Editorial del Semanario El Popular N° 389: “Luchar para no estancarse y avanzar”

El Poder Ejecutivo presentó finalmente esta semana sus “Lineamientos para la Rendición de Cuentas”. Hay plazo constitucional hasta el 30 de junio para incrementar el gasto global o introducir alguna medida tributaria adicional. Luego de que ingrese al Parlamento no se puede, ya que la iniciativa en este rubro es privativa del Poder Ejecutivo. Posteriormente, en el debate parlamentario, solamente se pueden cambiar los destinos de algunas partidas, y eso incluso, no en todos los casos.

A grandes rasgos, y muy esquemáticamente, se puede decir que el equipo económico anunció un aumento del gasto de 172 millones de dólares solamente para 2018, compuesto por 100 millones aprobados en el presupuesto quinquenal, 62 millones extra para la educación y 10 millones para los funcionarios del Poder Judicial. De los 100 millones de dólares, 46 millones de dólares serán destinados a la educación, que recibirá en total 108 millones de dólares, con lo que llegará al 5% del PBI.

Según se explicita en los “Lineamientos de la Rendición de Cuentas”, presentados al Secretariado del Frente Amplio y a la bancada parlamentaria, de estos 172 millones de dólares, 100 millones de dólares se encuentran aprobados por el Parlamento y con su financiamiento correspondiente en el presupuesto presentado en 2015 y en la rendición de cuentas de 2016 donde difirió para 2018. Este incremento atenderá educación, seguridad, el sistema de cuidados y vivienda, fundamentalmente.

Para financiar este incremento, específicamente los 62 millones de dólares adicionales, ya que los otros 100, como ya se explicó están financiados y fueron diferidos en su ejecución, se implementan básicamente dos medidas: la aplicación del IRPF a los premios de los juegos de azar y un aumento de la “tasa consular”, un tributo que se impone a las importaciones, de 1 punto a los provenientes del MERCOSUR y de 3 a los que vienen de países de fuera del bloque regional. Este incremento de la “tasa consular” es transitorio.

Por supuesto que el planteo requiere un análisis más fino y específico, pero de estos elementos globales se pueden extraer algunas conclusiones primarias.

En primer lugar, a pesar de los impactos, indiscutibles, de la crisis global del capitalismo, que introducen un grado de incertidumbre real, y de la situación regional, en particular de Brasil y Argentina, el gobierno del Frente Amplio no se decanta por la tentación conservadora de un ajuste y de recorte. Esta Rendición de Cuentas no tiene nada que ver con los planteos regresivos de Temer y Macri, por poner un ejemplo, o de Trump, recortando salud y educación para fortalecer a defensa. El gobierno del Frente Amplio propone un incremento de las partidas presupuestales y ese incremento, en general, responde a las prioridades programáticas de la izquierda: educación, sistema de cuidados, salud, vivienda y también seguridad.

En segundo lugar, cumple con la palabra empeñada en el Parlamento y ante la sociedad de que las partidas diferidas en la Rendición de Cuentas anterior se iban a ejecutar en esta. Así se hace con 100 millones de dólares.

En tercer lugar, incorpora una de las propuestas que se realizaron para aumentar los ingresos del Estado y avanzar en justicia tributaria, se gravan los premios de los juegos de azar. Esto tiene un elemento de ingresos y de justicia tributaria, ya que todo lo recaudado irá para la educación pública, pero también tiene un elemento simbólico trascendente, fue un acuerdo político y se cumple.

Todo lo anterior es para enmarcar la discusión en su justo término. Pero no se puede encarar la discusión de la Rendición de Cuentas sumando y restando incisos o viendo cuantos puntos a favor y cuantos en contra tiene. Tampoco como si fuera un elemento que responde solo a sí mismo. Es una parte importante de la disputa, que es general, entre dos proyectos de país. Hay que verla en el marco general, mundial, regional y nacional.

Desde esa perspectiva, y a cuenta, como ya dijimos, de un análisis más fino, tenemos que decir que es positiva como señal política de no caer en un ajuste y mantener las prioridades programáticas, es justa en la distribución de las prioridades, pero es insuficiente para las necesidades del país, de nuestro pueblo y para los desafíos que afronta el proceso de cambios en el Uruguay.

La cautela ante un mundo dominado por las trasnacionales en guerra por recuperar sus tasas de ganancia y una región golpeada por la contraofensiva del imperialismo no está mal. Pero no alcanza.

Para enfrentar los impactos de la crisis del capitalismo se necesita una presencia mayor del Estado, de la inversión pública y de las empresas públicas. Es cierto que esto no integra la Rendición de Cuentas, pero si el contexto donde esta se ejecutará y también la realidad donde se aplicará.

Se necesita como complemento a esta Rendición de Cuentas respuestas sobre el comprometido plan de inversiones de 14.200 millones de dólares. Solo hay anuncios generales y su concreción no está clara. Es más, lo que sí está claro, es que hay una política de restricción de la inversión de las empresas públicas, es decir, todo lo contrario a lo que se necesita y a lo que ya se hizo en el 2008 para enfrentar los impactos de la crisis del capitalismo en el mundo.

¿El tan importante “espacio fiscal” es realmente solo de 200 millones de dólares? ¿Realmente no se puede gravar la riqueza y distribuirla con inversión social y productiva? El estudio de Jorge Notaro que fija los ingresos de capital en un promedio de 14 mil millones de dólares al año en Uruguay señala lo contrario.

Este debate sobre las medidas y la conducta con que se debe enfrentar los impactos de la crisis del capitalismo en Uruguay sigue abierto y la Rendición de Cuentas es una parte del mismo.

El pueblo organizado, actor fundamental de los cambios, tiene mucho para decir y para hacer. Por eso importan tanto las iniciativas lanzadas por la central obrera, que abordan el debate de la Rendición de Cuentas, pero lo trascienden.

El PIT-CNT convocó a todos los partidos políticos a debatir sobre la situación del Uruguay y las propuestas para avanzar. En materia presupuestal, de negociación colectiva y de los principales temas planteados para los trabajadores.

Lanzó un plan de movilización nacional para llevar la organización popular y sus propuestas a todos los rincones, particularmente donde más dificultades hay.

Y como las cosas se conquistan y se defienden con lucha, se convoca a un paro nacional, con concentraciones en todos los departamentos y en Montevideo con una marcha por 18 de julio, con la consigna: “El estancamiento produce retroceso, es tiempo de concretar”.

Y así es, porque la otra dimensión, que un gobierno de izquierda debe considerar siempre, es que la lucha entre los dos proyectos de país, el del país productivo con profundización democrática y justicia social o el de restauración neoliberal, degradación democrática y más dependencia, se expresa en dos bloques políticos y sociales y se dirime con lucha.

La movilización popular, la pelea organizada de miles, es parte del fortalecimiento de la perspectiva transformadora. No hay avance sin lucha popular.

Por eso, a debatir la Rendición de Cuentas, a conquistar más, y sobre todo, a organizar pueblo, para seguir avanzando y no caer en el estancamiento, que es solo el primer paso para empezar a retroceder.