Editorial del Semanario El Popular N° 390: "En el centro de la escena"

Lo hemos dicho muchas veces, pero conviene reiterarlo muchas más, porque el aluvión diario de desinformación, de saturación de mensajes, tiene, entre otros efectos, disputar material e ideológicamente los centros sobre los cuales construir la reflexión y la acción política.

La disputa por los centros del debate público es un componente central de la lucha política, de la lucha de clases. Y no es un problema de relato, ni de interpretación teórica, es un aspecto político clave, su resolución es práctica.

Estamos en medio de una crisis orgánica del capitalismo, y dentro de ella del intento del imperialismo y las oligarquías nacionales de implementar el ajuste global más grande de la historia para poner al servicio del capital y la recuperación de sus tasas de ganancia todos los recursos de la humanidad y del planeta. La contraofensiva política e ideológica del imperialismo y las respuestas populares a ella configuran una agudización de la lucha de clases. Es el impacto de estos factores combinados lo que enmarca la lucha política en Uruguay.

Hay dos proyectos de país en juego, el de país productivo con justicia social y profundización democrática y el de restauración neoliberal, aumento de la dependencia y degradación democrática. Y hay dos bloques políticos y sociales que los expresan, les dan sustento y los impulsan.

Esa formulación, utilizando esas categorías, que implican, claro está, una perspectiva revolucionaria, de clase, no supone que esto esté configurado así en la realidad. Que los límites sean así de claros. En la realidad, que es el escenario donde se desarrolla esa lucha, no hay nada en estado puro, todo está en movimiento, todo se influye mutuamente, todo cambia.

La caracterización busca colocar el conflicto de intereses, la lucha de clases, la disputa por el poder real, como la principal tarea política. Asumir los centros y luchar por resolver las contradicciones materiales, y sus expresiones políticas e ideológicas, a favor de una perspectiva popular.

Si alguien cree que esto es pura perorata ideologizada le recomendamos leer el editorial de Búsqueda, firmado por su director Claudio Paolillo, titulado: “El todo y la nada”.

Paolillo, sumándose a la tajante afirmación de “El País” que definió a las elecciones del 2019 como “la madre de todas las batallas”, dice que el objetivo de la oposición, es decir de la derecha, es “sacar al Frente Amplio del poder a cualquier precio”.

El director de Búsqueda acompaña su lenguaje belicista con una cita: “El 13 de mayo de 1940, cuando presentó su gobierno en la Cámara de los Comunes, Winston Churchill les adelantó a los diputados qué se proponía hacer para enfrentar a Hitler y al nazismo: ‘¿Me preguntan en qué consiste nuestra política?  Se los digo: hacer la guerra en el mar, en la tierra y en el aire, con todo nuestro poder y con toda la fuerza que Dios pueda darnos; hacer la guerra contra una monstruosa tiranía, sin igual en todo el sombrío y lamentable registro de crímenes de la humanidad. Esa es nuestra política. ¿Me preguntan cuál es nuestra meta? Se los contestaré con una sola palabra: la victoria. La victoria a cualquier precio, la victoria a pesar de todos los errores, la victoria por largo y difícil que pueda ser el camino, pues sin victoria no sobreviviremos’”.

Por si alguien quedaba con dudas ante la desmesura de la comparación, Paolillo remata así su libelo: “Un espíritu como ese es el que precisa la oposición si quiere sacar al FA del poder. De otro modo, en 2020 habrá un cuarto y merecido gobierno frenteamplista gracias a la notable estrategia electoral de sus dirigentes y a la mirada corta de la oposición”.

Si, así de crudo. El director de Búsqueda ya no solo dice que los comunistas uruguayos queremos imponer una dictadura, falseando la historia de forma nauseabunda, ahora compara a todo el Frente Amplio con el nazismo y reclama a la derecha el espíritu de Churchill para enfrentar a Hitler, que en realidad después hizo bien poco y el peso de la batalla lo dieron los pueblos y en particular el soviético, bien comunista, por cierto. Ganar a cualquier precio. ¿Quedó claro?

¿Tendrá algo que ver esto con el hostigamiento judicial y mediático contra Marina Arismendi y Susana Muñiz? ¿O la operación masacre contra Raúl Sendic? ¿O los ataques contra José Mujica? ¿O el permanente intento de desacreditación contra el movimiento sindical incluido el video surrealista de Novick previo al 1 de mayo?

¿Esto implica atribuir todos los problemas a la ofensiva de la derecha y negar errores propios? Ni de canto. Hay errores políticos y de gestión graves de la izquierda, el primero es no asumir el escenario en la gravedad que tiene y no pararse en él con la decisión necesaria.

Pero prescindir del imperialismo y de la derecha es un error gravísimo. Implica nada más y nada menos que equivocar el enemigo. Casi nada.

Es parados en esta perspectiva que afirmamos que esta semana el PIT-CNT con iniciativa y con lucha logró colocar los ejes donde deben estar y ubicó a la perspectiva popular en el centro de la escena.

El martes convocó a todos los partidos políticos e hizo girar el debate en torno a las propuestas obreras. Eso es capacidad de iniciativa política y capacidad de construir agenda alternativa.

Y el miércoles movilizó, en todo el país, decenas de miles, estableciendo propuestas, hacia la Rendición de Cuentas y más allá, para toda la situación nacional y con una perspectiva.

Las definiciones y las propuestas del PIT-CNT están dichas en la oratoria y en sus documentos, no es tarea de este editorial explicarlas. El movimiento obrero uruguayo no precisa intérpretes que lo expliquen o le construyan un relato. Hace rato que es un actor maduro y con independencia, se explica solito.

Pero si es necesario rescatar el hecho político, enormemente significativo, de su capacidad para colocar a la perspectiva popular en el centro de la escena nacional.

Dos características tiene el proceso de transformaciones sociales uruguayo, el proceso revolucionario, que de eso hablamos, que lo diferencian del resto del continente y que le dan una enorme potencialidad: los niveles de unidad política y social del pueblo y el peso relativo de los trabajadores en el bloque político y social de los cambios y en la sociedad en general.

Con los trabajadores solos no alcanza, se necesita la más amplia y diversa unidad del pueblo para avanzar. Pero sin los trabajadores jugando un rol central el proceso de transformación social, emancipatorio, tendrá enormes dificultades para sostenerse y muchas más para triunfar.

Por eso es tan importante lo que hizo el PIT-CNT esta semana. Por eso le duele tanto a la derecha y a las clases dominantes.

Alcanzar un nuevo nivel de acumulación de fuerzas del pueblo, para derrotar esta contraofensiva y avanzar, implica más unidad, más iniciativa política del Frente Amplio y una acción del gobierno nacional y los gobiernos departamentales que contribuya a concretar el programa de gobierno y a fortalecer el bloque social y político del cambio.

Por eso es un error político de nuestro gobierno no haber respetado los tiempos de negociación para la Rendición de Cuentas. No se trata de un peso más o menos, ni de un inciso priorizado u otro. Que también importa y mucho. Se trata de que se lesiona la unidad del pueblo cuando no se escucha. Cuando no se habilitan los caminos de diálogo y construcción colectiva de las propuestas de gobierno. Y eso es lo que pasó y está mal.

Uruguay está mostrando los límites de un proceso de crecimiento basado en la inversión extranjera directa, el precio de las materias primas que producimos y exportamos, por supuesto con distribución, con políticas sociales y con avance democrático. Pero el impacto de la crisis capitalista nos pone límites. Algunos ejemplos. Nuestro país creció el año pasado y está creciendo este. Pero el crecimiento tiene tales características que está coincidiendo con un crecimiento del desempleo. Y si el crecimiento se sigue concentrando en la forestación, la carne y los servicios, eso no tiene solución. Es necesario intervenir políticamente en el proceso económico, con inversión pública, y con transformación de la matriz productiva, para corregir eso, el mercado no lo hará.

Es innegable que los gobiernos del Frente Amplio y la lucha popular han logrado una mejor distribución del ingreso, crecieron los salarios con la lucha sindical y la negociación colectiva, como efecto de esto y con medidas específicas crecieron las jubilaciones, también han tenido un efecto redistributivo y de justicia social las políticas sociales, las del MIDES, la reforma de la salud y la Reforma Tributaria. Pero junto con ello, y por efecto de la estructura de desarrollo capitalista deforme por la dependencia con el imperialismo, también creció y se consolidó la concentración de la riqueza.  Hay que tomar medidas políticas para corregir esto. Hay que gravar más al capital, no a los ingresos, al patrimonio, a la riqueza consolidada, que es donde el reparto es más desigual y donde se reproduce la desigualdad.

Todo ello tiene expresiones en la Rendición de Cuentas, pero va más allá. Implica la perspectiva estratégica.

Y en esa perspectiva estratégica la participación popular, la movilización y la lucha, es fundamental. No solo no es un problema. Es un componente orgánico de la emancipación.

Y eso es movimiento sindical, estudiantil, jubilados, cooperativas y todo lo que exprese pueblo organizado, pero también es Frente Amplio, es discusión política y lucha política. Y también es gobierno, acción transformadora desde la institucionalidad que es parte de lo que debe ser transformado.

Por todo eso es tan importante que el PIT-CNT, una vez más, haya colocado a los trabajadores y su perspectiva en el centro de la escena nacional. Lo es para la Rendición de Cuentas, para los problemas del momento, pero lo es mucho más, para la perspectiva.