo, pero apelando a lo mejor de nuestra identidad. Y en la identidad de la izquierda, la solidaridad entre compañeros, con los que más necesitan y con los otros pueblos que luchan, es parte central.

Si renegamos de ella y nos aislamos, dejaremos de ser nosotros, y dejar de ser es, siempre, una manera de rendirse.

Cuando el imperialismo y las oligarquías lanzan su ofensiva por defender sus privilegios no tienen límites. Esta afirmación es necesario explicarla. Es literal, nada está a salvo, es por todo y por todos.

En estos días apareció una pintada en Lezica, en la calle Calderón de la Barca, cerca de un liceo. En realidad, es un grafiti tapando una pintada. Reivindica la dictadura y firma JUP, la sigla de Juventud Uruguaya de Pie, grupo fascista paramilitar, que actuó en las décadas del 60 y 70, atacó liceos, facultades, sindicatos, asesinó estudiantes, estuvo en el asalto al local central del PCU, a la 20 y a El Popular.

En la misma línea, el ultraderechista Eduardo Bolsonaro, diputado brasileño, hijo de Jair Bolosonaro, líder fascista de Brasil que dijo que “el error de la dictadura fue torturar y no matar”, presentó un proyecto de ley para criminalizar el comunismo en Brasil.

El proyecto que prohíbe cualquier manifestación, de cualquier índole, que haga “apología” del comunismo, establece penas de dos a cinco años de prisión para quienes ostenten su condición de tales. El proyecto está siendo analizado por la Comisión de Constitución de la Cámara de Diputados de Brasil y puede llegar al Plenario.

Para que nadie se engañe ni se haga el distraído. Esto es lo que reviven. Esto es lo que quiere levantar cabeza.

No nos callamos ni nos rendimos con Cuba, no nos callamos ni nos rendimos con Nicaragua, hace décadas, no nos callamos, ahora tampoco, con Venezuela, con Brasil, con Argentina, con Paraguay, con México, con Colombia, con Honduras, con Guatemala.

Miramos críticamente, para aprender, los procesos de lucha de otros pueblos, pero no lo hacemos desde la indiferencia ni desde la distancia cómoda de la neutralidad. Lo hacemos desde el compromiso solidario.

Lo hacemos con una perspectiva de clase, asumiendo el enemigo y enfrentando la injerencia de escándalo del imperialismo. Si nos abstraemos de la lógica del opresor y el oprimido, si nos olvidamos que el imperialismo existe, que la oligarquía tiene intereses materiales y que nunca tuvo límites para defenderlos, nos equivocamos.

Por eso valoramos en su justo término la actitud de nuestro presidente, Tabaré Vázquez, en el MERCOSUR, impidiendo que se aislara más aún a Venezuela. Esa es la posición que suma y no las nuevas declaraciones infelices de nuestro canciller Rodolfo Nin Novoa. Y por supuesto, mucho menos, los delirios serviles de Luis Almagro en la OEA.

La hora exige levantar solidaridad, sin callarse, ni avalar todo, pero siendo solidarios,