Editorial del Semanario El Popular N° 387: "De cara al pueblo"

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Destacado Editorial del Semanario El Popular N° 387: "De cara al pueblo"

Este fin de semana se realizará la instancia final de síntesis del XXXI Congreso del PCU, “100 años de la Revolución de Octubre”.

Desde su propio nombre indica su propósito y su esencia. Es un Congreso, de un Partido, que integran voluntariamente miles de mujeres y hombres, en su condición de militantes. ¿Para qué? Para hacer la revolución.

Eso es lo que está en discusión, desde hace meses, a lo largo y ancho del país, cuales son los mejores caminos para organizar la lucha y hacer avanzar en Uruguay la revolución.

Y por eso, siendo un congreso comunista, es de cara al pueblo. Si no lo fuera, no tendría sentido. Porque la revolución es una obra histórica de todo el pueblo. Por eso es, entre otras cosas, llevar la democracia hasta sus límites, es la democratización extrema de la sociedad, la realización de la libertad, de la emancipación social; porque es el pueblo organizado, su protagonista y su beneficiario.

La revolución es el movimiento real, material, concreto, de la sociedad, y es la obra, también material, de las mayorías populares organizadas que logran una síntesis superadora y transforman la realidad con su lucha.

El Partido Comunista del Uruguay y la UJC se paran ante la sociedad uruguaya toda y debaten, deciden y luchan con el objetivo central de: derrotar en Uruguay la contraofensiva del imperialismo y las oligarquías nacionales, con más unidad política y social del pueblo, para disputarle, a ese imperialismo y esa oligarquía, la hegemonía en la sociedad, es decir el poder, y abrir con lucha caminos de avance en democracia rumbo al socialismo.

Es la crisis del capitalismo, no la nuestra

Caracterizan la situación como de crisis orgánica del capitalismo. Diciendo fuerte y claro que es el capitalismo el que está en crisis como propuesta de una clase para hegemonizar a la humanidad. Esa crisis es muy peligrosa porque, por primera vez en la historia de la humanidad, su permanencia y desarrollo ya está implicando la destrucción de las dos fuerzas productivas más trascedentes, la naturaleza y el propio ser humano. Y, además, porque en la fase de desarrollo del capitalismo actual, el imperialismo, puede implicar la destrucción de la vida y hasta del propio planeta.

Está en marcha una contraofensiva del imperialismo a escala global, con especial intensidad en nuestro continente, porque fue y es la zona del mundo donde se avanzó más en construir experiencias con inéditos grados de autonomía, gérmenes de una alternativa, para imponer un ajuste global, el más grande de la historia, cuyo objetivo es poner todos los recursos naturales del planeta al servicio del gran capital y de asegurar la recomposición de sus tasas de ganancia.

Es el impacto combinado de estos dos factores, la crisis orgánica del capitalismo y la contraofensiva del imperialismo, lo que provoca una agudización de la lucha de clases, en el mundo, en el continente y también en nuestro país.

Objetivamente nunca fue más necesaria la superación revolucionaria del capitalismo. Pero hay un retraso enorme en la construcción de la alternativa, en particular del sujeto social y político que la materialice y construya con su acción concreta.

Hasta “The Economist”, uno de los medios económicos de ideología neoliberal de mayor peso en el mundo, reconoce que es necesario apelar a Carlos Marx para entender a fondo lo que está ocurriendo en el mundo. Pero con tener razón no alcanza, el cambio social no es una consecuencia normativa de análisis brillantes y diagnósticos precisos, es una construcción práctica superadora de la realidad sometida a crítica.

Por eso los comunistas uruguayos analizan el mundo y dan su posición sobre lo que ocurre en él, desde una posición de principios, es decir internacionalista, de solidaridad con la lucha de los pueblos y de condena al imperialismo. Solidarios con Cuba y su revolución, con la Revolución Bolivariana y la lucha de su pueblo hostigado por el imperialismo y la reacción, con las luchas populares en Argentina, Brasil y Paraguay para enfrentar la salvaje restauración neoliberal. Comprometidos con la paz en el mundo, para enfrentar la inmoral escalada guerrerista de Donald Trump, la nueva cara del viejo imperialismo yanqui.

Avancemos

La lucha por la emancipación social es internacional, por su contenido y sus metas, y nacional por su forma, en este período histórico. En Uruguay enfrentamos y derrotamos el intento de restauración neoliberal y la iniciativa profundamente reaccionaria de bajar la edad de imputabilidad, en el 2014. El Frente Amplio ejerce su tercer gobierno nacional, seis gobiernos departamentales y decenas de alcaldías.

La lucha popular organizada, con un enorme peso de las y los trabajadores y la acción del gobierno frenteamplista, ha impedido que los impactos más brutales de la crisis del capitalismo y del ajuste mundial en marcha se desaten sobre nuestro pueblo. No es poco. Pero no alcanza.

Hay que avanzar. Hay que resolver, a favor del pueblo, la contradicción central de esta etapa, entre un país productivo, con justicia social y profundización democrática y la restauración neoliberal con más dependencia. Esos son, a grandes trazos, los dos proyectos de país que se enfrentan.

La dilucidación de esta lucha no se da en un momento o en un conjunto de momentos aislados. Es un proceso histórico y se libra en toda la sociedad, todos los días.

Eso es la disputa por la hegemonía, por el poder. Lo acumulado por nuestro pueblo en organización y conciencia nos trajo hasta aquí. Es necesario un nuevo nivel en la acumulación de fuerzas del pueblo para avanzar.

Por ello los comunistas se plantean la gran tarea de continuar desarrollando y fortaleciendo el bloque histórico que impulse el cambio y la transformación social. Bloque político y social por su forma y democrático y radical por su contenido y sus objetivos.

Se trata de construir la unidad política y social del pueblo, a un nuevo nivel, y avanzar, prácticamente en un camino crítico de transformación social. Eso implica todo. El gobierno, en todos sus niveles, aplicando el programa transformador del Frente Amplio. La construcción de una agenda legislativa que de respuesta a las necesidades populares. La derrota de la impunidad, en tanto herramienta de poder, que envenena a toda la sociedad, mantiene a las estructuras del terrorismo de Estado y su ideología, y frena el avance popular. El desarrollo del Frente Amplio, como expresión política del bloque popular. Hay que llenar al Frente Amplio de pueblo y al pueblo de Frente Amplio. Construir unidad y organización de pueblo en todos lados. Fortalecer aún más esa conquista estratégica del pueblo uruguayo que es la unidad de los trabajadores en una central única y elevar, aún más, el peso de la clase obrera en la realidad nacional. Pero también sintetizar todas las experiencias de lucha popular, en todos los terrenos, juvenil, de género, por la diversidad sexual. Es necesario un movimiento popular poderoso y unido, con un papel gravitante de los trabajadores, para impulsar el avance.

Esa disputa por la hegemonía con las clases dominantes, para los comunistas, tiene una ruta estratégica, avanzar en democracia construyendo una democracia avanzada con rumbo al socialismo.

Como lo hemos dicho y lo seguiremos diciendo implica todo un período histórico, de conquistas programáticas, de indagación de nuevas formas de propiedad y de construcción política y social, que llevan en su seno la superación del capitalismo.

Un Partido para esa batalla

Por eso y para eso los comunistas construyen su Partido. Lo dicen en sus Bases de Discusión.

“La dimensión de los desafíos planteados nos exige lograr en cada momento la más amplia unidad, la más amplia participación de pueblo. La construcción de una estrategia clara, la flexibilidad táctica para enfrentar una realidad cambiante donde el enemigo actúa y con mucho poder, la máxima amplitud en cada iniciativa y desarrollar la crítica revolucionaria, marxista-leninista, a nuestro propio accionar, que implica construir los caminos prácticos para superar lo criticado.

Para ello necesitamos más y mejor Partido y UJC. Todo lo hecho es enorme, pero no alcanza. Hemos hecho mucho, pero estamos lejos de lo que se necesita. Se precisan más UJC y más PCU, más fuertes, más organizados, con más presencia e influencia en la sociedad, con más lazos de relación con nuestro pueblo. Esa construcción es nuestra responsabilidad.

El crecimiento, en todas las dimensiones, numérico, en organización, en capacidad de lucha, en formación ideológica, en capacidad política, en influencia en la sociedad, del PCU y la UJC, es la clave para avanzar en democracia. Un PCU y una UJC garantes de la unidad del pueblo, constructores de la misma, y por ello y como parte de ello, de su propia unidad. Un PCU y una UJC de militantes, de luchadoras y luchadores. Un PCU y una UJC a la altura de la tarea que nos planteamos”.

Falta mucho, es cierto. Pero también es cierto que se ha hecho mucho. Aunque sea para eso sirve la atención que nos han dedicado en estos últimos días los medios que responden e integran el proyecto de país que enfrentemos. El editorial de Búsqueda acusando a Oscar Andrade y a los comunistas de querer imponer una dictadura. La lluvia de notas en El País, en Búsqueda y en los canales de televisión contra Marina Arismendi y Ana Olivera y los comunistas. La comprobación con los “Archivos Castiglioni” del espionaje contra nuestro Partido, como objetivo central, en democracia, de los servicios de inteligencia y de la oficina de la CIA en nuestro país.

Si el PCU no gravitara, si su línea política no se transformara en eje político e ideológico de la lucha popular, no nos prestarían esa atención.

Pero mucho más importante es el interés y el entusiasmo que nuestros compañeros del Frente Amplio y del movimiento popular han puesto para debatir con nosotros y para luchar juntos. Eso es lo que define.

Más de 300 organismos reunidos debatiendo, 20 conferencias departamentales, miles entregando su tiempo y su compromiso para alumbrar un camino revolucionario. Eso ya ocurrió. Queda sintetizarlo y luchar por hacerlo realidad. De cara a nuestro pueblo. Como debe ser.