Informe al XXIX Congreso del PCU

Informe al XXIX Congreso del PCU "José Luis Massera"

Un gran saludo a loa compañeros y camaradas de los distintos países que nos acompañan en la apertura de nuestro XXIX Congreso.

En particular, un gran abrazo a la Embajadora de la República Socialista de Cuba, con cuyo proceso transformador revolucionario siempre seremos solidarios.
Igualmente queremos particularizar nuestro saludo y solidaridad con las transformaciones de
Venezuela, revolución bolivariana a quien tanto le debemos por sus múltiples y desinteresados apoyos.

Un gran saludo a todas las delegaciones de los partidos hermanos de América Latina, Europa yAsia, que están junto a nosotros esta noche.

Un gran y apretado abrazo a los queridos compañeros del Frente Amplio, con quienes hemos construido, codo con codo y día a día, la más maravillosa herramienta de la historia política uruguaya, aquella que nos permitirá aproximarnos a la definitiva liberación de nuestra patria. Compañeros dirigentes obreros, hombres y mujeres de todas las tendencias que unen a la clase obrera, a todos los trabajadores y asalariados.

Compañeros del conjunto de las organizaciones sociales que agrupan a los jubilados, a los cooperativistas, a los estudiantes, a las mujeres, a las organizaciones ecologistas y de la diversidad sexual.

Camaradas de todas las épocas y de todos los rincones del país y del mundo,

Hoy el Partido rinde cuentas de su actuación –ante sí y ante el conjunto del pueblo uruguayo- desde el XXVII Congreso, en junio de 2006, hasta nuestros días. Son cuatro años y meses que hemos vivido en medio de los más variados hechos políticos, sociales y económicos.
En aquel Congreso ya llevábamos un año y poco de nuestro primer gobierno. Más adelante
realizamos el V Congreso Extraordinario y poco después el XXVIII Congreso.

Es insoslayable ubicar este XXIX Congreso en medio de la más profunda crisis, la más profunda y extensa, la que más responde a cuestiones estructurales y no meramente cíclicas, que haya vivido el capitalismo como modo de producción. Está en cuestión el sistema de producción basado en el valor.

Todas las teorías burguesas se resquebrajan: el neoliberalismo, el keynesianismo, el neodesarrollismo, la teoría socialdemócrata. Ninguna puede acertar en la explicación de la crisis, ni tampoco en un programa de salida para su resolución.
 
En aquel momento del XXVII Congreso, nuestro Partido ya alertaba sobre las tendencias principales de desarrollo de la situación internacional, la existencia de importantes burbujas especulativas, y lo hacíamos no como un mero ejercicio intelectual, sino para ubicar y desarrollar mejor nuestro accionar en la región y en nuestro país. Más adelante también alertábamos sobre un tiempo en que viviríamos en permanente emergencia económica.
Sin embargo, el imperialismo tiene una estrategia global, que no se limita a lo puramente
económico.

Hoy se ha declarado una implacable guerra contra los salarios y las condiciones de vida de los trabajadores en toda Europa y Estados Unidos, una guerra que ya vivimos y que se extenderá por el mundo entero.

Existe creciente resistencia de los trabajadores de España, Francia, Grecia, Portugal, etc. A ellos se les unen los estudiantes, pero flaquea el factor subjetivo, no existen o son muy poco influyentes los partidos de la clase obrera.

Igualmente, se desarrolla una guerra de divisas mediante la cual cada país, especialmente Estados Unidos, pretende “salir” de su crisis exportándosela a otros, la vieja y fracasada teoría de salvarse empobreciendo al vecino, que ya se ensayó en la crisis del año 29.

Pero estas acciones conducen a la elevación de la lucha de clases, al crecimiento del descontento social, a fenómenos de descomposición social muy variados. Y también a elementos de crisis políticas como en Irlanda o al rechazó del pago de la deuda como en Islandia.

De la misma manera, conduce al agravamiento de las tensiones internacionales entre los distintos Estados, a la posibilidad cierta de que la guerra de divisas se transforme en guerra comercial, paso previo al desarrollo de la guerra convencional.

Estados Unidos devalúa impunemente el dólar, inunda el mundo con dólares emitidos para paliar su crisis, alentando la creación de burbujas en nuestros países y en las materias primas o commodities, donde van a parar la mayor parte de los dólares emitidos.

Hoy es notorio el agravamiento de la crisis fiscal y de la crisis de la deuda en una serie de países. No es nada aventurado prever la ruptura de la Unión Europea, la desaparición de euro o, por lo menos, la salida de aquella Unión de varios países periféricos.

Uno tras otro caen los “modelos”. Hasta hace poco nuestra clase dominante y sus teóricos miraban a Irlanda como el ejemplo perfecto a seguir. En estos días vemos como ese modelo de apertura y desregulación, de dumping fiscal, desaparece y deja como herencia una profunda crisis política.

Las grandes tendencias se dibujan en el horizonte. El capitalismo en crisis no se retirará fácilmente del escenario, no se derrumbará o implosionará, diciendo a quienes aspiran a un cambio, “vengan a gobernar, nosotros fracasamos, ahora les toca a ustedes.”

Al contrario, las fuerzas más cercanas al fascismo, más irracionales, más inhumanas, avanzan, buscando sostener, ya por consenso y dominio, ya por vía militar y represiva, lo insostenible. En Portugal, hace pocos días se reunió la Organización del Atlántico Norte (OTAN), aprobando oficialmente la posibilidad de actuar en cualquier parte del mundo en la que consideren que la seguridad de sus países esté amenazada.



Dijo el secretario general de la OTAN, Rasmussen: “El concepto estratégico aprobado hoy no es
una simple declaración de principios, no es un compendio de aspiraciones, es un plan de acción que será implementado.” Se trata de la guerra preventiva de los yanquis llevada y aceptada mansamente al conjunto ampliado de los países integrantes.

Pero todos sabemos que en los hechos esto no es nada nuevo; la organización dominada por EE.UU. ha invadido ya Afganistán en el 2001 e Irak en el 2003, en verdaderas guerras genocidas.

Al mismo tiempo, se desarrolla un escudo antimisiles que cubren toda Norteamérica y, próximamente, Europa. Se pretende atraer a Rusia, se estrecha el cerco contra China e Irán, coqueteando con India y hasta Vietnam, y se estimula una carrera armamentista en toda Asia, jugando con fuego, como quedó demostrado con las provocaciones sobre Corea del Norte o los conflictos de Japón con China por ciertas islas.

Ahora, a falta de un enemigo real, se ponen los nuevos enemigos: los ataques cibernéticos (no se especifica si incluyen las terribles y rastreras revelaciones del sitio WikiLeaks, que nos demuestran la participación yanqui en cuanto golpe de Estado ha habido en el mundo y la necesidad de desclasificar todos los archivos para comprobar esa injerencia criminal), los misiles de medio y largo alcance y el bloqueo de las provisiones energéticas.

Por otra parte, se profundiza la fascistización en EE.UU. y algunos países europeos. La ultraderecha obtuvo un importantísimo éxito electoral en las elecciones del 2 de noviembre. El triunfador fue un movimiento llamado Partido del Té (Tea Party), que logró elegir a varios de sus más importantes representantes cobijados como un ala del Partido Republicano.

La mafia anticubana está de fiesta, pues logró elegir a uno de sus representantes típicos, Marco Rubio, como Senador. También logró la congresista Ileana Ross-Lehtinen, que pasará a
 
presidir la estratégica Comisión de Relaciones Exteriores de la Cámara de Representantes. Desde este lugar pretenden arrastrar al gobierno yanqui como un todo al enfrentamiento frontal con nuestros países.

El momento es peligroso, quizás el más peligroso en estos cuatro años y medio desde el anterior Congreso partidario. Siempre es bueno recordar ciertos antecedentes que, luego, marcaron a sangre y fuego nuestra América Latina.

Arismendi denunciaba la fascistización creciente y la implementación de una estrategia neoliberal en lo económico, lo ideológico, lo político, lo militar. La luz de las actuales movidas se nos viene a la memoria su trabajo “La perra otra vez en celo”, donde denunciaba los planes de los reunidos en Santa Fe, capital de Nuevo México, en EE.UU., en 1980. Luego, en enero de
2001, vísperas de las asunción de Bush hijo, se realizó Santa Fe IV, que revivía la Doctrina Monroe con su componente abiertamente intervencionista.

A esto debemos agregar el creciente papel de la IV Flota, así como las multiplicadas bases por toda América Latina, cuyo objetivo es el control de los recursos naturales. Igualmente, cabe mencionar el papel de Colombia, país modelo y gendarme en nuestro continente, como Israel lo es en Medio Oriente o Corea del Sur en Asia.

Se dirá: “nada nuevo bajo el sol”. Dialéctica de revolución y contrarrevolución. Cada pueblo
con su historia y su peculiar correlación de fuerzas sociales y políticas condicionarán las vías de aproximación del pueblo al poder, determinarán la dureza de la lucha de clases, el grado de radicalización del proceso. Y ello también determinará las posibilidades reales de intervención de los imperialistas. En general, estos nos obligarán a una encarnizada y difícil lucha y procurarán cerrar por la violencia el acceso del pueblo al poder.

En este cuadro complejo, sigue Cuba con su resistencia ejemplar aún en los años más abrumadores y asfixiantes y agresivos de bloqueo y hegemonía neoliberal. Siempre han encontrado los caminos para readecuarse y sobrevivir.

Hoy llaman a todo el pueblo cubano a debatir sobre el futuro: en el Partido, en los comités de defensa, en los sindicatos, en los centros de trabajo y de estudio, en las organizaciones sociales.


En 51 años de Revolución han pasado por las más diversas agresiones. Ello reclama nuestra mas decidida solidaridad, profundo compromiso y una campaña más intensa para lograr el cese del bloqueo y conquistar la liberación de los cinco patriotas detenidos injustamente en EE.UU.
 
Igualmente, jamás olvidaremos la primera perforación en lo que parecía fuerza compacta de la derecha: la llegada al gobierno de Hugo Chávez, que produce un quiebre en la región. Y, de allí en más, surgen gobiernos de izquierda, progresistas, además de en Venezuela, en Brasil, Bolivia, Ecuador, Argentina, Nicaragua, El Salvador, Paraguay y Uruguay.

Saludamos el reciente y estratégico triunfo del PT y aliados, de Dilma Rousseff, así como la excelente votación del Partido Comunista do Brasil, nuestro estimado PCdoB, que logro 16 diputados y 2 senadores, ¡un 40% de crecimiento! Felicitaciones camaradas brasileños. Apreciar todo esto no implica dormirnos en los laureles y no percibir retrocesos, inconsistencias y errores, que se reflejan, por ejemplo, en la pérdida de votos en los centros urbanos, especialmente entre las capas medias. Incluso más, no podemos ocultarnos que la derecha gobierna casi todos los países del Pacífico, desde Tierra de Fuego hasta México.
Por todo lo anterior, la hora reclama más unidad de pueblos y gobiernos para enfrentar al
imperialismo y sus aliados, reclama aprender de nuestros propios errores ejerciendo a pleno la autocrítica y crítica, reclama un gran Movimiento por la Paz y la preservación de las dos grandes fuerzas productivas: los trabajadores y la naturaleza. En esos grandes temas, con humildad y paciencia, siempre estará nuestro PCU.

En este punto, como parte de fortalecer la organización de la clase obrera y los trabajadores y el desarrollo o resurgimiento de las fuerzas revolucionarias, en particular los Partidos Comunistas, es imprescindible no olvidarnos del ejemplo de algunos grandes hombres y mujeres salidos del seno de la clase obrera y el pueblo.

Así, nuestra memoria tiene que impedir el olvido de un gran patriota paraguayo fallecido el 30 de octubre, el camarada Ananías Maidana. Toda una trayectoria de empecinada lucha desde su muy temprana afiliación a la Juventud Comunista de Paraguay con 16 años, en 1940, hasta ser Secretario General de su Partido. Múltiples veces fue a dar a la cárcel, aunque su más sacrificada peripecia la vivió durante 20 años continuos en las mazmorras de Stroessner.
Su continua lucha contra la dictadura y por las libertades lo hizo acreedor de la máxima distinción que otorga Paraguay, la Orden de la Cruz del Defensor.
Salud camarada Maidana, fuiste un ejemplo de revolucionario.

Otro gran revolucionario de la patria grande a quien queremos recordar hoy es de nacionalidad chilena: Luis Corvalán. Falleció como Ananías hace muy poco, el 21 de julio. Y, como aquél, se afilió muy temprano al Partido Comunista de Chile, sufriendo en múltiples oportunidades la prisión y el exilio. Secretario General del Partido, le cupo un importante papel en la forja de la Unidad Popular que llevó al triunfo a Salvador Allende.
También a ti, camarada Corvalán, un gran recuerdo de nuestro Partido.



En estos días, el 21 de noviembre, falleció una gran mujer, una comunista de la talla de Alcira Legaspi. Pocos conocen su militancia juvenil en la muy difícil Trinidad, capital de Flores. Muy joven fue candidata a Intendenta por la 63, en medio de agresiones de la más variada índole.
 
Recibida de maestra a los 17 años con brillantes calificaciones, se transformó con los años en especializada en preescolares, siendo autora de diversos libros e investigaciones sobre su especialidad.

En nuestro Partido, fue secretaría de Educación durante un largo período.
Firme impulsora de la Fundación Rodney Arismendi, cuya principal tarea ha sido dar a conocer el pensamiento de aquel revolucionario, hace pocos días la pudimos aquilatar en toda su grandeza humana en un emocionante homenaje que le brindó el Consejo de Educación Inicial y Primaria.

Todo un ejemplo de vida que está en nosotros no se pierda y permanezca por siempre. Hasta siempre camarada Alcira.

Compañeros, camaradas: el mayor triunfo obtenido por las fuerzas derechistas y fascistizantes es su capacidad para inculcar sus valores a las clases subordinadas y convertir esos valores en el “sentido común” de la época. Y ello pese a los desastres económicos, sociales y ecológicos provocados por el capitalismo.
Las clases dirigentes o bloque en el poder han logrado otra cosa más: han persuadido a
muchos de que piensen lo que piensen del orden social caduco, no hay alternativa para el mismo. Junto al consenso, la resignación. Estos son los conceptos claves de la hegemonía actual.

Nos dicen a coro: no hay alternativa al modelo aperturista y exportador, no existe opción a la deuda y su fiel cumplimiento, a la reprimarización de nuestra producción. Tenemos una determinada inserción en la división internacional del trabajo basada en nuestras ventajas comparativas naturales y no podremos avanzar hacia una inserción basada en nuestras ventajas comparativas dinámicas, aquellas que involucran la educación, la ciencia y la tecnología.

El mercado interno es chico (no achicado como decimos nosotros, o sea, chico a propósito) y no existe alternativa, seguirá siendo chico según esos intereses y visiones.

La inversión extranjera directa es el gran dios al cual debemos inmolar todas nuestras señales y actitudes, incluyendo parte de nuestra soberanía.



En estos cuatro años y medio desde el anterior Congreso, nuestro Partido siempre lucho contra cualquier “sentido común impuesto por las clases dominantes, contra cualquier resignación, contra cualquier “no se puede” determinado por el bloque en el poder.
Nuestra historia breve, la de este período, ha sido una constante apelación al “sí se puede”. Sí,
podemos, pudimos, atacar la pobreza y la indigencia; sí, podemos avanzar hacia un país productivo con justicia social y mayor participación democrática; sí, podemos mantener y ensanchar el bloque político-social de los cambios, redistribuyendo la riqueza.

No nos resignamos a que los gobiernos de izquierda o progresistas pierdan elecciones en los principales centros urbanos o se produzca una notoria pérdida de votos, más notoriamente – aunque no solo- en las capas medias (sectores de ingresos medios y altos, con un nivel de escolaridad alto).

No nos resignamos a que no haya memoria, verdad y justicia, a que permanezca como una mancha vergonzante sobre el cuerpo jurídico nacional la nula, nula de nacimiento, ley de impunidad.

Los del otro proyecto de país, los defensores del bloque en el poder dicen: llegar al gobierno te
hace aceptar determinadas reglas, te educa, te impone otra “cultura”, una renovación.

Los comunistas no aceptamos esa forma de hegemonizarnos, esa manera de disciplinarnos al orden dominante. ¡No!, supimos decir no al envío de tropas a la martirizada Haití o las maniobras Unitas, supimos decir no al Tratado de Protección de Inversiones con EE.UU. y supimos decir no al TLC con EE.UU., entre otras tantas cosas.

Y muchas de ellas fueron estratégicas para el país entero y, más aún, para mantener vivo, con posibilidades de concreción, el proyecto de transformaciones que encarna el programa del FA y el programa del II Congreso del Pueblo.

Basta pensar por un segundo dónde estaríamos hoy sí hubiéramos aceptado el TLC con EE.UU.: fuera del MERCOSUR, de nuestros principales mercados y unidos carnalmente a los yanquis, que siguen en caída libre. ¡Qué hubiera sido de nuestras empresas públicas!

O pensar que hubiera sido, incluso electoralmente, mantener el monto mínimo del IRPF en aquellas cifras iniciales, o mantener el impuesto a las cooperativas o el IMESI al vino, que todo se logro modificar.

Los comunistas formamos parte del gobierno (contemos con lugares de responsabilidad o no) y lo defendemos apoyando la aplicación del programa. Durante seis años -con el FA- gobernamos el Uruguay. No existen dudas en cuanto a los avances, las prioridades que se han querido mantener y efectivamente se han llevado adelante en varias áreas importantes respecto del pueblo trabajador. Son prioridades y avances que valoramos altamente.
Pero digámoslo con claridad: la esencia del rompimiento del yugo imperial por la vía de construir una realidad económica cada vez más independiente está retrasada en grado altamente comprometido.
 
Los cambios iniciados solo se pueden consolidar de una única manera: profundizándolos
Así como no vemos como ajenos los avances, tampoco vemos como responsabilidad de otros los retrasos e inconsistencias y errores. Son también nuestros, producto de nuestra incapacidad para impulsar con más fuerza el programa del FA, de no poder ayudar con más energía y capacidad para que se cumpla con lo aprobado en los Congresos del FA.

En todo este período nos ha servido de guía para ayudar a nuestro gobierno, no la actitud sumisa y complaciente, obsecuente, acrítica y acomodaticia que perfectamente podríamos haber adoptado hasta con nosotros mismos, sino otra que surge de una carta del Che. Allí dice: “Nos hemos hecho el firme propósito de no ocultar una sola opinión por motivos tácticos, pero al mismo tiempo, sacar conclusiones que por su rigor lógico y altura de miras ayuden a
resolver problemas y no contribuyan sólo a plantear interrogantes sin solución.” (Che, carta a
Orlando Dorrego, desde el Congo)

Por lo anterior, no aceptamos que se nos acuse de perfilismo ni de jugar para la tribuna. Ni mucho menos, como opinan la derecha y algunos ecos indefinidos, que somos la oposición interna. No somos ni queremos ser un palo en la rueda de nuestro gobierno, pero tampoco abdicamos de nuestro derecho a defender el programa del FA, que plantea la redistribución de la riqueza, el impulso al país productivo con justicia social y profundización democrática o la anulación de la ley de impunidad.

Si actuáramos por mero cálculo electoral, poco resultado nos dio el desgaste que significó esa defensa del programa al no acompañar algunas cuestiones claves ya mencionadas. Nunca actuamos mezquinamente, con una calculadora. Siempre lo hicimos responsablemente, cuidando la unidad del FA, la unidad de la Central y de todas las organizaciones sociales.

Compañeros y camaradas: ayer se terminó de votar el Presupuesto Nacional. En él se dirime gran parte de la concreción del programa del FA, fundamentalmente la tendencia de la política económica en el quinquenio. Esto equivale a decir que estaban en debate las acciones necesarias para protegernos de la crisis planetaria del capitalismo que, y no es casualidad, son las mismas acciones requeridas para mejorar las condiciones de vida del pueblo, desarrollando el mercado interno. O sea, los salarios y pasividades, así como la inversión pública productiva y en infraestructura.

Compartimos con el compañero Alberto Couriel que “hay problemas institucionales por el enorme poder del Ministerio de Economía y Finanzas, que tiene una situación hegemónica con respecto al resto de los Ministerios y un fuerte predominio sobre la bancada parlamentaria de gobierno.

Por ejemplo, en materia presupuestal los legisladores han perdido autonomía y se vuelve muy
difícil aprobar algún artículo sin el consentimiento del MEF… Este, al igual que otros
 
Ministerios de la región, prioriza los factores financieros. Importa atender la mejor imagen posible con el mercado financiero internacional y con los organismos financieros internacionales, para lo que asegura el pago de los servicios de la deuda, el equilibrio fiscal, los incentivos a la inversión extranjera directa y la contención de la inflación, con política monetaria restrictiva y atraso cambiario, aunque utilicen algunos instrumentos heterodoxos.”

Nuestro Partido lo ha votado en general, aunque no comportamos las formas de utilización de los distintos medios, así como el artículo 4º relacionado a los ajustes automáticos de salarios (y de pasividades) una vez sobrepasado el 10% de IPC, así como la sección II, vinculada a los funcionarios. Ello debería haberse discutido en el marco de la ley de Negociación Colectiva en
el ámbito público. Sabemos por experiencia que las modificaciones en las relaciones laborales
o en las formas de ajuste de los salarios y pasividades impactan o se trasladan de forma
automática al ámbito social. Por eso el Presupuesto no es un tema solo de los “públicos”.

Igualmente, si de nosotros dependiera, nos hubiéramos aproximado a las reales necesidades de la educación, acompañando los presupuestos presentados por la UDELAR y la ANEP. Asimismo, hubiéramos avanzado en la concreción de un ente marítimo y la flota pesquera, tal como lo marca expresamente el Programa del FA.

En tiempo y forma, “con rigor lógico y altura de miras”, hemos planteado propuestas que ayuden a resolver los problemas planteados. Los recursos necesarios para cubrir esas necesidades podrían provenir del mismo crecimiento del PBI (muy superior al inicialmente proyectado), de la eliminación de beneficios innecesarios y exorbitantes a la inversión extranjera directa, de las retenciones a las ganancias extraordinarias del sector agroexportador, del uso moderado de las reservas internacionales o del incremento del impuesto a las ganancias, al capital y al patrimonio. Y también hablamos de la renegociación de la deuda aunque escape del horizonte del resto, porque nosotros lo haríamos.

Compañeros y camaradas: nuestro Partido ha pagado un alto precio por mantener su línea,
por mirar en cada momento la situacional internacional y regional, por ubicar a Uruguay en ese marco mayor, por sostener que las transformaciones son con el pueblo organizado o no son, que los cambios iniciados o se profundizan o retroceden, que la contradicción principal de la coyuntura es entre el Uruguay productivo con justicia social o más dependencia. Y que la solidaridad internacional es esencial en nuestro proyecto nacional, popular y democrático, no un accesorio para conseguir alguna ventaja. Muchos no nos entendieron. Es una autocrítica, no una comprobación. Es nuestra tarea hacernos comprender, superar el retraso. De los que nos atacan desde distintos ángulos, pero con el mismo objetivo, ni hablamos, porque hacen su trabajo, saben bien, ellos y nosotros, de qué se trata.

Debemos explicar ante miles y miles nuestra táctica en que se relacionan dialécticamente la amplitud y la profundidad. Amplitud que conecta a la clase obrera y su Partido con las vastas capas medias de nuestra sociedad hasta los límites máximos que podamos explorar, las fuerza motrices, las grandes mayorías organizadas que se movilizan por un programa que ellas mismas han construido. Y profundidad que no nos haga perder la perspectiva revolucionaria, de cambios estructurales profundos, democrático avanzados rumbo al socialismo.
En la relación dialéctica de ambos términos radica el no caer en el reformismo, o sea, en creer
en la posibilidad de desarrollar un sistema que se desmorona en las principales naciones que lo han implementado y causa estragos en el planeta, así como no entrar en el otro error posible, el error del sectarismo y del infantilismo de izquierda, que aísla a la clase obrera y a su Partido, que da saltos en el vacío que terminan en las peores derrotas.

Respecto del Frente Amplio, recordemos lo que se decía en el IV Congreso, “Héctor Rodríguez”, del año 2003: “La fuerza política y su gobierno, así como el amplio, multifacético y combativo movimiento de masas, integramos el bloque político y social alternativo, opuesto al bloque en el poder…

Las clases, fracciones de clase, capas y estratos, así como las organizaciones mediante las cuales se expresan las grandes mayorías en los diferentes planos, conformamos objetivamente un bloque político social y político con intereses comunes, pero también con matices, diferencias y proyectos finales no necesariamente similares. De aquí, por ejemplo, la posibilidad real de existencia de contradicciones y visiones diferentes a la interna del bloque alternativo.

Por lo anterior, partiendo de que la realidad analizada es compleja, se vuelve necesario establecer mecanismos formales (aprobados y respetados por todos), y reforzar los ya existentes, a través de los cuales se establezca el relacionamiento entre los distintos componentes del bloque de los cambios.

Urge, entonces, fortalecer y crear los ámbitos de debate, los caminos para reglamentar y solucionar los conflictos (hasta cierto punto inevitables) y los dispositivos de apoyo, asesoría o estudios que posibiliten la participación efectiva de los actores político-sociales que hacen al bloque histórico.

Y ello, al mismo tiempo que reconocemos que la gestión administrativa de gobierno y el partido político deben tener ámbitos de acción separados, así como sabemos de la autonomía del movimiento de masas respecto de los partidos políticos.”

Aquí están presentes algunas de nuestras principales preocupaciones de la hora:
* un correcto relacionamiento entre las partes componentes del bloque político-social alternativo, sin que nadie avasalle a nadie ni existan empoderamientos indebidos;
* el papel central de la participación, convencidos por la experiencia histórica de que no hay
procesos de cambio perdurables sin participación organizada. Esta es la médula. Y aquí caben los Comités de Base ciertamente, pero también los Consejos Sociales, los Consejos Agropecuarios, los cabildos a escala municipal o el movimiento de usuarios de salud pública; recordemos aunque sea por un momento el documento 6 del gobierno departamental donde se hablaba de que el gobierno debía asentarse en tres grandes patas: los vecinos organizados, los trabajadores y el equipo de gobierno de la fuerza política;
* también nos preocupa el peligro que acecha a los partidos de izquierda que tienden a estatizarse una vez que llegan al gobierno, que pasan a tener como principal finalidad, sino única, el “gobernar”; tenemos que estar alertas.

Al Frente Amplio no le pedimos más que lo que expresa en su programa, que es el contrato
que nos une: sí alguien piensa que no es así, le recomendamos que lo lea. Allí verá que se dice: “En esta etapa la profundización de las reformas estructurales hacen necesario habilitar los marcos normativos adecuados para procesarlas. Para ello, entre otras medidas, será necesario incluso convocar una Convención Nacional Constituyente dentro del primer año de gobierno.” También se dice: “Se creará el ente estatal del mar que incluya: flota nacional, control del empadronamiento de buques, adecuación y utilización del astillero de la Armada, frigorífico pesquero para el abasto interno y plan de adecuación alimentaria.”

Esto está en el programa como lo está la anulación de la ley de impunidad. Puede discutirse sobre el momento de aplicar estas medidas, pero no es bueno hacer como que las mismas no existen porque no estamos de acuerdo o no las creamos oportunas.

Igualmente, creemos en la necesidad de mantener un clima de fraternidad, como gran medio ambiente en el que se desarrollen los debates políticos. Y también en la necesidad de cultivar una elevada ética, que aleje cualquier sombra de sospecha de corrupción entre nuestras filas. Nunca lo ocultamos: “desde nuestro ángulo, un gobierno del FA debería ser el primer peldaño hacia una forma superior de organización social. De ahí la consigna de ‘defensa, avance y profundización de la democracia, hacia una democracia avanzada rumbo al socialismo’ (XXVII Congreso)

Más, Arismendi hablaba de un proceso complejo, donde las correlaciones de fuerza a la interna del bloque popular, más la presión del imperialismo y sus aliados locales, pudieran determinar momentos de retroceso, de desacumulación.

Es necesario poner mucha atención, nos va la vida en ello, a las luces amarillas. ¡Ojo con la posible ruptura del bloque político-social alternativo! ¡Cuidado con las falsas separaciones entre los sectores empobrecidos, la clase obrera, los trabajadores asalariados y las vastas capas medias!

Lo que tanto costo construir se destruye fácilmente, máxime cuando no se estuvo activamente en esa larga acumulación política y social de las fuerzas motrices de la revolución.
Tenemos importantes jornadas en el horizonte, el Plenario del próximo 12, seguramente elecciones internas y Congreso el año que viene, los que permitirán –entre otras cosas y por las vías orgánicas correspondientes- vitalizar a nuestro FA en su doble carácter de coalición y movimiento.

Finalmente, en este capítulo, queremos señalar que en ocasión de no votar por razones de principio la ley de educación, solicitamos, junto con la camarada Alicia Pintos que ejercía de diputada, que nuestra conducta fuera analizada por el tribunal de conducta política del FA. A nadie, y menos a nosotros, nos pareció extraño ese hecho, pues nos daba la posibilidad de aclarar nuestra posición. Por eso, nos parece natural que sí existen elementos políticos y éticos que merecen análisis respecto de cualquier compañero, exista un ámbito natural para las acusaciones y las defensas, a saber, el tribunal de conducta política del FA:
En un balance global nuestro gobierno del FA ha marcado una tendencia hacia el avance en democracia, hacia la ampliación de derechos democráticos, particularmente de los trabajadores, y hacia el mejoramiento de las condiciones de vida de cientos de miles de uruguayos. Pero, al mismo tiempo, el no abordaje de la contradicción principal de la coyuntura hace que el rumbo del proceso y su continuidad estén comprometidos.

Sin pizca de soberbia, la profunda crisis del capitalismo creemos nos da la razón. Hay que abordar una matriz productiva y un determinado perfil de distribución que nos permita cambiar nuestro modo de inserción en el mercado mundial basado en la producción de recursos naturales, inserción dependiente a la que nos condenaba sin posibilidad de retorno – más allá de nuestra voluntad- el ALCA o los TLC.

Debemos desarrollar el mercado interno que no es otra cosa que salarios, pasividades, inversión pública y gasto social en vivienda, educación, salud. Ahí tenemos las empresas y las compras públicas para impulsar distintos rubros de punta.

Y también, junto con agregar más valor a las cadenas productivas que se basan en los recursos naturales, hay que sostener la industrialización del ciclo completo. Por eso nos oponemos a la exportación del ganado en pie o del cuero, que gran parte se va como wet blue, casi sin ser procesado.

Deben transformarse en vestimenta, en zapatos, en marroquinería, con la maquinaria más avanzada que nos permita superar la competencia de los países con bajos salarios.

Por esto, necesitamos un frigorífico nacional de nuevo tipo, multimodal. Que, además, permita abastecer y generar precios de referencia para los productos que consume nuestro pueblo. Es de Macondo que tengamos aproximadamente cinco vacas per cápita y una barra no pueda comer carne o pague por ella precios muy altos.
 
Y así podríamos seguir con la necesidad de una marina mercante que nos permita ahorrar fletes, una flota pesquera del Estado, la nacionalización de la minería o las imprescindibles transformaciones agrarias.

Esto necesita de un aparato de Estado que pueda operar como locomotora de una transformación productiva. Se trata de un Estado diferente, transformado en su institucionalidad, de un Estado que con el debido proceso de control y participación social pueda gestionar tal transformación estructural. Por eso, aunque no únicamente, la Convención Nacional Constituyente.

En este camino democrático, democrático avanzado, llevado hasta sus límites, hasta sus últimas consecuencias, se nos aparece el socialismo, la democratización extrema de la propiedad y la posesión de los medios de producción fundamentales.



Y también se nos aparece la cuestión de la hegemonía y las complejas cuestiones de asumir “lo natural” como “lo no natural, el debate del fetichismo y la enajenación. Debate y construcción compleja, contradictoria, militante, abnegada, transpirante y dolorosa de otra realidad y de otra correlación, enorme tarea, para la cual cada batalla parcial ganada nos ayuda a entender un poco más y a creer un poco más.

No de otra manera, con fuerza, con garra, se gano el Plebiscito del 80. Aquel rotundo NO, no puede entenderse cabalmente sin el primero de mayo de 1980. Allí se comenzó a cambiar la historia y a hacerse verdad que la huelga general había marcado a fuego a la dictadura naciente. El golpe cívico-militar tuvo la participación de blancos y colorados. Por eso la participación de una parte de los mismos en aquel plebiscito viene a salvar en parte la responsabilidad histórica de ambos partidos tradicionales en el advenimiento y mantención de la dictadura.

Batallas parciales hemos dicho, entonces como no recordar el Acto del Obelisco de 1983, el voto verde del 89, el Plebiscito del 92 por las empresas públicas, el plebiscito de ANCAP en el
2003, el del Agua en el 2004 y la recolección de firmas para anular la ley de impunidad.
Y así, con ese mismo empuje, aunque en otro plano, también se supo enfrentar el tenebroso Plan Morgan, que nos quiso sacar definitivamente de la vida nacional, torturando y asesinando a miles de comunistas, entre ellos el último de la dictadura, Vladimir Roslik.

El movimiento de masas vive y lucha. Lo demuestra cada día. Es vital, es fresco, está lleno de juventud. Las masas obreras y de trabajadores se organizan, hay 650 nuevos sindicatos desde
2005, luchan por sus derechos, por aumentar su parte en la apropiación de la riqueza que ellos producen, por un proyecto de país.
 
Hay una gran superposición de hechos: la ley de presupuesto, los consejos de salarios, el capítulo referido a funcionarios públicos en el presupuesto o el inicio de la discusión presupuestal en las Intendencias.

Desde esta tribuna no aceptamos la criminalización de las movilizaciones, su desprestigio, su proscripción. Por eso mismo, tampoco aceptamos su fragmentación, que es una estrategia de la derecha. Las luchas son por más democracia.

Compartimos con Constanza Moreira que “en general, la conflictividad es propia de países en crecimiento (donde la torta para repartir aumenta) y de sociedades organizadas. Todo lo contrario de una sociedad enferma o de un gobierno débil.”

El movimiento de masas con eje en el PIT-CNT fue capaz de realizar entre agosto de 2007 y setiembre de 2008 el II Congreso del Pueblo. Fue un Congreso preparado por actividades en todo el país y con la participación de un sinnúmero de organizaciones sociales.

Allí se puso en práctica un modo democrático de analizar la realidad uruguaya y, como señaló el Pro Rector de Extensión de la Universidad de la República, Humberto Tommasino, “nos muestra un camino de aproximación en la búsqueda de los problemas centrales y soluciones concebidas en forma colectiva por las organizaciones populares.”

En el horizonte se dibuja la necesidad de una nueva convocatoria, en el camino de definirse, el movimiento de masas en su conjunto, no como una polea de transmisión de un gobierno del FA, pero tampoco manifestarse indiferente a los procesos de cambio que el mismo significa.
¡Y vaya que lo ha demostrado! Porque ahora, en esta satanización, no puede olvidarse su enfrentamiento con masas en la calle al lock out patronal del 2006. O la organización de la Marcha de la Esperanza, que dio el puntapié inicial de un nuevo estado de ánimo para encarar la coyuntura electoral donde estaban planteados los dos proyectos de país.

Sin masas organizadas y actuantes, sin un PIT-CNT unido y organizado, sin FUCVAM y otras cooperativas, sin ONAJPU, sin la FEUU y los estudiantes del ciclo medio, sin las organizaciones de pequeños productores, industriales y comerciantes será imposible cualquier transformación en nuestra patria.

Sin vecinos organizados, sin las innumerables comisiones que surcan al Uruguay, es
impensable no ya un cambio profundo, simplemente un cambio. Esta es, repetimos, la médula de nuestra concepción democrática, democrática avanzada que apunta al socialismo.



Esto no quita que veamos los retrasos y peligros. Siempre aquello que el pueblo une y construye, la derecha y sus ecos buscan dividirlo y ¡vaya sí tienen medios para hacerlo! Por eso, nuestro extremo cuidado en no partidizar al movimiento de masas, cosa muy distinta a politizar, que es lo único que permite ver el panorama de conjunto y no sólo la chacra de mi rama o sindicato o la parcela individual, que también hay que verlas.

Compañeros y camaradas: hemos pasado por varias instancias electorales que es necesario examinar.

Es importante partir de una constatación: nos habíamos planteado llegar a dos senadores y cuatro diputados y no logramos esa meta. Esto debemos analizarlo. Sin embargo, el aumento de votos en mayo y los acuerdos electorales más o menos puntuales realizados en las elecciones nacionales y departamentales, nos permitieron potenciar nuestros votos y tener una mayor incidencia, tanto a escala del gobierno nacional, el Parlamento, las intendencias y los gobiernos municipales.

En este apretado cuadro, no podemos dejar de mencionar y saludar el hecho histórico de que una camarada, una comunista, por primera vez en la historia, encabece el gobierno del departamento más grande del país, Montevideo.

Compañeros y camaradas: la humanidad enfrenta cada vez más la cuestión de saber si desiste voluntariamente de vivir por falta de posibilidades de valorización o si pone fin al modo de producción basado en el valor.

Pero poner fin al sistema capitalista de producción en el punto más alto de la contradicción entre el desarrollo de las fuerzas productivas y las relaciones de producción existentes (la premisa histórica y económica de la revolución social), ese poner fin implica superar los enormes retrasos del factor subjetivo.

A nuestro Partido Comunista y la UJC, al partido de la clase obrera, marxista-leninista, le toca un trascendente papel para construir las bases subjetivas de la revolución. Por otro lado, el mismo Partido y la Juventud tienen que tender a ser una prefiguración de la sociedad nueva que queremos construir.

El Partido y la Juventud, entonces, como objetos de su propia reflexión, necesitan analizar como superar que una parte importante de sus afiliados no se sientan integrados, no participen ni se organicen. Sí el caracú de una transformación de la sociedad uruguaya es la participación organizada, esto vale tanto o más para el Partido y la UJC. El eje de su desarrollo es también la participación organizada.

Este es un elemento central para asegurar la vida democrática en nuestro Partido y Juventud. La organización para enfrentar al imperialismo y a los enemigos de clase, pero también para impulsar al máximo la democracia partidaria. Sin organización no hay democracia, sólo hay una parodia de democracia.

Democracia que, por cierto, está relacionada a la unidad de acción, en esa pareja indisoluble del centralismo democrático.

Asegurada la democracia en nuestra vida partidaria, es necesario ayudar a extenderla a la clase obrera y a las capas, estratos y estamentos aliados. Organizarse para transformar democráticamente y avanzadamente la realidad en todos sus planos.

También aquí vale mencionar el enorme papel de la ética revolucionaria para la construcción del Partido y la sociedad nueva. En nuestros días, en donde casi todo esta impregnado de consumismo y valores materiales, donde prima el sálvese quien pueda y la ley de la selva, no es raro que aparezcan fenómenos de corrupción. El Partido es una reserva ética en nuestra sociedad, no la única, pero de las principales y todos debemos ser celosos vigilantes de la misma, porque no estamos vacunados.

Decía Arismendi que se le debe exigir a los militantes comunistas y, en particular, a su dirección “una energía revolucionaria capaz de mover montañas, combinada con la más científica, crítica y desapasionada valoración de la realidad concreta al servicio de la
revolución. Concretar tan difícil armonía es la misión histórica del Partido. Este deberá reunir la unidad programática, la unidad táctica y la unidad de organización.

Y junto a esto, el papel clave de las agrupaciones, en tanto, al decir de Alberto Altesor, “La agrupación es la que vincula directamente al Partido y sus organismos superiores con los trabajadores; la que traslada la línea a cada empresa y a cada barrio y también la que recoge y transmite a los organismos dirigentes los sentimientos, ideas, inquietudes, aspiraciones y necesidades de las masas en su radio de acción.”

Aquí, en este plano, debemos ser muy exigentes con nosotros mismos, capaces –con el máximo de respeto y fraternidad- de analizar colectivamente los retrasos, errores y omisiones que todos, sin excepción, podamos tener. Y ello, no para herirnos o dañarnos, sino para ayudarnos a cada uno y a todos a superar aquellos retrasos, errores y omisiones.

El gran objetivo es transformarnos en fuerza política real, no sólo capaz de elaborar consignas y análisis teóricos justos, sino capaz de movilizar a grandes masas detrás de dichas consignas y guías teóricas.

Compañeros y camaradas, la UJC es nuestro presente y también nuestro mejor futuro. Hoy, luego de realizado el XIV Congreso de la UJC, podemos afirmar que la Juventud está dando pasos decisivos que la posicionaran -a mediano y largo plazo- como protagonista y forjadora de las luchas juveniles. Hay una mayor inserción de masas en lo cultural, en lo sindical, en el movimiento estudiantil como actor decisivo de la vida social y política de nuestro país.

En los jóvenes el Partido tiene depositadas sus más grandes esperanzas. Ellos han sabido expresar en un reciente acto su alto sentido de lo humano, su inclaudicable lucha por la defensa de la memoria, la verdad y la justicia.

La Juventud recordó a nuestros mártires, a nuestros torturados y desaparecidos, a nuestros presos, clandestinos y exiliados, a los hombres y mujeres del Primero de Mayo del 80, a la generación del 83, a todos los convocados a la lucha por la canción “A redoblar”, a José Germán Araújo, al General del Pueblo, Líber Seregni, a todos los heroicos resistentes y víctimas de la terrible Operación Morgan, quintaesencia del fascismo.

Por aquellos que vivieron como pensaron, por los que hoy viven como piensan, por las expectativas y esperanzas de nuestros jóvenes, no debemos defraudarlos ni defraudarnos, debemos saber la verdad, tener memoria y avanzar en la justicia, anulando la ley de impunidad.

¡Viva el Partido Comunista! ¡Viva el XXIX Congreso!

 

Modificado por última vez enJueves, 23 Marzo 2017 09:21